06.07.2017
El número de niños que sufren de desnutrición aguda en las áreas que rodean Pibor, Sudán del Sur, se ha triplicado en comparación con el mismo periodo de tiempo en 2016, declaró Médicos Sin Fronteras.
 
La organización, que gestiona un Centro de Alimentación Terapéutica para pacientes internos (ITFC) en Pibor y otros dos Centros de Alimentación para Pacientes Ambulatorios (ATFC) en Lekongele y Gumuruk, hace un llamado a otras organizaciones trabajando en el área a que aumenten sus actividades, ya que estas preocupantes cifras probablemente seguirán aumentando durante los siguientes meses.
 
“Durante las últimas semanas hemos atendido a un creciente número de niños con desnutrición,” explica Jean Soro, enfermera de MSF encargada de gestionar los proyectos médicos de la organización en Pibor. “En mayo, uno de nuestros pacientes en Pibor murió por desnutrición y estamos preocupados de que se pierdan más vidas si no se toman acciones preventivas.” 
 
En mayo, MSF admitió a 146 niños que sufrían de desnutrición aguda en sus dos clínicas a las afueras de Pibor. Un año antes, 69 pacientes fueron admitidos durante el mismo periodo de tiempo. MSF también está preocupada por la gran cantidad de niños con desnutrición aguda severa. En Lekongele, 4.46% de las consultas son para casos de desnutrición aguda severa, y un 23% para desnutrición aguda. “Varios factores se han combinado para hacer que la ‘brecha del hambre’ de este año sea especialmente difícil,” explica Jean Soro. “La escasez de distribución de alimentos, que en el pasado ha ayudado a las familias durante estos difíciles meses, está haciendo aún peor la situación.”
 
Todos los años, Pibor atraviesa por un pico de desnutrición durante la “brecha del hambre” que comienza en abril. Esta es la época entre las cosechas, cuando escasea la comida. Los factores ambientales y económicos, el impacto del constante conflicto y la falta de ayuda han reducido la calidad y cantidad de los cultivos existentes. Los recientes enfrentamientos han bloqueado la principal carretera por la que entran los suministros a Juba, la capital, durante varios meses, reduciendo así la cantidad de comida disponible. Por su parte, el precio de la comida existente en el mercado ha aumentado drásticamente; el precio de algunos artículos alimenticios básicos, como el sorgo, se han cuadruplicado en los últimos tres meses. También hay más personas viviendo en el área, después de que las personas se desplazaran de Juba a Pibor debido a la inseguridad.
 
“La distribución de alimentos a la comunidad en Pibor y los alrededores marcaría una gran diferencia en la lucha contra la desnutrición y evitaría muertes innecesarias,” explica Jean Soro. “Hay una verdadera necesidad por servicios médicos, especialmente por proyectos de alimentación complementarios, enfocados a grupos vulnerables que incluyan a las personas que viven fuera de Pibor.” 
 
MSF llama a otras organizaciones que trabajan en Pibor y los alrededores a distribuir alimentos y gestionar proyectos de alimentación complementarios, enfocados a grupos vulnerables como lo son las mujeres embarazadas, mujeres en lactancia y niños menores de cinco años. La ayuda médica también debe llegar a quienes viven fuera de Pibor. Durante la temporada de lluvias se dificulta viajar en carreteras, así que llegar a una clínica puede ser casi imposible para quienes viven en áreas remotas. 
 
“Hace unas semanas admitimos a una bebé de un año que pesaba sólo seis kilos,” explica Jean Soro. “Ella enfermó y tenía fiebre y diarrea, pero su familia vive a tres días de camino de la clínica de MSF, así que le tomó bastante tiempo llegar a nosotros. Cuando llegó, estaba extremadamente desnutrida y en una condición crítica.”
 

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