03.04.2017
Ampliamos nuestras actividades en el norte de Irak con una nueva unidad de estabilización y una sala de pediatría. Junto a nuestra clínica de maternidad, buscamos responder a una potencial afluencia de desplazados que huyan de Mosul y Tal Afar.
 
En el distrito de Tal Afar, en el noreste de Mosul, en Irak, la falta de instalaciones médicas en funcionamiento impide que la población reciba cuidados médicos.
 
Con el fin de luchar contra esta realidad, hemos ampliado nuestras actividades en la zona. Primero, con la puesta en marcha de nuestra clínica de maternidad, en octubre de 2016 y, recientemente, con la construcción de una unidad de estabilización y una sala de pediatría, ambos en la localidad de Tal Maraq, en el norte del país.
 
En 2015, empezamos a trabajar en la zona ya que muchas infraestructuras médicas estaban completamente destruidas. Además, las que estaban parcialmente dañadas sufrían falta de material médico, medicamentos y recursos humanos. En esas condiciones, el sistema no tenía capacidad para brindar atención sanitaria a la población.
 
 
La región está visiblemente afectada por el conflicto”, explica Andrew Cullen, nuestro coordinador general en la zona. “Algunos lugares parecen intactos, mientras que otros están completamente destrozados. Aunque no ha habido combates en esta zona desde hace más de 18 meses, la población aún tiene dificultades para acudir a los centros sanitarios y recibir asistencia médica”, explica.
 
Y es que la población de la zona tiene que desplazarse unos cien kilómetros para llegar a las áreas urbanas más cercanas, Sohuk y Zakho, y solicitar ayuda especializada. Se trata de un desplazamiento largo demasiado caro para la mayoría, e imposible para muchos. El resultado: las urgencias médicas pueden convertirse en casos críticos.
 
“Empezamos a facilitar atención mediante clínicas móviles”, relata Cullen. “Entonces detectamos la necesidad de proporcionar asistencia en los partos. Cuando tuvimos que derivar casos críticos a otros hospitales para cirugías, por ejemplo, comprendimos las dificultades y el esfuerzo de la población para llegar al hospital más cercano. Era evidente la necesidad de estabilización y de atención de urgencia”.
 

Un hospital cada vez más completo

 
Por ello, desde enero de 2015, nuestros equipos brindan asistencia médica mediante clínicas móviles en tres pueblos del distrito de Tal Afar. De esta forma, se facilitamos atención médica general, salud sexual y reproductiva, apoyo en salud mental y tratamientos para patologías crónicas. Desde su apertura en octubre de 2016 y hasta el pasado mes de febrero, hemos atendido a más de 500 partos en nuestra nueva clínica de maternidad de Tal Maraq y hemos derivado de urgencia a Zakho a un número similar de pacientes.
 
 
Además, en marzo de 2017, en el mismo edificio sumamos un servicio de hospitalización de pediatría para niños menores de 12 años, y una unidad de estabilización para adultos con enfermedades potencialmente mortales. Esta ampliación de actividades busca reforzar las capacidades médicas en previsión de una potencial afluencia de desplazados que huyan de la campaña militar en Mosul y Tal Afar, y hacer frente a la actual escasez de centros de salud secundarios en la zona.
 
El plan original era abrir solo la maternidad”, explica Ileana Boneschi, nuestra directora del programa de salud sexual y reproductiva en Tal Maraq, “pero con la unidad de estabilización y la de ingresos en pediatría se está convirtiendo en un auténtico hospital”, confiesa.
 
Trabajamos de manera continua en Irak desde 2006. Para asegurar nuestra independencia, no aceptamos financiación de ningún Gobierno, comité religioso o agencia internacional para nuestros proyectos en Irak. Nuestras intervenciones dependen únicamente de donaciones privadas. En la actualidad, contamos con más de 1,600 trabajadores humanitarios en el país.
 

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