12.09.2017
Testimonio de Mariela Carrara, médica emergencista argentina, que participó en tres misiones de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Yemen entre 2015 y 2016.
 
"Cuando llegué por primera vez a Saada, la ciudad estaba bajo ataques aéreos todos los días. Vivíamos en el sótano del hospital debido a la cercanía de los bombardeos. Con cada estallido, podíamos sentir cómo temblaban puertas y ventanas. Dos meses más tarde, la ciudad había sido destruida casi por completo y estaba desierta.
 
Ahora, en febrero de 2016, los bombardeos aéreos ocurren a más de 20 kilómetros, hacia la frontera con Arabia Saudita. Nuestro equipo ya no vive en el sótano del hospital; se aloja en una vivienda cercana. La gente ha vuelto a la ciudad. Algunos comercios están abiertos y se puede comprar fruta y ropa en el mercado.
 
Pero en las afueras de la ciudad las condiciones son realmente precarias para las personas que aún permanecen desplazadas: viven en pequeñas tiendas de campaña y tienen muchas dificultades para conseguir agua y atención médica. Hace diez días distribuimos artículos de primera necesidad entre ellas.
 
 
El hospital cambió mucho desde que llegué. Debido a las necesidades médicas urgentes de los pacientes, el número de camas aumentó de 30 a 94 y la unidad de cuidados intensivos se amplió de 7 a 16 camas. Como médica de urgencias especializada en medicina interna, paso la mayor parte de mi tiempo entre la sala de emergencias y el pabellón de internación.
 
Más del 90% de nuestros pacientes presentan heridas causadas por los bombardeos y los ataques aéreos. El 21 de enero de 2016 un ataque aéreo en la ciudad de Dayan, a unos 22 km al noroeste de aquí, causó numerosos muertos y heridos. Cuando comenzó la operación de rescate y llegaron las ambulancias, la zona fue bombardeada por segunda vez causando más víctimas. En el ataque murieron el conductor de una ambulancia de un hospital apoyado por MSF y cuatro de los cinco pacientes que transportaba.
 
Recibimos a los primeros pacientes a las tres de la tarde. Los traían los vecinos en sus autos particulares. Nos dijeron que había más heridos en camino. Estos primeros seis pacientes llegaron graves, algunos requirieron reanimación.
 
Activamos inmediatamente nuestro plan de atención a víctimas masivas. Llegó más personal y se trajeron más insumos médicos, instalamos carpas afuera del hospital para el triaje de los pacientes y para los heridos que llegaran más estables, trasladamos a otros pacientes al pabellón de internación para liberar camas, y abrimos un tercer quirófano.
 
Minutos más tarde, cuando llegaron más heridos, todo estaba en su lugar. Fue un gran trabajo en equipo.Tenemos tanta experiencia en la atención a víctimas en masa a estas alturas que todo el personal sabe perfectamente cuál es su papel. A pesar de que las condiciones no son fáciles y el trabajo es todo un reto en muchas ocasiones, me alegro de estar aquí. Los yemeníes son extremadamente agradables y están muy agradecidos por la ayuda que reciben. A cambio, estamos tratando de hacer todo lo que podemos por ellos."
 
 

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