12.05.2017
Miles de hombres, mujeres y niños en el norte de Nigeria han sido afectados por un brote de meningitis C, considerado como el más grande que ha golpeado al país en los últimos nueve años.
 
Casi seis meses después de que se registraran los primeros casos en el estado de Zamfara, el Ministerio de Salud de Nigeria continúa luchando para combatir esta epidemia en siete estados del país. Médicos Sin Fronteras (MSF) ha apoyado a las autoridades sanitarias mediante la supervisión y atención de casos en las localidades más afectadas desde el pasado mes de febrero, cuando el brote fue declarado oficialmente. Sin embargo, el débil sistema de respuesta de Nigeria y la escasez de vacunas en todo el mundo han ralentizado la respuesta a la epidemia.
 
El 15 de abril, MSF construyó un centro de tratamiento con capacidad para 200 camas en la localidad de Sokoto, al que luego se añadió otro centro de 20 camas en Anka, Zamfara. En ambos lugares, la Unidad de Respuesta a Emergencias de MSF en Nigeria proporciona atención médica gratuita y de calidad, con el objetivo de reducir las tasas de mortalidad tanto como sea posible.
 
Los equipos de MSF tratan casos complejos en un contexto difícil. "Hace unos días, nos trajeron a un niño de nueve años inconsciente y con una meningitis severa", recuerda Caroline Riefthuis, enfermera de MSF en Sokoto. "Recibió tratamiento durante cinco días y se recuperó, pero desafortunadamente nos encontramos con que se había quedado sordo y ciego; dos de los efectos secundarios de la meningitis severa".
 
Este niño es uno de los 614 pacientes tratados desde abril en el hospital Mutalah Mohamad de Sokoto, cuando MSF asumió la gestión del centro del Ministerio de Salud a causa de la falta de suministros y de personal cualificado para gestionarlo. En el otro centro donde trabaja MSF, el Hospital General Anka, ya han sido admitidos 137 pacientes desde el inicio del brote. La mayoría tienen entre cinco y veinte años.
 
 

Afrontando el brote

 
Además del personal que trabaja en los centros de tratamiento, once equipos de vigilancia de MSF visitaron otros centros sanitarios para determinar los orígenes de los nuevos casos en Sokoto, Zamfara, Yobe, Níger y Kebbi. Estas visitas también permitieron a MSF implementar otras actividades, como programas de promoción de la salud, para aumentar la sensibilización de la comunidad sobre los signos y síntomas de la meningitis y la búsqueda activa de casos.
 
Hasta el 12 de mayo, el Ministerio de Salud de Nigeria ya ha reportado 13,420 casos sospechosos de meningitis C, con un total de 1,069 muertes desde finales de 2016. Y el 1 de mayo, MSF finalmente pudo unirse a una campaña de vacunación lanzada por las autoridades sanitarias de Sokoto. En las tres zonas más afectadas de esta región, 25 equipos de MSF han vacunado a unas 850 personas por día durante siete días para alcanzar una población objetivo de 148,000 personas -de un total de 800.000- con edades comprendidas entre uno y veinte años. A finales de este mes de mayo, MSF comenzará otra campaña de vacunación que tendrá por objetivo inmunizar a unas 130.000 personas en las cuatro zonas más afectadas del estado de Yobe.
 

Respuesta tardía y suministros insuficientes de vacunas

 
Si bien estas campañas de vacunación son un paso crucial para contener el avance de la enfermedad, MSF muestra su preocupación por la lenta respuesta a la crisis en un país donde las epidemias de meningitis no son extrañas. “Es necesario reforzar el sistema de alerta temprana, así como la propia respuesta temprana a nivel nacional, y definir mejor la estrategia de implementación para reducir en la medida de lo posible el impacto del brote”, explica Philip Aruna, Coordinador General de MSF en Nigeria.
 
 
Aún más preocupante es la falta acuciante de vacunas para meningitis C a nivel global, lo cual ha contribuido a que se haya retrasado la respuesta y ha incrementado los niveles de mortalidad en Nigeria. “El brote está propagándose rápidamente y estamos preocupados porque no hay suficientes vacunas para cubrir a la población afectada”, comenta Aruna. En Sokoto, por ejemplo, son necesarias tres millones de vacunas para lanzar una campaña masiva, pero sólo hay 800,000 disponibles. Este número sólo alcanza para una campaña reactiva, lo que supone que en la práctica los equipos tengan que actuar rápidamente para prevenir que la enfermedad se continúe propagando.
 
De cara a hacer frente a estos retos logísticos y reducir los índices de mortalidad, resulta de vital importancia el descentralizar los centros de tratamiento. Solo así podremos garantizar que todas las personas afectadas por la enfermedad, incluso aquellas en áreas remotas, puedan acceder a atención médica gratuita y de calidad y a las pruebas adecuadas para confirmar rápidamente los casos, evitando también llevar a cabo diagnósticos equivocados. Es crucial que la que las medidas de prevención adecuadas sean puestas en marcha para evitar otra respuesta tardía cuando el próximo brote de meningitis ocurra. Porque, inevitablemente, sabemos que antes o después ocurrirá de nuevo”, concluye Aruna.
 
MSF ha trabajado en Nigeria desde 1996, llevando a cabo extensos proyectos de salud infantil, salud sexual y reproductiva, tratamiento por envenenamientos por plomo y programas de cirugía reconstructiva en lugares como Sokoto, Zamfara, Níger, Port Harcourt y Jahun. La Unidad de Emergencia de MSF, activa en el país desde 2006, también responde a emergencias médicas, tales como brotes de meningitis o sarampión.
 
MSF ha proporcionado atención médica a desplazados por la violencia y a las comunidades locales en el estado de Borno, en el noreste de Nigeria, desde mediados de 2014. La organización actualmente gestiona 11 instalaciones médicas en siete ciudades de Borno (Maiduguri, Dikwa, Monguno, Gwoza, Pulka, Ngala y Benisheikh) y provee atención médica en otras cuatro localidades.
 
 

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