05.05.2017
A principios de abril, empezamos a vacunar a 70,000 niños en el distrito de Lobaye, en el sur del país. En paralelo, tuvimos que responder a una epidemia de sarampión. Sasha Matthews, nuestra coordinadora del proyecto en sus inicios, nos detalla la situación.
 

¿Qué motivó esta campaña de vacunación?

 
Debido al conflicto que ha desgarrado la República Centroafricana (RCA) entre 2013 y 2014 y que sigue causando estragos en muchas partes del país, la tasa de cobertura de vacunación entre los niños menores de cinco años es extremadamente baja, y el riesgo de epidemias y de muerte por enfermedades evitables con una vacuna es muy elevado. En respuesta a esta evaluación, partimos hacia el distrito de Lobaye, en el sur del país, para preparar una campaña de vacunación multiantígeno. Ofrece protección contra enfermedades como el tétanos, la difteria, la tos ferina, la hepatitis B, el sarampión y algunas formas de neumonía. Sin embargo, una vez allí, descubrimos casos sospechosos de sarampión. Enviamos muestras a Bangui, la capital, y el 4 de abril la epidemia se declaró. Por eso tuvimos que ampliar los objetivos de nuestra campaña e incluir a niños de hasta 15 años para vacunarlos contra esta enfermedad.
 

¿A qué desafíos tuvieron que enfrentarse?

 
En primer lugar, tras la declaración de la epidemia de sarampión, tuvimos que revisar muy rápidamente nuestro plan de acción para incluir en nuestra campaña de vacunación a los niños de entre 5 y 15 años. De hecho, las vacunas de múltiples antígenos están destinadas únicamente a niños menores de 5 años, mientras que, para frenar una epidemia de sarampión, es necesario vacunar a la población menor de 15 años. También tuvimos que hacer frente a todo tipo de retos logísticos: ¿Cómo llegamos a las poblaciones en aldeas remotas solo accesibles en bicicleta o en canoa, incluidos los pueblos de los pigmeos que habitan en el corazón de la selva? ¿Cómo mantenemos las vacunas refrigeradas hasta el momento de su inoculación a través de una cadena de innumerables neveras?
 
 
Afortunadamente, contamos con una amplia experiencia en este ámbito. Para nuestros equipos, supone muchísimo trabajo, nos levantamos a las 4 ó 5 de la mañana para preparar el material que se llevará a los puntos de vacunación; luego administramos las vacunas de sol a sol y, finalmente, ya de vuelta a nuestra base, hacemos un recuento de las vacunas administradas y nos preparamos para el día siguiente. Todo funciona como una máquina bien engrasada: en tan solo un mes vacunamos a 64,000 niños contra el sarampión; 25,300 de ellos eran menores de cinco años y también recibieron vacunas contra el tétanos, la difteria, la tos ferina, la hepatitis B, el sarampión y ciertos tipos de neumonía.
 

¿Cómo evoluciona la epidemia de sarampión?

 
Además de la campaña de vacunación para detener la propagación de la epidemia, enviamos uno de nuestros equipos de emergencia para echar una mano a nuestro equipo de inmunización en la atención a los enfermos. En concreto, tratamos a 142 pacientes durante la epidemia. La campaña de vacunación contra el sarampión ya ha finalizado, pero todavía permanecemos en la zona, una de las de menor cobertura de República Centroafricana. Así reforzamos las actividades de vacunación rutinaria y seguimos monitorizando la situación.
 

¿Cuáles son los siguientes pasos?

 
La primera ronda de la campaña de vacunación multiantígeno concluyó el 2 de mayo en la subprefectura de Mbaïki, tras inmunizar a 25,300 niños menores de 5 años. La campaña continuará en la subprefectura de Mougoumba, pero todavía quedan numerosos desafíos con la llegada de la estación de lluvias. En total, nuestro objetivo es proteger a cerca de 70.000 niños contra las enfermedades evitables mediante la vacunación.
 
 

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