27.10.2017
Nuestro coordinador de proyecto en República Centroafricana, Sebastien Jagla, explica cómo llegamos a las poblaciones más aisladas, a veces incluso a pie. “Es un reto explicar nuestro trabajo a las familias, a las madres, a los líderes locales y a los ancianos”, describe.
 
“Llegué a Mbaiki hace seis meses para coordinar un proyecto muy particular: la vacunación masiva de 40,000 niños para protegerlos de enfermedades prevenibles, como el sarampión y la tos ferina, pero frecuentes en esta provincia de República Centroafricana (RCA). El sistema de salud en Mbaiki es casi inexistente. Hay un hospital y centros en algunos de los pueblos más grandes, pero apenas hay presencia sanitaria en las zonas rurales y aisladas. Podemos llegar a estas poblaciones solo con todoterrenos, motocicletas y piraguas.
 
En algunos casos, la selva se cierra de tal forma que únicamente es posible acceder a pie a las aldeas. La cobertura en vacunas es además muy baja y estas poblaciones permanecen en riesgo permanente ante el tétanos, la difteria, la hepatitis y algunas formas de neumonía, entre otras afecciones.
 
Pero el acceso no es el único problema por resolver. Una vez llegamos a estas aldeas, nos encontramos que la gente desconfía de los desconocidos. Es difícil llegar y convencer a las familias - a las madres- para que traigan a sus hijos a las jornadas de vacunación. Además, en ocasiones tras los pinchazos, se presentan fiebres. Y aunque en unos días estos efectos pasan, es lógico que la gente piense “te traigo a mi hijo porque dices que vamos a evitar enfermedades y al día siguiente, ¿enferma?”.
 
Diría que entre los principales retos está el de explicar nuestro trabajo a las familias, a las madres, a los líderes locales y a los ancianos. Ahí es donde entran en juego nuestros equipos de sensibilización. Ellos son los responsables de explicar qué es una vacuna, porqué es importante vacunar a los niños y cuáles son las enfermedades que se evitan. Y en este caso lo hicieron con éxito, porque todas las madres acudieron con sus hijos a la segunda ronda de vacunación.
 
Es una tarea crucial, pues la tasa de vacunación en RCA era del 48% ya antes del conflicto. Ahora, con la población desplazada, la violencia y la inseguridad, seguramente sea más baja si cabe. Mbaiki es una región que se mantiene en calma si se la compara con el resto del país. Pero aun así, tenemos que tomar todas las precauciones posibles. La violencia puede desencadenarse en cualquier momento. De hecho, durante mis seis meses allí, escuchábamos continuamente rumores sobre el hecho de que integrantes de varios grupos armados supuestamente se escondían en los bosques.
 
Es irónico y triste que los jóvenes que se unen a las autodefensas se internan en el monte y realizan rituales que, según ellos, les protegen frente a las armas de los enemigos. A eso le llaman estar “vacunados”. Es una lástima que no existan vacunas contra la violencia. Serían muy necesarias en República Centroafricana (RCA)”.
 
En RCA, las vacunaciones se mantienen como una prioridad para nuestra organización. Desde el mes de enero, nuestros equipos han llevado a cabo campañas de inmunización contra el sarampión en Bria, Batangafo, Nzako, Bakouma, Berberati y Mbako, con las que hemos llegado a más de 60.000 niños. Trabajamos en este país desde 1997 y disponemos en la actualidad de 16 proyectos médicos en diferentes provincias. En la primera mitad del año, nuestros compañeros en el terreno han tratado a más de mil víctimas de la violencia, heridos de guerra entre ellos, y han llevado a cabo más de 364.000 consultas médicas.
 
Si quieres conocer más sobre los desafíos a que nos enfrentamos en nuestras campañas de vacunación, no te pierdas el documental 'Los caminos de la vacuna'.

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