23.07.2015

A medida que los combates se intensifican en el estado de Alto Nilo en Sudán del Sur, y crecen las necesidades humanitarias de la población, se incrementan las dificultades de las organizaciones que brindan asistencia para acceder a las zonas más afectadas, de acuerdo con Médicos sin Fronteras (MSF).

MSF hace un llamamiento a todas las partes en el conflicto para permitir el acceso sin restricciones a Malakal y sus alrededores, para que se pueda proporcionar asistencia humanitaria urgente a miles de personas atrapadas en la violencia.

"Decenas de miles de personas permanecen sin acceso a la atención médica desde hace tres meses", dice William Robertson, coordinador de emergencia de MSF en Sudán del Sur. "Esto está sucediendo en medio de una nueva ola de violencia que amenaza la vida de innumerables civiles".

La ciudad de Malakal, que ha cambiado de manos varias veces en los últimos 18 meses, ha quedado vacía como consecuencia de los continuos combates. En las últimas seis semanas, MSF sólo ha podido hacer una única entrega de suministros médicos y alimentos a su centro de salud en Wau Shilluk, a las afueras de Malakal. Hay 77 niños con desnutrición aguda severa en el programa de alimentación terapéutica para pacientes ambulatorios de MSF, pero actualmente no hay manera de reabastecerlos con alimentos terapéuticos preparados.

Con la ciudad de Malakal en alerta de máxima seguridad y una alta presencia militar, muchas personas han huido al Centro de Protección de Civiles cercano, gestionado por la Misión de las Naciones Unidas en la República de Sudán del Sur (UNMISS). Sin embargo, el sitio no es un lugar seguro; MSF trató a nueve personas que resultaron heridas en un tiroteo dirigido directamente contra el centro a comienzos de julio.

El 19 y 20 de julio, el hospital de MSF en Malakal recibió 36 civiles heridos, entre ellos 16 mujeres y cinco niños, que viajaban en una camioneta cuando fueron atacados por un grupo armado. Algunos tenían múltiples lesiones por las ondas expansivas causadas por granadas, y otros llegaron con heridas de bala. Cinco necesitaron una cirugía de emergencia. Este es sólo un ejemplo de los innumerables episodios de violencia contra la población civil en el estado de Alto Nilo.

Otras personas han huido de Malakal a la ciudad de Melut, al norte. MSF se ha visto obligada a suspender sus actividades médicas en esta ciudad dos veces en las últimas seis semanas, dejando sin atención médica a las 20,000 personas desplazadas que viven en el campamento Denthoma 1.

Mientras tanto, otros han huido de Malakal hacia la otra orilla del Nilo Blanco, donde se carece de servicios básicos como alimentos, agua potable y medicinas.                                 

"La violencia recurrente en Sudán del Sur está forzando a la población civil a vivir en condiciones inhumanas", dice Robertson. "Las personas están expuestas a la violencia constante, el aumento de los desplazamientos, el miedo a los ataques, los brotes de enfermedades y el riesgo de morir de hambre. MSF está profundamente preocupada por la continua denegación de acceso para las organizaciones de ayuda a las zonas de conflicto y otras áreas remotas de Sudán del Sur, lo que está dejando a la gente sin la asistencia humanitaria que necesita con urgencia. Nuestro único objetivo es proporcionar atención a la personas que lo necesitan, independientemente de su afiliación política, raza, etnia o zona en la que vivan".

 

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