31.10.2017
Dos equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) se encuentran en el este de Uganda, apoyando a las autoridades de salud locales y a sus colaboradores en la respuesta ente un brote de la fiebre hemorrágica Marburgo.
 
Hasta el momento han muerto 3 personas a causa de la enfermedad (2 casos confirmados y uno sospechoso): el 25 de septiembre, 13 y 26 de octubre respectivamente. Todos pertenecían a la misma familia. Los dos primeros casos fallecieron en el hospital Kpchorwa y el tercero en una unidad de tratamiento en la clínica de Kween. 
 
MSF está enfocando su intervención alrededor de la gestión de los casos y el apoyo en el rastreo de contactos y el mapeo. En Kween, MSF instaló y gestiona una unidad de tratamiento con capacidad de 10 camas; y un epidemiólogo de la organización está ayudando a las autoridades de salud locales con el rastreo de contactos, encargándose de enlistar y monitorear a las personas que han estado en contacto con personas con casos identificados. En Kapchorwa MSF gestiona, en colaboración con el Ministerio de Salud, una unidad de tratamiento con capacidad de 9 camas en el hospital de distrito.
 
La enfermedad del virus de Marburgo es similar al Ébola. Los síntomas iniciales no son específicos e incluyen fiebre, dolor de cabeza, fatiga y nausea. Al igual que el Ébola, puede ser letal en un 90% de los casos. 
 
Actualmente no hay una vacuna o tratamiento aprobado oficialmente contra esta enfermedad, pues actualmente ningún producto ha completado su etapa de investigación clínica. Sin embargo, los medicamentos existentes han demostrado al menos una eficacia parcial contra otros filovirus, y actualmente MSF y las autoridades locales investigan su uso en el marco de un esquema de uso compasivo.
 
La primera intervención de MSF en Uganda fue en 1980. La organización médico humanitaria actualmente gestiona proyectos de emergencia para asistir a los refugiados sursudaneses en el norte del país y tiene proyectos a largo plazo en los distritos de Arua y Kasese. En estos lugares se enfoca en el VIH, la tuberculosis, la malaria y otras enfermedades infecciosas; y en el acceso a la atención médica para poblaciones con necesidades específicas (adolescentes, comunidades pesqueras, trabajadores sexuales, entre otros). 
 
 

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