08.02.2016
Por Ahmed Mohamed Mahat, coordinador de la campaña de vacunación en Yida, Sudán del Sur:
 
En un campo de refugiados, un solo caso de sarampión se considera un brote. Y las personas que llegan a Yida desde las montañas de Nuba no solo se encuentran en muy malas condiciones, sino que llevan mucho tiempo sin poder vacunarse.
 
Por eso, decidimos poner en marcha una campaña de vacunación para 35,000 niños de entre 6 meses y 15 años de edad, tanto en los campos como en las poblaciones de las cercanías.
 
El objetivo: vacunar al 90% de los niños en tan solo cinco días.
 
Contratamos a más de 100 personas, de entre la propia población del campo, para que nos ayudaran a sacar adelante la campaña: en total, éramos unas 140 personas. Instalamos nueve puntos de vacunación a lo largo de Yida: en cada uno de ellos había un equipo de 12 personas, entre sanitarios cualificados, preparadores de las vacunas, agentes de salud y organizadores de las colas de espera.
 
Los agentes comunitarios de salud son muy importantes para nuestro trabajo aquí, y en especial para el éxito de una campaña de vacunación masiva como esta. Ellos son nuestros ojos y oídos en la comunidad, y son muy respetados. Son el enlace entre el centro de salud y la población: consiguen que la gente sepa no solo qué tipo de atención médica podemos ofrecer, sino concretamente la importancia de la vacunación.
 
Con estas campañas masivas en situaciones de emergencia, que se hacen en mitad de un brote o en campos de desplazados, logramos inmunizar a un gran número de personas. El reto es ser capaz de llegar a la población rápidamente: si ha estallado ya un brote, para poder controlarlo, y si no, para prevenirlo.
 
 

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