Hay gente que piensa que nadie llega a enfermar o morir de Chagas y, afortunadamente, en muchos casos es así. Pero en muchos otros se enferman gravemente, por lo general del corazón pero también del intestino, y pueden fallecer. Y son casos muy sensibles y sentidos por la población porque es gente joven, en edad productiva, con familia.

Dr. Víctor CondeMédico de MSF en Cochabamba (Bolivia)

¿Qué es? 

La chinche besucona o picuda -o pic, en maya- es el insecto hematófago que transmite el parásito Trypanosoma cruzi a las personas, a través de sus heces, al momento de alimentarse de su víctima. Es necesario que la chinche esté infectada para poder transmitir el parásito causante del mal de Chagas. La enfermedad también puede transmitirse por transfusiones de sangre, de madres a hijos durante el embarazo y, con menos frecuencia, a través de transplantes de órganos o por la ingesta de alimentos contaminados.
 

¿Cómo se transmite?

 
El mal de Chagas es una enfermedad asociada a la extrema pobreza. El vector que transmite el T.cruzi es un insecto conocido como triatomino, o llamado popularmente vinchuca, chinche picuda o barbeiro según la zona geográfica. Este insecto vive en las grietas de paredes y techos de las viviendas construidas con ladrillos de adobe, ramas o paja, es decir las viviendas más precarias
 
En los países endémicos, la vía de transmisión clásica es la vectorial: el parásito pasa a la persona a través de las heces del insecto depositadas en la piel o en la mucosa. Existen otras vías de transmisión no vectoriales, como la transmisión de madre a hijo durante el embarazo, las transfusiones de sangre, el trasplante de órganos y la ingesta de alimentos contaminados. No se transmite por contacto directo con personas infectadas.
 

 

¿Qué síntomas tiene?

 
La enfermedad evoluciona en dos fases –la aguda y la crónica– y cada una de ellas tiene características clínicas y criterios diagnósticos y terapéuticos diferentes. Generalmente, en la fase aguda, la enfermedad es asintomática. Sin embargo, cerca del 30% de los infectados desarrolla problemas crónicos cardíacos que acortan la esperanza de vida una media de 10 años y pueden causar la muerte. Más del 80% de los fallecimientos causados por el Chagas se relacionan con complicaciones cardíacas, tales como el fallo cardíaco, las arritmias y los tromboembolismos.
 

¿Cómo se diagnostica? 

En la fase aguda, en los primeros 30 a 90 días de la infección, se caracteriza por la elevada presencia de parásitos en la sangre y por tanto puede diagnosticarse con métodos parasitológicos directos (que permiten visualizar directamente el parásito).
 
En la fase crónica, la Organización Mundial de la Salud recomienda el diagnóstico mediante dos pruebas convencionales de laboratorio y un tercer análisis en caso de discordancia. Esto implica contar con un laboratorio preparado y personal capacitado, lo que supone una barrera en los países donde estos recursos tecnológicos y profesionales escasean. Para los enfermos, se traduce en una espera de semanas para conocer el resultado de las pruebas tras una extracción de sangre.
 
Actualmente, MSF utiliza una prueba de diagnóstico rápido para la detección de casos, aunque sigue siendo necesaria la confirmación en laboratorio. Un reciente estudio ha demostrado que varias de las pruebas de diagnóstico rápido existentes en el mercado son altamente fiables: esta noticia marca un punto de inflexión en la lucha contra el Chagas, ya que permitirá acelerar el diagnóstico y por tanto poner en tratamiento a más personas.
 

¿Cómo se trata? 

Sólo existen dos medicamentos para combatir el Chagas: el benznidazol y el nifurtimox. El primero lo fabrica una única empresa y su disponibilidad está en peligro. El segundo se suele utilizar cuando se descarta el primero, ya que presenta más efectos secundarios. Ambos fármacos se desarrollaron hace más de 40 años. No están adaptados para uso pediátrico ni para mujeres embarazadas.
 
Las tasas de curación alcanzan casi el 100% en los casos agudos. En los casos crónicos, sin embargo, el tratamiento es mucho menos eficaz. Aún así recientes estudios han demostrado que es posible tratar con buenos resultados a pacientes en fase crónica, incluso cuando el corazón o el aparato digestivo están levemente afectados (formas clínicas iniciales de la fase crónica). Como el tratamiento provoca con más frecuencia efectos secundarios en las franjas de más edad, los médicos habían sido reacios a administrar la medicación por miedo a las consecuencias. Esta situación ha empezado a cambiar en los últimos años cuando se ha comprobado que los efectos adversos son manejables.
 

¿Por qué olvidados?

El Chagas es una enfermedad principalmente asociada a la pobreza. En la mayoría de países latinoamericanos, la principal vía de transmisión es a través de la chinche que está presente en las casas de las familias más desfavorecidas. Como no suele presentar síntomas, la mayoría de los enfermos no sabe que lo está y no busca tratamiento, así que durante décadas los gobiernos de los países endémicos no han priorizado el diagnóstico ni tratamiento. Justo cuando esta situación de olvido empezaba a revertirse, la escasez de benznidazol (el medicamento usado como primera línea en la mayoría de países endémicos) amenaza los avances conseguidos.
 
“Es una enfermedad olvidada porque resume el ciclo del olvido. Empieza en el paciente cuando consulta al médico, y cuando el médico no tiene esta enfermedad en cuenta y no la diagnostica. Al no haber diagnóstico, no se pide el tratamiento a los Gobiernos, los Gobiernos no piden tratamiento a las farmacéuticas, al no haber demanda tampoco hay investigación de nuevas fórmulas o nuevos medicamentos más eficaces. Y así se perpetúan el olvido y la desatención”.
 
Carina Perotti, coordinadora médica de MSF en México (2014)
 
 

MSF y el Chagas

Desde 1999, MSF ha ofrecido diagnóstico y tratamiento gratuitos de Chagas en Honduras, Nicaragua, Guatemala, Colombia, Bolivia, Paraguay y más recientemente en Italia México, mediante distintos modelos de intervención. Hasta 2015, nuestros equipos, trabajando en colaboración con los Ministerios de Salud de estos países, han facilitado a más de 117.000 personas el acceso a las pruebas de diagnóstico; de los 11,000 pacientes confirmados, 8,200 han finalizado el tratamiento con éxito.
 
Nuestro trabajo se articula en torno a la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la incidencia política. El éxito de nuestros programas confirman que el Chagas puede diagnosticarse y tratarse incluso en contextos de pocos recursos y en zonas rurales, y que debe integrarse dentro de la atención primaria de salud para ampliar la cobertura y que más personas puedan ser diagnosticadas y tratadas. Urge también garantizar la producción de benznidazol y su disponibilidad para los enfermos, así como desarrollar nuevas pruebas de diagnóstico, mejores medicamentos y una prueba de curación temprana.
 

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, se calcula que en el mundo hay entre 6 y 7 millones de personas infectadas de Chagas, la mayoría de ellas en América Latina.

 

Mira el video sobre el proyecto sobre Chagas que MSF realizó en México:
 
 

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