Los continuos disturbios políticos y la violencia han provocado una prolongada crisis humanitaria en República Centroafricana (RCA). A pesar de que a principios de 2016 se celebraron unas elecciones democráticas relativamente pacíficas, la situación sigue siendo preocupante en extremo.

 

CIFRAS CLAVE

  • 1,098,100 consultas médicas

  • 595,700 pacientes con malaria tratados

  • 9,800 niños tratados en centros de nutrición

  • 9,400 cirugías

 

 

Miles de personas han muerto, han resultado heridas o se han visto obligadas a huir de sus hogares para convertirse en desplazadas a medida que los grupos armados luchaban por el control del territorio a lo largo de unos frentes en constante movimiento. En estos enfrentamientos, murieron dos trabajadores de Médicos Sin Fronteras mientras realizaban su labor.

Las necesidades humanitarias son inmensas: a finales de 2016, 2,3 millones de personas (cerca de la mitad de la población) dependían de la ayuda humanitaria para sobrevivir. Según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), una de cada cinco personas sigue desplazada dentro o fuera del país.

Al ser tan deficientes la cobertura de vacunación y el saneamiento, las enfermedades fácilmente prevenibles son una amenaza constante para la población. En especial, la malaria es endémica y la principal causa de muerte en niños menores de 5 años. Las necesidades de salud mental también son graves: muchas personas han quedado traumatizadas por la violencia y la inseguridad permanente. En cuanto al sistema de salud, apenas funciona ya que escasean los sanitarios cualificados y los suministros médicos. Esta debilidad de la atención médica tiene graves consecuencias, por ejemplo, para las personas con VIH (un 3,7% de la población adulta): la tasa de cobertura antirretroviral es una de las peores del mundo.

En 2016, algunas agencias humanitarias se retiraron de RCA debido a la falta de fondos, pero MSF mantuvo su presencia, con 17 proyectos en todo el país.

 

 

Bangui

En la capital, los combates y brotes de violencia esporádicos causaron decenas de víctimas. MSF siguió centrada en las urgencias del Hospital General y realizó 3.700 intervenciones quirúrgicas. Este equipo también realizó 32.300 consultas en el barrio de PK5 (mayoritariamente musulmán) y atendió a niños menores de 15 años en el centro de salud de Mamadou Mbaiki.

En el campo de desplazados de M’Poko, instalado en el aeropuerto de Bangui, el hospital de campaña de MSF realizó 106.000 consultas.

Por otra parte, MSF amplió sus servicios para mujeres y bebés en la ciudad, asumiendo la gestión de la maternidad de Castor (de 80 camas, la más grande del país), donde atendió unos 600 partos al mes. Otros equipos trabajaron en la maternidad de Gbaya Dombia, en PK5, y rehabilitaron una pequeña maternidad en los barrios de Dameka y Boeing para atender a las desplazadas que regresaban a sus barrios. En 2016, MSF atendió más de 8.965 partos en Bangui, dio atención integral a 5.239 víctimas de la violencia y a 1.341 víctimas de la violencia sexual.

De abril a diciembre de 2016, MSF prestó atención hospitalaria a 941 personas con VIH en fase avanzada en el Hospital Comunitario de Bangui; sin embargo, la calidad de la atención que podía dispensarse en el hospital no cumplía con los estándares de MSF y este programa tuvo que cerrar temporalmente en diciembre. MSF está analizando otras opciones para reanudar estas actividades en 2017.

 

 

En las provincias

MSF siguió brindando atención hospitalaria y ambulatoria integral a las comunidades y a las poblaciones desplazadas en Batangafo y Kabo (en la prefectura de Ouham), Boguila, Bossangoa y Paoua (Ouham-Pendé), Carnot (Mambéré-Kadéï) y Ndélé (Bamingui-Bangoran). Esta atención incluía atención básica y especializada, servicios de emergencia, maternidad y pediatría, programas comunitarios de malaria y diagnóstico y tratamiento del VIH y la tuberculosis. A través de estos proyectos también se dio apoyo a numerosos centros y puestos de salud.

En Berbérati (Mambéré-Kadéï), la situación de seguridad se estabilizó. MSF siguió apoyando al Hospital Regional y a cuatro centros de salud, centrándose en las mujeres embarazadas y los menores de 15 años. Más de 4.200 niños fueron ingresados en el hospital en 2016, mientras que en los centros de salud se realizaron más de 21.900 consultas pediátricas.

En Bambari, MSF prestó atención primaria y secundaria a la población de acogida y a unos 50.000 desplazados instalados en campos, con casi 35.000 consultas en total. A partir de octubre, MSF también apoyó a las unidades pediátricas y los quirófanos del Hospital Universitario regional.

En Bria (Haute-Kotto), MSF prestó asistencia sanitaria a niños menores de 15 años, incluido tratamiento para el VIH y la tuberculosis. Cuando la violencia intercomunal estalló en noviembre, MSF atendió a cerca de 140 heridos en el hospital.

En Zémio (Haut-Mbomou), los equipos ofrecieron atención básica y especializada en el hospital, centrándose en la atención a pacientes con VIH. Estos servicios fueron traspasados al Ministerio de Salud a finales de año, y se hará lo propio con las actividades de maternidad en 2017.

En Bangassou (Mbomou), MSF trabajó en el hospital de referencia (de 118 camas, que se ampliaron posteriormente) y en tres centros de salud.

 

Equipo de respuesta a emergencias

El equipo de respuesta a emergencias de MSF, llamado EURECA, respondió a varias emergencias de salud y nutrición por todo el país y vacunó a más de 12.800 niños contra el sarampión. También asistió a 4.000 refugiados sursudaneses en Bambouti.

 

Vacunaciones infantiles

Finalmente, en 2016, casi 95.000 niños en Berbérati, Bangassou y Paoua fueron vacunados durante campañas rutinarias multiantígeno (que continuarán en 2017).

 

 

TESTIMONIO


FARAH* – 26 años, madre y tendera

“Di a luz en la maternidad de Gbaya Dombia en la tarde del 30 de octubre de 2016. El parto fue muy bien y me trasladaron a la sala de recuperación. Estaba allí con familia y amigos cuando escuchamos disparos y luego oímos que golpeaban la puerta del hospital. Entonces empezaron a llegar heridos. Eran muchos y estaban por todas partes. Había heridos en todas las camas menos en la mía.

En este barrio [el PK5 de Bangui], la inseguridad es constante. Se oyen disparos a menudo y cada dos o tres días hay algún enfrentamiento. La gente discute y enseguida saca un arma. Hay armas por todas partes. Incluso personas honestas, trabajadoras, llevan armas encima para protegerse”.

 

* Nombre ficticio por deseo del paciente

 

 

Nº de trabajadores en 2016: 2.760 | Gasto: 60,4 millones € | MSF trabaja en este país desde: 1997 | msf.org/car | blogs.msf.org/car | @MSFWest_Africa

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