  |  | 24|may|2013 ¿Prevenir o curar la fístula?
 | © Sarah Elliott
| | Entre uno y dos millones de mujeres necesitan cura urgente. Se estima que se origina en entre cien y ciento cincuenta parturientas cada día. La fístula es sintomática de sistemas de salud disfuncionales: una mujer a la que se le facilite la atención médica necesaria durante el parto no padecerá fístula.
“Las mujeres la sufren allí donde no hay acceso a los servicios de salud”, dice el cirujano Geert Morren. “No hay que perder la dimensión social de este problema: son sobre todo las mujeres pobres y jóvenes las víctimas.
La fístula obstétrica supone la ruptura de la pared entre la vagina y la vejiga y/o el recto. Las mujeres afectadas no pueden, entonces, retener la orina o las heces. Se producen por partos difíciles y prolongados, por la presión constante durante largo tiempo de la cabeza del bebé contra el vientre de la madre. La presión ocasiona una interrupción del flujo de sangre a los tejidos durante un tiempo excesivo. En muchas ocasiones, además, el bebé no sobrevive. Este 23 de mayo, hoy, se conmemora por primera vez el día internacional para la eliminación de la fístula obstétrica.
“Para la madre es una experiencia muy traumática”, explica el cirujano Geert Morren, “no sólo el parto es largo y difícil, si no que en muchas ocasiones pierde el bebé y se encuentra entonces con una fístula que la deja incontinente”. Además de la afección médica, las mujeres son frecuentemente marginadas y excluidas de su entorno social. Afortunadamente, la fístula es, en la mayoría de los casos, curable mediante intervención quirúrgica. “Pero es poco atractivo para los cirujanos locales. Y para empezar, las operaciones son difíciles técnicamente. Si bien no requieren de material sofisticado, sí se requiere tiempo para dominar la técnica. Y no son intervenciones que interesen económicamente, porque la mayor parte de las pacientes son pobres”.
No habrá nunca entonces suficientes cirujanos para acudir en ayuda de todas las pacientes. Es por ello que hay que incidir en la prevención, en aportar servicios obstétricos de calidad. MSF se encuentra, pues, ante una decisión difícil: formar a ginecólogos para tratar fístulas o formarlos más para atender partos y privilegiar así la prevención.
“Los principios de MSF son de no desentenderse de proyectos de tratamiento de fístula sin invertir en la prevención”, explica Morren, “en Burundi, por ejemplo, MSF abrió en Kabezi una clínica especializada en curas obstétricas y en Gitega un centro para el tratamiento de fístulas. Desde el inicio del proyecto, más de mil pacientes han sido operadas. Si conseguimos formar a un número suficiente de personal para poder retirarnos, podemos decir que nuestro proyecto ha sido un éxito”.
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| 24|may|2013 Cinco hospitales de MSF en Siria
Médicos Sin Fronteras (MSF) tiene ahora cinco hospitales en el norte de Siria para dar asistencia a una población que está sufriendo un cruento conflicto y el derrumbamiento del sistema de salud.
Unos 6,8 millones de personas necesitan ayuda humanitaria urgente tanto en Siria como en los países vecinos. Los frentes de batalla continúan moviéndose. El sistema sanitario ha quedado reducido a escombros y hay poblaciones enteras aisladas y sin asistencia.
Pese a las dificultades para trabajar en el país, MSF gestiona ahora cinco hospitales en Siria y está aumentando las clínicas móviles alrededor de algunos de estos centros. Además, la organización humanitaria está intentando abrir nuevos proyectos allá donde la seguridad lo permita.
MSF tan solo acepta donativos privados para trabajar en Siria con el objetivo de mantener su independencia.
Los equipos de MSF también trabajan en los países vecinos (Irak, Jordania, Líbano y Turquía), donde se han refugiado 1,5 millones de sirios. Estos países se han visto abrumados por la cantidad de refugiados y la respuesta humanitaria desplegada hasta ahora es insuficiente para satisfacer sus necesidades.
Actividades dentro de Siria
En Siria, MSF está intentando aumentar su actividad humanitaria, pero esta se limita de momento a cinco áreas restringidas del país en la que los equipos han tenido el espacio y la suficiente seguridad para ofrecer servicios médicos de calidad. Mientras continúa la negociación con Damasco para acceder a las áreas controladas por el Gobierno, por el momento MSF tan solo puede trabajar en las zonas bajo dominio de la oposición armada.
Cerca de Alepo, un hospital de MSF ha efectuado casi 15,000 consultas y 446 operaciones quirúrgicas. Los equipos médicos han atendido unos 600 partos. En un campo de tránsito pegado a la frontera turca, MSF ha distribuido esterillas, utensilios de cocina y kits de higiene para las familias desplazadas por el conflicto. También ha vacunado a más de 3,300 niños de sarampión y ha aplicado medidas de agua y saneamiento. Varios centros médicos de la provincia de Alepo han recibido donaciones médicas de MSF. Otro equipo de la organización humanitaria instaló un banco de sangre (ahora gestionado por doctores sirios) para abastecer hospitales de la zona.
En la provincia de Idlib, MSF tiene dos hospitales. “Estamos permanentemente preparados para la llegada masiva de heridos, pero no es nuestra actividad diaria más importante”, explica Alex Buchmann, coordinador de terreno de uno de los hospitales que acaba de volver de su misión. “Cualquier servicio médico que funciona en la zona está centrado en los heridos de guerra, así que para la gente con embarazos, enfermedades crónicas, fiebres u otras enfermedades las únicas opciones son nuestro hospital y las clínicas móviles. A veces, también hay heridos, pero siempre hay enfermedades que necesitan tratamiento”, cuenta Buchmann.
El otro hospital de MSF en la zona ha efectuado más de 1,300 operaciones, la mayoría a causa de heridas de guerra, y unos 3,700 pacientes han sido atendidos en la sala de urgencias, entre ellos pacientes con quemaduras de accidentes causados por sistemas de calefacción precarios. También hay cuidados fisioterapéuticos para los pacientes después de la cirugía. MSF sigue aumentando su apoyo a las estructuras médicas en la región: cuatro hospitales de campaña y 19 puestos avanzados están recibiendo suministros médicos.
Para mejorar la situación sanitaria del campo de desplazados en la región, MSF ha construido 50 letrinas y 40 duchas y ha distribuido 350 tiendas de campaña. Unos 3,300 niños de menos de cinco años fueron vacunados de polio y 2,000 de sarampión.
En la provincia de Al Raqqah, los combates y los bombardeos han causado el desplazamiento de la población en la zona. Los edificios públicos y muchos hogares están repletos de desplazados y los sistemas de agua y saneamiento funcionan por encima de su capacidad. MSF detectó 400 casos de sarampión, señal de que el sistema de salud se está colapsando. En abril, MSF abrió una clínica de atención primaria en el distrito de Tal Abyad, donde también ofrece atención prenatal.
En marzo, MSF abrió también una clínica en la provincia de Al Hasaka, rica en petróleo y con considerable presencia de la comunidad kurda. MSF tiene servicios de traumatología y ofrece cuidados postoperatorios.
Los equipos de la organización humanitaria también trabajan en clínicas móviles y algunos de los proyectos tienen consultas de salud mental, muy necesarias después de más de dos años de un conflicto devastador. MSF está también muy implicada en el envío de suministros médicos a hospitales y clínicas a ambos lados del conflicto, incluido Alepo, Al Raqqah, Damasco, Deir Ezzor, Deraa, Hama y Homs.
MSF en Siria en números (hasta abril de 2013):
Operaciones quirúrgicas – 2,095
Consultas – 34,400
Partos - 749
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| 22|may|2013 Congo: los desplazados de Mugunga, prisioneros de los combates al oeste de Goma
 | © Aurélie Baumel/MSF
| | Médicos Sin Fronteras se ve forzada a suspender sus actividades en los campos de Mugunga III y Bulengo.
Los combates con artillería pesada se reiniciaron ayer entre las fuerzas armadas de la República Democrática del Congo (FARDC) y los rebeldes del M23 al oeste de la ciudad de Goma. Los miles de desplazados por anteriores oleadas de combates se han visto afectados y obligados a un nuevo desplazamiento para refugiarse de obuses y balas.
« El campo de Mugunga, así como los campos de Lago Verde y Buhimba, situados en la ruta entre Goma y Sake se han encontrado en plena zona de combate y de intercambio de proyectiles de artillería y de obuses durante los dos últimos días. Esta situación es inadmisible”, dice Thierry Goffeau, coordinador de proyectos en Kivu Norte. “Y es una situación que puede empeorar, dado que la ruta entre Goma y Sake es un eje estratégico, pero estos combates cercanos a asentamientos tan precarios como los campos de desplazados ponen en peligro la vida de miles de personas, ya muy vulnerables”.
Media docena de obuses cayeron ayer en la zona de Mugunga y causaron cuatro heridos. El equipo de MSF consiguió transferir a estas personas al hospital más cercano, donde trabaja el CICR. Las poblaciones cercanas se han convertido también en blancos de la artillería. El barrio de Ndosho, a las puertas de Goma, ha sido el más castigado y en el que se han producido tres víctimas mortales y decenas de heridos.
Desde el inicio de los combates, los residentes del campo Mugunga III se han visto obligados a huir para lograr refugio en otros campos cercanos a la ciudad de Goma. “Una cuarta parte del campo está ya vacío y la población continúa huyendo por miedo a quedarse atrapados. Los que se quedan, se quedan desamparados, sin saber cómo reaccionar o dónde ir. La gente está atemorizada”, dice Thierry Goffeau.
Habida cuenta los combates y el posicionamiento de ambos contendientes en la cercanía del campo, MSF se ha visto obligada a suspender sus actividades en los campos de Mugunga y Bolengo. El equipo controla por el momento los movimientos de la población para evaluar las necesidades de actuación.
El pasado mes de noviembre, el M23 inició una ofensiva sobre las ciudades de Goma y Sake, lo que forzó a miles de personas a desplazarse para encontrar refugio en los campos al oeste de Goma. La toma de Goma, completada poco más de una semana después, significó la apertura de negociaciones con el gobierno de Joseph Kabila.
El regreso a los combates entre las FARDC y el M23 coincide con la visita que el secretario general de las Naciones Unidas, Ban-Ki-Moon, a RDC para el despliegue de una fuerza especial de la MONUSCO (misión de las Naciones Unidas para la estabilización del Congo), quien por primera vez tiene un mandato ofensivo en la lucha contra grupos rebeldes en las convulsas provincias de los Kivus.
En este contexto, MSF recuerda a los combatientes de la prohibición de situar a la población civil y a los campos de desplazados entre sus objetivos.
MSF provee servicios de salud primaria y secundaria en los Kivu Norte y Kivu Sur. La organización trabaja tanto en estructuras de salud como mediante clínicas móviles. En Kivu Norte, trabaja en los hospitales de referencia de Mweso, Pinga, Masisi, Rutshuru y Kitchanga
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