  |  | 7|jun|2013 Discurso del presidente de MSF Mego Terzian en la conferencia de donantes para Siria
 | © Anna Surinyach / MSF
| | El discurso llama a Naciones Unidas y a los Estados a incrementar urgentemente el volumen de asistencia humanitaria para la población siria, y a asumir sus responsabilidades con los millones de víctimas del conflicto.
Seis meses después de la primera conferencia internacional de donantes para Siria, la ayuda humanitaria está fracasando. La seguridad y las condiciones de vida se han deteriorado dramáticamente. La población que vive en las áreas bajo control de los grupos de la oposición apenas tiene acceso a la ayuda internacional oficial. En todo el país hay enclaves asediados por los combates donde la ayuda prácticamente no está llegando a la población atrapada.
La atención internacional ha estado centrada en las armas químicas, pero nuestros equipos sobre el terreno son testigos de que son sobre todos los bombardeos, el consiguiente desplazamiento de millones de personas, los ataques contra el sistema de salud y el colapso de este lo que está causando el mayor número de muertes.
Podemos dar fe de las acuciantes necesidades de la población en el norte de Siria, donde MSF gestiona cinco hospitales en áreas controladas por la oposición. Este año, además de efectuar miles de intervenciones quirúrgicas, hemos vacunado a cerca de 70,000 niños contra el sarampión y hemos ayudado a dar a luz a casi mil mujeres que habían perdido el acceso a la atención médica. Estamos proporcionando tratamiento para la leishmaniasis cutánea y la fiebre tifoidea, así como para otras enfermedades transmisibles y patologías crónicas como la hipertensión y la diabetes.
Sin embargo, dada la magnitud de las necesidades, la acción de MSF es muy limitada. La mayor parte de la ayuda está llegando al país a través de redes de solidaridad sirias que luchan por hacer frente a ingentes necesidades médicas. Su asistencia médica se centra, principalmente, en facilitar tratamiento a los heridos de guerra.
¿Pero qué pasa con las embarazadas? ¿Qué hay de los enfermos? Las redes médicas sirias requieren mayor apoyo.
El imperativo médico es cubrir las necesidades médicas, dondequiera que estén.
Somos médicos y enfermeros que se esfuerzan por cumplir con ese mandato de forma imparcial. Pero en las actuales circunstancias, no podemos trabajar a nuestra máxima capacidad.
La asistencia médica está siendo un objetivo en esta guerra. La población siria se está jugando la vida para buscar y obtener atención médica.
Negociamos el acceso con todas las partes en conflicto, pero todavía no hemos recibido autorización oficial para trabajar en Siria.
Las restricciones al despliegue de ayuda en el país van en aumento. El personal humanitario que cruza los frentes de batalla se arriesga a recibir un disparo o a ser secuestrado.
Si la ayuda que procede de los países vecinos se detiene, el cordón umbilical de Siria se romperá. Millones de sirios se quedarán sin servicios médicos. Los países vecinos deben continuar permitiendo la entrada de medicamentos esenciales, suministros médicos y personal sanitario en Siria. Las fronteras deben permanecer abiertas para permitir a los refugiados escapar. En Irak, el último paso abierto que quedaba, en Rabi'a, se ha cerrado. Miles de personas han quedado atrapadas en Siria, a lo largo de una frontera de más de 800 kilómetros.
En los países fronterizos con Siria, los equipos de MSF están viendo hospitales saturados y un precario acceso a la salud para los refugiados y para un volumen cada vez mayor de población local. La ayuda oficial está disminuyendo en Líbano, por ejemplo, pero decenas de miles de refugiados todavía no han sido registrados por la ONU. Sin documentos de registro, estos sirios no pueden acceder a la ayuda, que incluye servicios sanitarios.
Un esfuerzo internacional inmediato es vital para apoyar los servicios de salud pública en los países vecinos y para que así mejoren las condiciones de vida de los refugiados.
Todos los actores que están hoy aquí representados tienen la llave para aumentar una asistencia que salvará muchas vidas en Siria, allá donde haya necesidades, y para mejorar las condiciones de vida de los que huyen a países vecinos. Pero la realidad es que el sistema oficial de ayuda internacional no funciona.
Debemos y podemos encontrar otras soluciones.
| Los donantes deben aumentar los fondos distribuidos a través de canales de ayuda que pueden proporcionar una asistencia humanitaria efectiva, incluso si estos canales no forman parte del sistema oficial de ayuda.
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Los países vecinos deben aligerar los trámites burocráticos para facilitar el despliegue de ayuda humanitaria urgente.
Por último, reiteramos a las partes en conflicto que deben evitar los ataques contra estructuras sanitarias y respetar la seguridad de los convoyes humanitarios. La ayuda humanitaria debe llegar a todas las víctimas del conflicto, ya sea cruzando los frentes de batalla o cruzando las fronteras.
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| 6|jun|2013 Carta Abierta: Las palabras deben convertirse en acciones humanitarias para los sirios
 | © Nicole Tung
| | Horas previas a la reunión de Naciones Unidas que se celebrará mañana 7 de junio en Ginebra, Suiza, para lanzar un Plan de respuesta para refugiados sirios y para la asistencia humanitaria dentro del país, Medicos Sin Fronteras te propone leer esta Carta Abierta.
Después de más de dos años de conflicto violento en Siria, la asistencia humanitaria dentro del país y en los estados vecinos que hospedan a refugiados sirios continúa estando muy por debajo de las masivas y crecientes necesidades. Mientras las Naciones Unidas se reúnen en Ginebra el 7 de junio, Médicos Sin Fronteras hace un llamado a la ONU y a todos los Estados relevantes para incrementar de manera urgente el nivel de asistencia al pueblo sirio, y a cumplir con sus responsabilidades hacia las millones de víctimas de la violencia.
Los sirios continúan huyendo de una guerra civil que empeora y que ya ha cobrado cerca de 100,000 vidas. Pero los heridos y enfermos son quienes enfrentan obstáculos casi insuperables al intentar acceder a la atención médica, debido a bombardeos incesantes y el acoso y destrucción del sistema de salud de Siria. Las condiciones de seguridad y las restricciones significativas impuestas por el gobierno de Siria obstruyen la prestación de ayuda a través de las líneas de frente dentro del país. Mientras que las Naciones Unidas reconoció en enero que la prestación de ayuda a través de las fronteras de Siria era insuficiente, el patente fracaso desde entonces para desplegar asistencia humanitaria independiente también ha contribuido al costo de la crisis.
Fuera de Siria, 1.5 millones de refugiados enfrentan una gama de retos. Muchos de quienes han huido sólo han encontrado miseria, privaciones y casi ningún acceso a servicios esenciales en los países vecinos de Siria, donde muy pocas organizaciones de asistencia están atendiendo las abrumadoras necesidades.
En Jordania, el sistema de salud en el campo de refugiados de Zaatari, hogar de 100,00 sirios, continúa siendo frágil. El financiamiento insuficiente también amenaza la habilidad de Jordania de proveer atención médica adecuada a los 350,000 refugiados adicionales que viven fuera del campo.
En el campo de Domeez en el norte de Irak, más de 35,000 refugiados viven en condiciones de hacinamiento, donde la mayoría recibe mucho menos del estándar mínimo internacional de 15 a 20 litros de agua por persona por día durante una emergencia.
En Líbano, donde más de 500,000 sirios han buscando refugio, hay masas de personas viviendo en refugios comunitarios precarios, en los armazones de casas a medio construir o en chozas miserables en campos de cultivo. Muchos deben pagar para vivir en lo que sólo puede considerarse como condiciones deplorables. Decenas de miles de refugiados aún no han sido registrados por las Naciones Unidas, por lo que no tienen derecho a la mayoría de los tipos de asistencia, incluso a la atención médica.
En todos los países vecinos de Siria, equipos de MSF a la fecha han conducido casi 150,000 consultas médicas desde que comenzó el conflicto, y han sido testigos de indicadores de salud alarmantes entre los refugiados más vulnerables: los niños pasan sin vacunas de rutina; la atención primaria de salud es limitada, en el mejor de los casos; las mujeres embarazadas no tienen suficiente acceso a cuidados previos y postnatales ni a partos seguros; las personas que viven con enfermedades crónicas tienen muy poco acceso a tratamientos y a atención de seguimiento.
Pese a los esfuerzos comprobables de los países vecinos de Siria para lidiar con las consecuencias de la crisis, sus recursos están estirados hasta el límite y las tensiones van en aumento. Pero, mientras los países anfitriones requieren de apoyo urgente para responder a las crecientes necesidades de los refugiados, incluyendo atención médica secundaria, refugio, agua y saneamiento, deben mantener sus fronteras abiertas para garantizar el derecho de los sirios a buscar seguridad.
Es momento de que los estados donantes se comprometan a aportar los fondos necesarios en apoyo a las necesidades de salud y asistencia de los refugiados, y para que todos los estados y agentes relevantes aseguren la entrega de una asistencia humanitaria adecuada, tanto dentro como fuera de Siria.
Ahora las palabras deben convertirse en acción.
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| 4|jun|2013 Chad: MSF atiende a decenas de miles de refugiados de Darfur
 | © MSF
| | Médicos Sin Fronteras (MSF) está actuando contrarreloj para atender a decenas de miles de refugiados y retornados de Darfur que, huyendo de recientes combates, han buscado cobijo en Chad.
Un número estimado de 50,000 civiles sudaneses, chadianos y centroafricanos han cruzado la frontera a Chad. Los refugiados son principalmente mujeres y niños, de los que un 40% tienen menos de cinco años. Se encuentran traumatizados y agotados tras su desplazamiento y se encuentran necesitados de cuidados médicos básicos, agua, comida, letrinas y refugio.
Los equipos de MSF están trabajando para proveer cuidados de emergencia y básicos tanto a los refugiados como a la población local en el área de Tissi donde no hay disponible ningún hospital. Se ha establecido una sala de emergencias en la población de Tissi para pacientes heridos y niños y embarazadas. En el último mes, se han atendido casi 7,000 consultas. Las enfermedades más comunes son diarreas y problemas gastrointestinales, así como respiratorios. Además, 32,000 niños menores de cinco años han sido vacunados para contener un brote de sarampión que mató a 13 niños antes de abril. Las mujeres y las niñas se encuentran en riesgo elevado de padecer agresiones sexuales. MSF ha atendido a dos víctimas de violaciones.
La atención no se ha centrado exclusivamente en cuidados medicos: los refugiados han recibido material plástico para la construcción de tiendas, mosquiteras, bidones para recoger agua y jabón, entre otros. Los equipos de MSF han perforado seis pozos para que la población pueda tener acceso al agua. “Con las lluvias ya comenzadas, el acceso a agua potable y agua limpia es de gran importancia”, dice Delphine Chedorge, coordinadora de la emergencia.
Los chadianos retornados se han reasentado en sus poblaciones de origen, tales como Saraf Bourgou, en el norte de Tissi. Pero los refugiados sudaneses se encuentran en una situación muy precaria. “Las condiciones de salud de la población pueden deteriorarse debido a las limitaciones que se encuentran para obtener agua, alimento y techo”, añade Stefano Argenziano, coordinador general de MSF en el país.
Las lluvias pueden empeorar la situación porque las carreteras que conducen a los campos se encontrarán intransitables, así como la única pista de aterrizaje de la zona. La ayuda, entonces, no podrá llegarles. “Será todo un reto mantener nuestro apoyo y trataremos en la medida de nuestras posibilidades de que no se queden aislados”, explica Argenziano.
La seguridad en la zona sigue siendo volátil entre Sudan y la República Centroafricana debido a la constante afluencia de grupos armados, milicias y bandidos.
MSF hace un llamamiento al gobierno de Chad, a la ONU y a la comunidad humanitaria que garanticen la seguridad y el apoyo a los refugiados y retornados, especialmente durante la estación de lluvias. Los refugiados se han asentado en más de doce puntos, a lo largo de cien kilómetros en la frontera de Chad.
MSF lleva trabajando en Chad desde 1980 y tiene proyectos en Am Timan, Abeche, Massakory y Moissala.
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