  |  | 24|abr|2013 Níger: MSF alerta sobre la combinación letal de malaria y desnutrición en los próximos meses
 | © Alejandro Vargas Pieck
| | La temporada de lluvias y el aumento de la malaria coinciden con la época de mayor escasez de alimentos.
En 2013, se prevé tratar a 1,4 millones de niños con desnutrición aguda severa en Sahel; 1 de cada 5, en Níger. Médicos Sin Fronteras (MSF) ha comprobado un aumento de los casos de desnutrición durante el primer trimestre del año, en relación al mismo período de 2012, en varios de sus proyectos en el sur del país. El número de casos de malaria tratados por la organización en algunas zonas también se ha incrementado en las últimas semanas. Con la estación lluvias a punto de empezar, y más picos de desnutrición y malaria previstos, MSF considera esencial trabajar en un enfoque integrado que se centre tanto en la prevención como en el tratamiento para reducir el impacto de las crisis médicas y nutriciones en los niños menores de 5 años en Níger.
En 2012, un pico de malaria más prematuro y prolongado provocó un gran aumento del número de niños desnutridos que tuvieron que ser ingresados con malaria severa y tratados de forma hospitalaria. Una encuesta de mortalidad retrospectiva realizada por MSF en los distritos de Madaoua y Bouza en 2012, reveló una tasa de mortalidad en menores de 5 años de 7 muertes por 10.000 niños al día; el triple del umbral de emergencia. Más de la mitad de las muertes se debieron a la malaria. Los datos no son extrapolables a todo el país pero muestran la grave situación humanitaria que se vivió en algunas zonas.
La malaria y la desnutrición están muy relacionadas. La época de escasez de alimentos entre cosechas, cuando se dan más casos de desnutrición, coincide con la estación de lluvias, cuando los mosquitos se reproducen y el número de casos de malaria se dispara. Ambas enfermedades crean un círculo vicioso: los niños desnutridos poseen un sistema inmunológico más debilitado así que son más vulnerables a enfermedades como la malaria y los niños enfermos de paludismo tienen más probabilidades de padecer desnutrición.
“Tenemos que actuar con urgencia para evitar que tantos niños sigan muriendo de causas prevenibles”, afirma Luis Encinas, responsable de proyectos de MSF en Níger, y añade: “Para combatir malaria y la desnutrición necesitamos enfoques innovadores y trabajar en dos niveles al mismo tiempo: el preventivo y el curativo”.
En los últimos años, las estrategias para luchar contra la desnutrición incluyen la prevención como uno de los componentes claves para abordar el problema. De igual manera, es imprescindible trabajar más en la prevención de la malaria, aplicando nuevas estrategias que ya han demostrado su eficacia.
En este sentido, MSF prevé implementar en algunas zonas de Níger una nueva estrategia para prevenir la malaria, conocida como quimioprevención de la malaria estacional (SMC, por sus siglas en inglés) que consiste en el suministro intermitente de un ciclo completo de tratamiento antipalúdico durante la época de malaria para prevenir nuevos casos. MSF implementó con éxito esta estrategia en Chad y Mali durante 2012, consiguiendo disminuir en un 66% el número de casos de malaria simple en Mali y un 78% en Chad.
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| 23|abr|2013 MSF exige que las nuevas vacunas sean mucho más baratas
 | © Sisay Zerihun
| | MSF apela a la Alianza Global para la Vacunación y la Inmunización (GAVI en inglés) y a las compañías farmacéuticas para que amplíen los descuentos de las vacunas y así poder dar cobertura a más niños.
En la víspera de la cumbre de la Alianza Global para la Vacunación y la Inmunización presidida por Ban Ki-Moon, Bill Gates y el Jeque General y Príncipe de Abu Dhabi Mohamed bin Zayed Al Nahyan, la organización médico-humanitaria internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) ha advertido de que los elevados precios de las nuevas vacunas podría sumir a los países en desarrollo en una situación precaria al no poder permitirse vacunar a su población infantil en un futuro.
“Se requiere una acción urgente para abordar el problema que suponen los precios prohibitivos que supone vacunar a un niño, que han subido un 2.700 por ciento en los últimos diez años,” afirma el Dr. Manica Balasegaram, Director Ejecutivo de la Campaña de MSF para el Acceso a Medicamentos Esenciales (CAME). “Los países en los que trabajamos pronto perderán el apoyo que reciben de sus donantes para pagar las vacunas que necesitan, y tendrán que decidir qué vacunas pueden y no pueden permitirse para proteger a su población infantil contra enfermedades potencialmente mortales.”
La ‘Década de las Vacunas,’ la iniciativa mundial para los próximos diez años, se estima que tiene un coste de unos 43 mil millones de euros, con más de la mitad destinados a pagar las vacunas. En 2001, vacunar a un niño contra seis enfermedades costaba 1,05 euros. Con 11 vacunas incluidas en el paquete de inmunización actual, el precio total ha aumentado a 29,79 euros, en gran parte porque se han añadido dos nuevas vacunas muy caras contra la enfermedad neumocócica y el rotavirus, que representan las tres cuartas partes del coste. Éstas las producen solamente Pfizer, GlaxoSmithKline (GSK), y Merck. Las vacunas más nuevas son considerablemente más caras: vacunar a un niño contra el sarampión cuesta 0,19 euros, mientras que proteger a un niño contra las enfermedades neumocócicas cuesta en el mejor de los casos 16 euros.
MSF vacuna a millones de personas cada año y apoya plenamente la introducción de nuevas vacunas en los países en desarrollo. Pero las negociaciones entre compañías y la Alianza Global para la Vacunación y la Inmunización (GAVI), financiada mayoritariamente con los impuestos de los contribuyentes, no han conseguido reducciones importantes de precios en las vacunas más nuevas, lo cual aseguraría que un mayor número de niños pudiera beneficiarse de éstas. La raíz del problema está en la falta de transparencia por parte de las compañías sobre los costes de fabricación de las vacunas y su interés en los beneficios por encima de asegurar precios sostenibles para las vacunas destinadas a países con ingresos bajos.
Hace poco la GAVI ha anunciado un nuevo acuerdo para reducir el precio de la vacuna pentavalente. Éste es un excelente ejemplo sobre lo que la GAVI puede conseguir, especialmente cuando existen múltiples fabricantes de vacunas en una competencia de mercado saludable. La GAVI debería priorizar con urgencia más negociaciones para las dos vacunas más nuevas y más caras y las compañías farmacéuticas deberían sentarse a la mesa de negociaciones y ofertar a la GAVI algo mejor.
“Cuando el punto de partida son los precios inflados que fijan los países ricos, incluso el hecho de una reducción del 90 por ciento supone pagar un precio demasiado alto que los países pobres no puedan permitirse durante un tiempo muy prolongado,” explica Kate Elder, Asesora de Políticas Vacunales de la CAME. “La meta aquí es conseguir vacunar a más niños con el dinero de los contribuyentes. Para ello, necesitamos ver precios no tan distantes del coste de producción. La GAVI debería hacer más para agilizar la entrada de fabricantes con precios más bajos, para que la competencia real pueda reducir precios. Esto es especialmente importante para las vacunas más rápidas que son irrazonablemente caros.”
A MSF también le preocupa el hecho de que las organizaciones no gubernamentales y lo actores humanitarios queden excluidos del acceso a los descuentos de precios negociados de la GAVI. MSF suele estar en situación de vacunar a grupos vulnerables, como niños refugiados, niños VIH positivos y niños sin vacunar que superan la franja de edad contemplada por los programas de vacunación estándar. Sin embargo, MSF no ha podido tener un acceso sistemático a los precios más bajos negociados por la GAVI, teniendo que recurrir a largas negociaciones con Pfizer y GSK estos últimos cuatro años para acceder a la vacuna neumocócica. Aunque las compañías han ofrecido donaciones a MSF, esto no es una solución sostenible a largo plazo para la organización que trabaja para responder de inmediato a las necesidades en el terreno y desea expandir la vacunación a grupos vulnerables en un número de países cada vez mayor.
“Pedimos a la GAVI que las vacunas de precios reducidos estén al alcance de los actores humanitarios, y ya que estos suelen estar mejor situados para inmunizar a las poblaciones en situación de crisis,” concluye al Dr. Balasegaram.
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| 23|abr|2013 Siria: tratamiento de grandes quemados en el hospital de MSF
 | © Ricardo Fernandez Sanchez / MSF
| | El equipo que trabaja en uno de los hospitales del Norte de Siria ha tenido que aprender a adaptarse a situaciones cambiantes. Las líneas del frente se han alejado y con ello el número de pacientes ha disminuido, pero en los últimos meses el número de víctimas por quemaduras graves se ha incrementado.
Durante el invierno, las familias obtienen calor a través de hornos o estufas rudimentarias. Los accidentes domésticos ocurren frecuentemente y muchos cuando se producen disparos o explosiones que pueden producir que la estufa reviente o que el combustible se incendie. “Atendemos quemados varias veces por semana”, explica Anne-Marie Pegg, médico de emergencias de MSF. “Las partes del cuerpo afectadas usualmente son la cara y las manos”.
Cuando un gran quemado llega a emergencias, la primera tarea de los equipos es disminuir el dolor, agónico y, acto seguido, conectarle a un gotero con el objetivo de reemplazar los fluidos que haya ya podido perder. Entonces se procede al tratamiento de las heridas y a retirar la piel muerta, que puede ser foco de infección. Una vez finalizado se venda al paciente, algo que sólo puede hacerse en la sala de operaciones bajo anestesia. El cirujano usa compresas esterilizadas impregnadas de crema antibacteriana que pueden ser retiradas y cambiadas cada dos o tres días sin rasgar la piel.
La tarea de un fisioterapeuta en el equipo es también importante dado que en algunos casos se requiere entablillar extremidades para que permanezcan lo más extendidas posibles y evitar así que cuando la piel cicatrice los miembros no se retraigan y pierdan movilidad al sanar en una posición errónea. Una estrategia que se utilizó en el caso de una niña de seis años que tenía quemaduras graves en la rodilla. En el caso de un niño, afectado por quemaduras en las manos, “coloqué un apósito enrollado en la palma de la mano, para que mantuviera su posición funcional, para que luego pueda mantener el movimiento habitual de cada día”, explica Ricardo fisioterapeuta de MSF.
El tratamiento de la cara es más complicado y requiere el uso de una máscara termoplástica que previene la retracción de la piel durante la cicatrización y posibilita el mantenimiento de los rasgos faciales. “Cubrí la cara del niño con compresas estériles e hice un molde termoplástico, con cuidado en resaltar las áreas heridas. Entonces hice una máscara de yeso, mi positivo”. Del positivo, entonces, se obtiene la máscara final a situar en la cara del paciente, todo ello bajo anestesia. La máscara se va ajustando a medida que el proceso de cicatrización avanza, “cuando la hinchazón baja hay que ir vaciando también la máscara, alrededor de las mejillas y la barbilla, para adaptarla a la forma facial”.
La atención a grandes quemados también supone el seguimiento de estrictas medidas de higiene, dado que estos pacientes mantienen un elevado riesgo de infección. Sus necesidades nutricionales también son mayores, el doble que un paciente normal. “Su dieta debe incluir muchas proteínas”, dice Pegg. “Una alimentación adecuada es clave para la sanación”.
No siempre es suficiente. El cirujano puede verse obligado a hacer injertos de piel, con lo que el proceso de cicatrización se alarga. Una vez dado de alta, el paciente debe volver al hospital cada tres días para el cambio de vendaje y para fisioterapia.
El invierno en Siria llega a su fin. En total el equipo de MSF ha tratado a 85 grandes quemados sólo entre enero y marzo.
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