  |  | 14|may|2012 Haití no está preparado para hacer frente a un resurgimiento del cólera
 | © Mathieu Fortoul/MSF
| | Tras la llegada de la estación de lluvias, siguen aumentando los casos de cólera en Haití. Médicos Sin Fronteras (MSF) amplía la capacidad de sus centros de tratamiento en Puerto Príncipe y Léogâne, al tiempo que advierte que el país no está debidamente preparado para combatir una eventual epidemia de esta mortífera enfermedad.
Aunque el Ministerio de Sanidad y Poblaciones haitiano afirma tener la situación bajo control, las estructuras de salud de muchas regiones del país siguen siendo incapaces de responder a las fluctuaciones de la epidemia de cólera. El sistema de vigilancia, que se supone debe seguir y controlar la situación para hacer sonar la voz de alarma, todavía no funciona, según han podido constatar los equipos de MSF en el país. El número de personas tratadas por la organización solamente en Puerto Príncipe se ha cuadruplicado en menos de un mes, llegando a los 1,600 casos en abril. MSF ha aumentado su capacidad de tratamiento en la capital y en la ciudad de Léogâne, y está preparando la apertura de más centros de tratamiento en el país.
“Las estación de lluvias dura desde mayo hasta octubre y hay que recordar que el año pasado se reportaron casi 200,000 casos durante ese periodo. Lamentablemente, se ha hecho demasiado poco para pensar que el cólera no iba a volver a hacer acto de presencia en 2012”, explica Gaëtan Drossart, coordinador general de MSF en Haití. “Resulta preocupante que las autoridades sanitarias no estén mejor preparadas y que se aferren a mensajes tranquilizadores que nada tienen que ver con la realidad. Se están celebrando muchas reuniones entre el Gobierno, Naciones Unidas y sus contrapartes humanitarias, pero se han tomado muy pocas soluciones concretas”, añade.
Un estudio de MSF en la región de Artibonite, donde se ha reportado aproximadamente un 20% de los casos de cólera, ha revelado una clara reducción de las medidas de prevención contra esta enfermedad desde 2011. Más de la mitad de las organizaciones que trabajaban en la región el año pasado ya se han ido, y en los centros de salud escasean los medicamentos. Además, algunos de estos centros llevan desde enero sin pagar los sueldos de su personal.
“La alta pluviosidad durante la temporada de lluvias es uno de los muchos factores de riesgo con los que hay que contar a día de hoy en Haití, pero no el único. Cuando terminan las lluvias, el cólera disminuye y todo el mundo deja de destinar fondos para combatirlo hasta que llega la siguiente estación de lluvias. Esto es un error, ya que durante esos meses lo que habría que hacer es invertir en actividades de prevención. La consecuencia de estas decisiones equivocadas es que la población sigue siendo muy vulnerable cuando el cólera reaparece”, explica Maya Allan, epidemióloga de MSF.
La mayoría de haitianos carece de acceso a letrinas y conseguir agua limpia supone un reto diario. Del medio millón de supervivientes del terremoto de enero de 2010 que siguen viviendo en campos, menos de una tercera parte recibe agua potable limpia y solo un 1% ha recibido jabón recientemente, según una investigación realizada el pasado mes por la Dirección Nacional de Suministro de Agua y Saneamiento de Haití.
“Los consejos sobre medidas de higiene sirven de muy poco, si la gente no puede ponerlos en práctica”, manifiesta Drossart. ”La población necesita con urgencia medios para protegerse del cólera”.
Aunque la vacuna del cólera se utiliza en algunas partes de Haití para ayudar a controlar la enfermedad, no es una solución infalible. Dicha vacuna confiere una inmunidad de aproximadamente tres años y se estima que solo resulta efectiva en un 70% de los casos.
“Las soluciones duraderas a la epidemia pasan por hacer mejoras sustanciales en los sistemas de agua y saneamiento de Haití, pero a día de hoy todavía queda mucho por hacer en este ámbito. Por eso la prioridad sigue siendo salvar vidas”, concluye Drossart. “Todos los agentes de salud en Haití tienen que empezar a trabajar de inmediato para conseguirlo”.
Desde que apareció el cólera en Haití en octubre de 2010, unas 535,000 personas han contraído la infección y más de 7,000 han muerto, según cifras del Ministerio de Sanidad y Poblaciones haitiano. Hasta la fecha, MSF ha tratado a más de 170.000 personas en todo el país.
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| 12|abr|2012 MSF abre un centro de referencia quirúrgica en la capital de Haití
 | © MSF
| | El pasado miércoles 11 de abril, Médicos Sin Fronteras (MSF) inauguró oficialmente un nuevo centro de referencia para trauma, ortopedia y cirugía visceral de emergencia en el barrio de Tabarre, en el este de la capital haitiana.
El centro fue bautizado ’Kenbe Nap” que, en criollo haitiano, significa “mantenerse bien”. Este centro de referencia quirúrgica es el tercer establecimiento abierto por MSF para proporcionar tratamiento de urgencia en Puerto Príncipe desde el terremoto del 12 de enero de 2010, y es el cuarto hospital abierto en el departamento de Ouest.
La construcción del hospital, de 107 camas, comenzó en 2011 y se terminó en febrero de 2012. El centro atiende a víctimas de traumatismos accidentales, como caídas o accidentes de tráfico, y a las víctimas de la violencia, tales como agresiones, asaltos y heridas de bala. ”MSF está apoyando al Ministerio de Salud Pública y Población de Haití con 600 camas de hospital para la atención de urgencias. Esto aún está lejos de ser suficiente, sin embargo es un avance “, dice Gaëtan Drossart, jefe de misión de MSF en Haití.
En un país donde el 75 por ciento de la población vive por debajo del umbral de pobreza, y en el que las instalaciones médicas de referencia son muy insuficientes, este nuevo centro de MSF mejorará el acceso a la atención quirúrgica para la población de la zona de metropolitana de Puerto Príncipe. ”Al reunir a profesionales de la salud haitianos con equipos de alta tecnología, el centro Nap Kenbe hace posible ofrecer atención médica de alta calidad en una ciudad donde muchos haitianos no han tenido acceso a un tratamiento de emergencia después de un trauma”, dice Drossart. “En un momento en que el gobierno haitiano y los donantes están trabajando para reconstruir el país, la apertura de este centro médico es esencial para hacer frente a las deficiencias en la calidad y el acceso a los servicios médicos para una población muy empobrecida.”
MSF trabaja en Haití desde 1991, en respuesta a las crisis y los desastres naturales. Después del terremoto de 2010, MSF puso en marcha la mayor operación de emergencia de su historia. En la actualidad, MSF proporciona atención de emergencia en Puerto Príncipe y Léogâne. En Puerto Príncipe, MSF gestiona centros de emergencia para traumas en el barrio pobre de Martissant y en Drouillard, un hospital cercano a Cité Soleil, dando asistencia a los heridos por la violencia y los accidentes de tráfico. MSF también gestiona un centro para urgencias obstétricas en Delmas, para ayudar a combatir las tasas de alta de mortalidad materna. En Léogâne, MSF gestiona un hospital que ofrece atención quirúrgica, obstetrica, ginecológica y pediátrica de urgencia. Durante la epidemia de cólera de 2010-11, MSF trató a más de un 30 por ciento de los pacientes de cólera en el país. Actualmente, como se acerca la temporada de lluvias, MSF está preparada para responder a cualquier recurrencia de la epidemia.
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| 11|ene|2012 Haití: dos años después del terremoto, muchos haitianos siguen sin acceso a servicios médicos
 | © Yann Libessart / MSF
| | El sistema de salud en Puerto Príncipe y alrededores, ya insuficiente antes del seísmo, se encuentra aún desorganizado. Médicos Sin Fronteras (MSF) incrementa su capacidad hospitalaria en la zona para dar cobertura médica a la población.
El 12 de enero de 2010 quedará para siempre en la memoria colectiva de los haitianos. Prácticamente todo el mundo perdió a algún familiar, amigo o vecino en el terremoto que sacudió el país aquel día, y muchos de los supervivientes siguen sufriendo secuelas físicas o psicológicas. Las cicatrices también están presentes en las calles, donde los escombros se amontonan junto a los socavones aún abiertos.
MSF ya trabajaba en Haití antes del terremoto, y perdió a 12 de sus trabajadores aquel día. Dos de sus hospitales en Puerto Príncipe –el centro de urgencias La Trinité y la clínica gineco-obstétrica Solidarité– quedaron destruidos. En estos dos años, la organización médico-humanitaria ha respaldado al Ministerio de Salud haitiano en el arrabal chabolista de Cité Soleil, y ha construido cuatro hospitales de urgencias en la zona afectada por el terremoto, donde la población total se estima en unos dos millones de personas.
Seiscientas camas de hospital para los haitianos
El pasado abril, MSF abrió un centro de referencia para urgencias obstétricas, con 130 camas de hospitalización, en el barrio de Delmas 33 de la capital. Este hospital atiende a mujeres embarazadas con complicaciones que pueden suponer una amenaza para sus vidas o las de sus bebés. Desde que entró en funcionamiento, este centro ha realizado 1,432 operaciones y ha asistido el nacimiento de 4,600 niños.
Uno de los recién nacidos es Esther; su madre, Belgarde, recuerda que perdió a sus tres primeros hijos justo después del parto. “El último fue prematuro, como los demás, pero gracias a la atención que hemos recibido, tengo la esperanza de llevármela a casa pronto”, explica.
MSF abrió el hospital Drouillard en la zona norte de la capital el 9 de mayo de 2011, con una capacidad de 208 camas. Este centro ha reemplazado al hospital de campaña que fue instalado en tiendas hinchables justo después del terremoto en el campo de deportes de la escuela de Saint-Louis de Gonzague. El equipo médico de Drouillard atiende urgencias médicas y quirúrgicas y a quemados graves, al tiempo que también ofrece servicios de fisioterapia y de atención psicológica. Cada día se atiende a unos 55 nuevos pacientes de media y se realizan 20 intervenciones quirúrgicas.
“Estos casos que vemos hoy ya no pueden atribuirse al terremoto: tienen que ver sobre todo con accidentes de tráfico o domésticos y con episodios de violencia”, explica el director médico del hospital, Félix Konan-Kouassi. “Por otro lado, desde el terremoto, también hemos observado una mayor vulnerabilidad psicológica en los pacientes, a quienes resulta más difícil soportar traumas adicionales, como una agresión o un accidente”.
El hospital de Chatuley, en Léogâne (ciudad situada al oeste de la capital, cerca del epicentro del terremoto, que fue destruida en un 80%), está instalado dentro de contenedores. Cuenta con un total de 160 camas hospitalarias. Aunque fue proyectado como un centro temporal, a estas alturas sigue siendo el único hospital de la región, en el que se atienden urgencias y se proporciona atención gineco-obstétrica y pediátrica. En 2011 fueron atendidos 73,741 pacientes, se realizaron 3,755 operaciones y se asistieron 4.501 partos en dicho centro.
Por último, en la zona industrial de Tabarre, en el este de Puerto Príncipe, MSF está rematando la construcción del centro Nap Kenbe ("esperanza” en criollo), que abrirá en febrero de 2012. Será una estructura gratuita adicional para los haitianos del área metropolitana. Compuesto por 268 unidades modulares y 108 camas, proporcionará servicios de trauma y cirugía abdominal.
MSF también sigue trabajando en el centro de referencias y urgencias de Martissant, que abrió a finales de 2006 y trata a una media de 4,370 pacientes cada mes.
Mantener la alerta
“Muchas de las infraestructura de salud de la capital desaparecieron el 12 de enero de 2010, y ya antes de esa fecha el sistema de salud era limitado, ni siquiera era plenamente operativo”, apunta Gerard Bedock, coordinador general de MSF en Haití. “El terremoto puso de manifiesto las deficiencias del sistema de salud haitiano y además las acrecentó. Llevará mucho tiempo reconstruirlo. Mientras tanto, estamos trabajando para cubrir los vacíos en atención médica en la medida de lo posible, al tiempo que respondemos a potenciales nuevas emergencias, como el cólera”.
Durante la grave epidemia de cólera que afectó al país a finales de octubre de 2010, se registraron más de 500,000 casos. “Cientos de miles de personas siguen viviendo en precarias condiciones en campamentos improvisados”, recuerda Wendy Lai, coordinadora médica de MSF. “El acceso a agua potable y a saneamiento es muy limitado en todo el país, especialmente en zonas rurales y remotas. Esta situación fomenta la propagación de enfermedades infecciosas. Aunque el número de nuevos casos de cólera ha disminuido considerablemente, seguimos registrando varios cientos cada semana y el riesgo de repunte estacional de la epidemia sigue siendo muy elevado. Debemos extremar la vigilancia”.
Datos financieros
En cuanto al balance financiero, los ingresos de MSF asignados en 2010 a la emergencia de Haití (tanto para el terremoto como para la epidemia de cólera) alcanzaron los 142 millones de dólares, de los que se gastaron 134 millones en las operaciones de ese mismo año. En 2011, los gastos se situaron en los 81 millones de dólares (la cifra consolidada de ingresos aún no está disponible, aunque fueron muy inferiores a los de 2010 y en todo caso no cubrieron los gastos realizados en 2011, que fueron financiados principalmente por fondos propios de MSF). Dentro de estos presupuestos, se destinaron específicamente 19 millones a la respuesta de emergencia al cólera en 2010 y otros 23 millones en 2011.
MSF comenzó a trabajar en Haití en 1991, desarrollando programas de emergencia ante desastres naturales y situaciones de crisis. Inmediatamente después del terremoto de enero de 2010, la organización llevó a cabo la intervención de emergencia de mayor envergadura de su historia, con 358,000 personas atendidas, 16,570 operaciones quirúrgicas y 15,100 partos asistidos a lo largo de los 10 primeros meses.
Durante la epidemia de cólera que comenzó en octubre de 2010, MSF volvió a intervenir a una escala sin precedentes. En el momento álgido de la crisis, cerca de 4,000 trabajadores de salud de MSF atendían a pacientes de cólera en 75 instalaciones por todo el país. Entre octubre de 2010 y noviembre de 2011, MSF atendió a casi 170,000 pacientes con síntomas de cólera. Además, la organización cuenta con un plan de preparación ante emergencias y tratamiento rápido para responder a una nueva epidemia generalizada en Haití.
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