  |  | 4|oct|2012 El centro nutricional de Kismayo se queda sin pacientes por miedo a los combates
 | © Brendan Bannon/MSF
| | Los últimos niños con desnutrición severa en tratamiento han abandonado hoy el centro nutricional de Médicos Sin Fronteras (MSF) en la ciudad de Kismayo, en el sur de Somalia, por el temor de sus padres ante la inminencia de enfrentamientos en dicha localidad.
Durante las últimas semanas, la amenaza de un conflicto armado ha desbaratado las ya limitadas actividades médicas, los sistemas de referencia y el acceso a las instalaciones sanitarias en Kismayo y sus alrededores. En el centro nutricional donde la organización médico-humanitaria ha estado tratando a niños con desnutrición severa desde que la última gran crisis nutricional afectara buena parte del sur y el centro de Somalia en 2011, el temor a nuevos enfrentamientos ha provocado una disminución considerable del número de niños ingresados; sus padres han pedido que les dieran el alta para poder reagrupar a sus familias o huir de la zona.
La semana pasada, el personal sanitario de MSF dio el alta a ocho de los últimos nueve niños que quedaban ingresados a petición de sus padres; el equipo les proporcionó suministros e instrucciones para intentar ayudarles a continuar el tratamiento en casa. Este no era el caso de un pequeño demasiado débil para recibir el alta, pero finalmente sus padres huyeron de Kismayo llevándose al niño consigo.
MSF abrió el centro de nutrición intensiva para niños demasiado enfermos para recibir tratamiento ambulatorio durante la crisis nutricional de 2011, en respuesta a las altas tasas de desnutrición. “Desde entonces el equipo de MSF también ha respondido a brotes de sarampión y de diarrea acuosa, claros indicadores del nivel de vulnerabilidad de la población y de las necesidades de atención sanitaria“, afirma David Querol, coordinador general de MSF con base en Nairobi.
La interrupción de las actividades deja a más de 650 niños registrados en el programa nutricional ambulatorio en una situación similar y muy incierta. A pesar de los esfuerzos realizados esta última semana para proporcionarles reservas de alimentos terapéuticos suplementarios, MSF sigue preocupada por su suerte en estos momentos.
“Kismayo tiene unos servicios de salud muy limitados para su población y tememos que si se propaga la violencia, estos servicios disminuyan todavía más”, prosigue David Querol. “Por ejemplo, ya no podemos referir a los pacientes a nuestro hospital más cercano en Marere”.
En este contexto, MSF apela a las partes beligerantes a que respeten las ya frágiles estructuras de salud de Kismayo y sus alrededores, y que el personal sanitario pueda dispensar una muy necesaria asistencia a la población. MSF también recuerda a todas las partes su obligación de permitir el acceso a la atención sanitaria a todos aquellos que la precisen con urgencia.
Las actividades de MSF se basan únicamente en las necesidades médicas de los pacientes. La organización trabaja para asegurar que se dispensa asistencia de forma neutral e independiente de los bandos enfrentados, sin consideraciones de carácter étnico, religioso, clánico o político.
MSF trabaja en Somalia desde 1991. Durante el último año, la organización ha gestionado hasta 22 proyectos en diferentes partes del país y en campos de refugiados somalíes en Etiopía y Kenia. En 2011, los equipos de la organización trataron a más de 78,500 pacientes con desnutrición severa y más de 30,000 con desnutrición moderada, también trataron más de 7,200 casos de sarampión y vacunaron a 255.000 personas contra esta enfermedad. Durante el mismo periodo, MSF asistió más de 6.000 partos y realizó más de 537,500 consultas de atención primaria.
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| 11|jul|2012 Brote de diarrea acuosa aguda en Kismayo, Somalia
 | © MSF
| | El número de casos va en aumento, así como el riesgo de una epidemia de cólera, si no se adoptan medidas de prevención urgetes. Médicos Sin Fronteras (MSF) está atendiendo casos e informando a la población para frenar en lo posible la expansión de la enfermedad, a falta de autorización para clorar las fuentes de agua.
MSF está atendiendo en la ciudad de Kismayo, en el sur de Somalia, a un número cada vez mayor de personas con diarrea acuosa aguda. Kismayo es una ciudad densamente poblada, por lo que existe el riesgo de que la enfermedad se extienda rápidamente entre la comunidad.
Un test rápido en una muestra de 10 pacientes ha dado positivo de cólera en seis casos. De los 65 pacientes atendidos por MSF hasta la fecha, 40 sufrían deshidratación severa y requerían hospitalización inmediata. La mayoría de los casos son niños menores de 8 años.
La diarrea acuosa aguda es altamente infecciosa y puede ser mortal si no se trata a tiempo. Si no se adoptan las medidas de prevención necesarias con urgencia, el brote infeccioso puede convertirse rápidamente en una epidemia de cólera.
El método más efectivo para prevenir estos brotes es la cloración de las fuentes de agua potable y que la población aplique medidas higiénicas básicas. Sin embargo, en esta parte del país no está permitido el uso de cloro. Los trabajadores comunitarios de MSF están aconsejando como alternativa que se filtre el agua con trapos de algodón limpios y que se hierva antes de consumirla. También inciden en la importancia de lavarse las manos con jabón regularmente.
MSF ha montado un centro temporal de tratamiento de cólera en una de las instalaciones de la organización en Kismayo, donde ofrece tratamiento hospitalario y ambulatorio a niños con desnutrición severa desde diciembre de 2011. Pero este centro de 20 camas se encuentra ya saturado con 36 pacientes en tratamiento en la actualidad y se necesita una estructura mayor para tratar el creciente número de casos.
Dos trabajadoras de MSF, secuestradas en Dadaab (Kenia) en octubre de 2011, están retenidas en Somalia. Hasta que se resuelva esta situación, la expansión de las actividades de la organización en el país está limitada a casos de emergencia como el actual en Kismayo.
A pesar de su preocupación por la situación de sus compañeras, Montserrat Serra y Blanca Thiebaut, retenidas desde hace nueve meses, la organización médico-humanitaria no puede abstraerse de su responsabilidad de tratar a pacientes durante una emergencia. Asimismo, hace un llamamiento a todos los somalíes que puedan ayudar en este caso a hacer todo lo que esté en sus manos para obtener la pronta liberación de sus compañeras.
MSF lleva a cabo 22 proyectos en diferentes localidades somalíes. Muchas áreas del país continúan padeciendo una grave crisis humanitaria, caracterizada por constantes desplazamientos de población a causa del conflicto bélico, la desnutrición, las enfermedades infecciosas y el bloqueo de la ayuda humanitaria debido a la inseguridad reinante en el país. Equipos de la organización atienden asimismo a miles de refugiados somalíes en campos de refugiados a lo largo de la frontera con Etiopía y Kenia.
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| 12|jun|2012 El sarampión gana terreno en Somalia por falta de vacunación
 | © Eymeric Laurent-Gascoin
| | El sarampión sigue haciendo estragos en el país. Esta enfermedad se ceba especialmente en los niños más pequeños y puede ser mortal sin hospitalización y tratamiento apropiado. Pero su control pasa por la correcta vacunación, que debe llegar a más del 90% de la población. MSF pide a las autoridades somalíes que apoyen la puesta en marcha de campañas de vacunación en todo el país.
Khadijo llegó a uno de los hospitales donde trabaja Médicos Sin Fronteras (MSF) hace dos días con seis de sus hijos. Tanto ella como los pequeños tienen sarampión. No acudió antes al centro porque vive muy lejos y el transporte es caro. Es por eso que primero buscó remedio en la medicina tradicional, aplicando calor sobre distintas partes del cuerpo. La muerte del menor de sus hijos Jakob, de 1 año, la decidió a ir al hospital. Sin tratamiento, el sarampión puede ser mortal, especialmente en los niños más pequeños. Previa hospitalización, la mayoría de pacientes sobreviven, pero la mejor cura es la prevención, mediante la vacunación masiva de la población.
El sarampión no ha dejado de extenderse en Somalia, especialmente en los últimos seis meses. MSF ha tratado a 4,288 pacientes entre enero y mayo de este año en todo el país, la gran mayoría niños. Incluso en áreas donde las autoridades médicas aseguran que se han realizado campañas de vacunación, los equipos de la organización siguen atendiendo a pacientes a diario. En Burco, una zona alejada del conflicto bélico que asola el país desde hace 20 años y donde se han llevado a cabo campañas de vacunación de forma rutinaria, MSF ha recibido 586 enfermos de sarampión desde principios de año. Esta prevalencia se debe a una inadecuada cobertura vacunal de la población.
La vacunación de sarampión no solo exige una buena cobertura, que debe llegar a un mínimo del 90% de la población para ser efectiva, sino un transporte y almacenamiento de las vacunas a la temperatura adecuada. Esto podría explicar la incidencia de casos en zonas declaradas como inmunizadas. Más preocupante, empero, es la situación en áreas donde las autoridades han bloqueado la puesta en marcha de campañas de vacunación. MSF ha visto denegados varios permisos para realizar vacunaciones de emergencia con la sola justificación de que “autoridades superiores” no lo permiten.
El sarampión se ha cebado en Somalia en los pasados meses y los centros de MSF se han llenado de niños como los hijos de Khadijo. Sentada en una alfombra de mimbre en el suelo de una de las salas de sarampión habilitadas por MSF en el hospital, Khadijo sigue a la espera de que sus seis hijos superen la infección y estén lo bastante fuertes para afrontar el camino de vuelta a casa. Como muchas familias somalíes, la de Khadijo también se vio afectada por la terrible sequía del pasado año: perdieron la mitad de su ganado. Empezaban a recuperarse cuando el sarampión hizo estragos en su pueblo.
MSF trabaja en Somalia de forma continuada desde 1991 y depende únicamente de donaciones privadas para su trabajo en el país, por lo que no acepta fondos de ningún gobierno a tal fin. La organización no ampliará sus actividades ni abrirá nuevos proyectos hasta que sus dos compañeras, Montserrat Serra y Blanca Thiebaut, secuestradas en Dadaab, Kenia, y retenidas en Somalia desde octubre de 2011, sean devueltas sanas y salvas a sus familias. Hasta entonces, MSF solo realizará nuevas intervenciones en caso de emergencia.
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