  |  | 29|dic|2011 Las 10 noticias más relevantes de 2011 en el acceso a los medicamentos
Por segundo año consecutivo, Médicos Sin Fronteras presenta el informe sobre las 10 noticias más relevantes del año en cuanto al acceso a los medicamentos. Algunas de ellas son noticias verdaderamente buenas, como la que hace mención al estudio que confirma que mediante el tratamiento precoz del VIH no sólo se salvan vidas, sino que se puede reducir el riesgo de transmisión del virus hasta en un 96%. Y luego las hay malas o muy malas, como la que nos recuerda que el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria se vio obligado el pasado mes de noviembre a suspender su ronda anual de financiación porque los donantes no habían desembolsado sus aportaciones
En 2011 se ha cumplido el décimo aniversario de dos acontecimientos que han contribuido a lo largo de todos estos años a determinar el grado de acceso que tienen las poblaciones de los países en desarrollo a una atención médica de calidad y asequible.
El primero de ellos fue la firma de la Declaración de Doha, en la que los Gobiernos se comprometieron a priorizar la salud por encima del comercio; es decir, el acceso a medicamentos asequibles por encima de los derechos de propiedad intelectual. Sin embargo, una década más tarde de aquella Declaración, las dificultades para acceder a los medicamentos esenciales en los países en desarrollo continúan estando muy presentes.
India es la fuente de la mayoría de los medicamentos de calidad asequibles que se utilizan en el mundo en desarrollo, pero su Gobierno tiene que enfrentarse constantemente a los ataques de las compañías farmacéuticas y de los países desarrollados, pues tanto unos como otros continúan tratando de frenar la producción de fármacos genéricos. Además, otros países de ingresos medios también se están enfrentando a la creciente escalada de precios por parte de la industria farmacéutica.
El precio de las vacunases la materia de disputa más reciente, y continuará siéndolo, ya que por vez primera los mayores compradores mundiales están haciendo públicos los precios a los que las adquieren, lo cual es sin duda una buena noticia.
En 2011 también se cumple el décimo aniversario de la creación de un fondo especial para la lucha contra las tres enfermedades que más vidas se cobran en los países en desarrollo: el VIH/sida, la tuberculosis y la malaria. A través del Fondo Mundial, y durante todo este tiempo, los donantes destinaron cantidades de dinero sin precedentes que han servido para salvar millones de vidas. Sin embargo ahora, tras los grandes avances que se han hecho en estos diez años en la lucha contra las tres enfermedades, la salud global está sufriendo un repentino déficit de financiación: los países donantes están dejando de hacer aportaciones, y esto está dejando al Fondo Mundial en una grave situación financiera.
Si no se apuesta por darle una renovada prioridad a la salud, tanto a nivel político como financiero, los recientes avances científicos y las grandes promesas que han hecho los Gobiernos en los últimos tiempos pueden irse muy fácilmente al traste. Sólo por poner un ejemplo, cabe destacar que en un ensayo clínico que se llevó a cabo en este 2011, se concluyó que el tratamiento del VIH es a su vez una forma de prevención, pues un paciente que comienza el tratamiento de manera precoz reduce en un 96% las posibilidades de transmitir el virus a otras personas. Con estos números en la mano, estamos ante la posibilidad real de cambiar el curso del sida, pero para que estos estudios se conviertan en una realidad es necesario que todos aquellos que necesitan tratamiento puedan definitivamente acceder a él.
Por otro lado, el número de pacientes que reciben tratamiento para la tuberculosis (TB) resistente a los medicamentos continúa siendo muy bajo, a pesar de que ahora contamos con un nuevo método de diagnóstico que podría por fin romper el círculo vicioso que conforman la baja demanda de medicamentos y los escasos suministros de los mismos.
En cuanto a la malaria, este año se puso en marcha un mecanismo de subsidio que pretende incrementar el acceso de los pacientes a los mejores tratamientos contra esta enfermedad. Sin embargo, dicho mecanismo ha contribuido también a triplicar el precio de la materia prima, lo que provoca serios cuestionamientos sobre la eficacia del mismo.
Pero no todo gira en torno a estas tres grandes enfermedades. Otro de los puntos a destacar en el campo de la salud es el hecho de que los niños afectados por las crisis nutricionales están empezando a recibir una ayuda alimentaria que está mejor adaptada a sus necesidades. Sin embargo, todo lo que queda fuera del foco de las grandes crisis se queda siempre muy lejos del interés mediático, por lo que el drama de millones de niños con desnutrición permanece sin ser debidamente atendido.
La falta de priorización a la salud por parte de los productores, precipitó la escasez del fármaco más importante para el tratamiento de la enfermedad de Chagas, al mismo tiempo que las evidencias médicas y las prioridades políticas daban a entender que la ampliación del tratamiento estaba cerca de alcanzarse.
Los nuevos protocolos para el tratamiento de la meningitis criptocócica apuntan hacia mayores avances futuros en este campo, pero suponen al mismo tiempo un claro ejemplo de los obstáculos existentes en el acceso a medicamentos asequibles y eficaces.
Las poblaciones de los países en desarrollo tienen que superar a diario muchas barreras para acceder a la atención médica. Hace ahora también diez años, MSF creó la Campaña de Acceso a Medicamentos, cuyo objetivo pasa por intentar reducir algunos de los obstáculos que restringen nuestra capacidad para prestar la mejor atención posible a nuestros pacientes. Después de diez años, y a pesar de que tenemos verdaderos logros en nuestro haber, la batalla aún no está ganada. Somos conscientes de queda mucho todavía por lo que pelear, pero con la ayuda de otras organizaciones implicadas en esta misma lucha, seguiremos trabajando para que todo el mundo tenga acceso a la salud.
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| 29|dic|2011 MSF expresa profunda conmoción y tristeza por el asesinato de dos de sus compañeros en Somalia
Con enorme tristeza Médicos Sin Fronteras (MSF) confirma que esta mañana dos de sus trabajadores fueron asesinados a causa de un tiroteo en las instalaciones de la organización en Mogadiscio.
Uno de los trabajadores humanitarios murió durante el tiroteo, mientras que el otro fue trasladado a un hospital donde falleció durante la tarde, después de una intervención quirúrgica.
Las víctimas son de nacionalidad belga e indonesia. Philippe Havet, de 53 años nacido en Bélgica, era un experimentado coordinador de emergencias que trabajó con MSF desde el año 2000 en muchos países, como Angola, la República Democrática del Congo, Indonesia, Líbano, Sierra Leona, Sudáfrica y Somalia. Andrias Karel Keiluhu, más conocido como 'Kace’, era un médico de 44 años, que laboraba con MSF desde 1998 tanto en su país natal, Indonesia, como en Etiopía, Tailandia y Somalia.
Las circunstancias exactas del tiroteo aún no están claras. Nuestra prioridad es dar apoyo a los más afectados por esta tragedia, en particular, a las familias y a los colegas de las víctimas.
MSF reubicará parte del personal por razones de seguridad, pero mantiene el compromiso de continuar con su labor humanitaria en Mogadiscio y en otras partes de Somalia.
Philippe y Kace estaban en Mogadiscio, trabajando con los equipos de MSF que proporcionan asistencia médica de emergencia a los desplazados y a los residentes de la ciudad.
Estamos profundamente conmocionados por este trágico suceso. Extrañaremos y recordaremos siempre con muchísimo cariño a Philippe y a Kace. Extendemos nuestro más sentido pésame y condolencias a sus familiares y amigos.
MSF ha estado trabajando en Somalia desde 1991 y actualmente opera 13 proyectos en el país, incluidas las actividades médicas relacionadas con la emergencia actual, las campañas de vacunación, así como intervenciones nutricionales. MSF también asiste a los refugiados somalíes en los campamentos de Dadaab, Kenia y Dolo Ado, Etiopía.
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| 26|dic|2011 Sudán del Sur: doble emergencia de atención a refugiados y desnutrición
 | © Avril Benoit/MSF
| | Conflictos internos, enfrentamientos en el vecino Sudán, desplazamientos, malas cosechas y un sistema de salud debilitado por años de guerra han provocado una serie de emergencias en cadena en el país más joven del mundo. Médicos Sin Fronteras (MSF) está ampliando rápidamente sus actividades para dar cobertura a miles de personas afectadas.
Seis meses después del nacimiento de Sudán del Sur como país independiente, varias emergencias requieren respuestas humanitarias urgentes. La organización médico-humanitaria internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) ha ampliado su intervención en el estado del Alto Nilo con actividades de plena emergencia para responder a la afluencia de miles de refugiados que huyen del conflicto en el vecino Sudán. Por otro lado, MSF ha puesto en marcha un programa de nutrición suplementaria en torno a la ciudad de Agok, en el norte del estado sursudanés de Bahr al Ghazal, ante la perspectiva de una escasez de alimentos que pondrá en riesgo de desnutrición a muchos niños en los próximos meses.
La guerra de 22 años de duración que finalizó en 2005 dejó la provisión de atención sanitaria de Sudán del Sur en un estado grave que podría describirse como una emergencia en toda regla. Ahora, en la disputada zona de Abyei entre los dos Sudanes, un reciente conflicto ha obligado a la población local a escapar más al sur, lo que ha provocado ya el desplazamiento de unas 100.000 personas. Otros conflictos al otro lado de la frontera, especialmente en los estados sudaneses del Nilo Azul y Kordofán del Sur, han obligado a decenas de miles de refugiados a cruzar la frontera hacia el sur este último mes, y siguen llegando. Estas situaciones de crisis conllevan una pesada carga, y las organizaciones de ayuda tienen que adaptar sus intervenciones para dar una respuesta de emergencia.
Refugiados necesitados de ayuda urgente
El pasado 28 de noviembre, MSF lanzó una respuesta de emergencia en el campo de refugiados de Doro, en el condado sursudanés de Maban. La población actual del campo ya asciende a 25,000, y hay familias que siguen llegando tras recorrer largas distancias a pie desde el estado del Nilo Azul, en Sudán. MSF empezó inmediatamente a dispensar atención primaria de salud y a cavar letrinas. El personal de agua y saneamiento del equipo también instaló puntos de agua y un depósito blando de agua de 15,000 litros para reducir los tiempos de espera de hasta 12 horas de las mujeres y niñas responsables de llenar los bidones de agua de sus familias.
Las consultas médicas han revelado altos índices de malaria, infecciones respiratorias y diarrea entre los recién llegados que, en algunos casos, han caminado durante semanas en busca de seguridad. “Cuando llegan a Doro, su situación nutricional es muy deficiente y tienen las defensas muy bajas, por lo que no reaccionan a la malaria ni a otras enfermedades de la misma forma que una persona sana”, explica el Dr. Asaad Kadhum, coordinador de emergencia de MSF.
Hasta la fecha, el equipo ha realizado más de 1,500 consultas externas y está instalando una estructura hospitalaria en el campo para ingresar a los pacientes más graves. En los próximos días se iniciará una campaña de vacunación de sarampión para asegurar que todos los niños menores de 15 años estén inmunizados.
Cerca de la aldea de Alfuj, al norte de Doro y cerca de la frontera, miles de familias llegadas del estado sudanés del Nilo Azul se resguardan con sus escasas pertenencias bajo los pocos árboles de la zona. Su número exacto todavía es desconocido. Tras una evaluación rápida, MSF inició una distribución de emergencia de barras nutricionales BP-5 a niños menores de 5 años y el primer día de consultas médicas trató 150 casos urgentes de diarrea, enfermedades respiratorias y malaria.
Estas familias contaron a MSF que su gente había estado desplazándose desde septiembre, al principio escondiéndose en bosques cerca de sus tierras, pero que acabaron cruzando la frontera cuando tres días seguidos de enfrentamientos les convencieron de que ya no era seguro permanecer allí. Tenían dos necesidades urgentes: comida y atención sanitaria. Un enfermero local entre los refugiados hacía todo lo que podía para hacer que la clínica que había montado bajo un árbol funcionase, pero no disponía de medicamentos. El equipo de MSF visitará regularmente este asentamiento cercano a Alfuj para proporcionar alimentos de emergencia y organizará una clínica móvil para atender los casos más graves.
Emergencia alimentaria
La crisis nutricional que se está desencadenando obedece además a otras causas que apenas tienen que ver con la carga de retornados, refugiados y desplazados en Sudán del Sur. Ha habido cosechas fallidas generalizadas, inundaciones, disputas comerciales e inflación en los mercados locales, por lo que veces la familias comen y otras veces no.
“Si no se hace nada, la situación podría ser dramática”, declara Ines Hake al terminar su misión de 11 meses al frente del equipo médico en el hospital de MSF en Agok. Hake participó en la evaluación que dio como resultado el inicio del programa nutricional suplementario para 20.000 niños en esta ciudad del norte del estado sursudanés de Bahr el Ghazal.
La encuesta reveló que un 65% de las familias de la región acogían a parientes desplazados por el conflicto en la zona fronteriza de Abyei. “En esta ya empobrecida región, ahora hay muchas más bocas que alimentar”, declara Hake preocupada. “Por el momento, las vidas de los niños en los que nos estamos centrando no están en peligro inminente”, añade. El objetivo de la nutrición suplementaria preventiva es reducir la posibilidad de que los niños entren en estado de desnutrición severa y requieran alimentación terapéutica o, peor aún, ser hospitalizados.
La enfermera Sita Cacioppe ha sido testigo del drama de una crisis alimentaria en toda regla. Su misión anterior con MSF consistió en trabajar en un programa nutricional de emergencia en Chad y, más recientemente, en los abarrotados campos del norte de Kenia donde miles de somalíes se refugian tras escapar del hambre y la violencia en su país.
La diferencia en esta intervención de emergencia en Sudán del Sur es que se está intentando impedir lo que de otro modo sería inevitable. “Si conseguimos prevenir la desnutrición antes de que se dispare, evitaremos que los niños mueran”, afirma Cacioppe, y añade que su motivación es “poder salir al terreno y no volver a encontrarse con cientos de niños hambrientos”.
Médicos Sin Fronteras ha estado presente en Sudán del Sur desde 1978. Más de 2,000 trabajadores sursudaneses y 200 profesionales internacionales llevan a cabo más de una docena de proyectos que cubren siete estados.
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