  |  | 3|abr|2012 MSF trabaja en dos frentes para combatir la desnutrición en el Sahel
 | © MSF
| | El periodo de escasez entre cosechas se prevé especialmente difícil en el Sahel este año. En algunas regiones, el riesgo de crisis nutricional aguda en los próximos meses es importante. MSF está ampliando sus actividades para responder al pico estacional de casos de desnutrición y desarrolla enfoques a largo plazo en sus programas regulares.
En la franja del Sahel en África del Oeste se ha declarado una crisis alimentaria. Según datos de Unicef, cerca de 15 millones de personas se encuentran en situación de inseguridad alimentaria moderada o aguda en seis países de esta zona. En una región donde la tasa de desnutrición aguda infantil ronda permanentemente el umbral de emergencia del 10%, cualquier factor que además reduzca el acceso a los alimentos puede comportar una crisis nutricional.
Aunque de momento Médicos Sin Fronteras (MSF) no ha constatado un aumento notable de casos en la mayoría de sus programas nutricionales, ha tenido que abrir nuevos programas de tratamiento en Biltine y Yao (Chad), donde se han reportado tasas de desnutrición aguda del 24% y el 20% respectivamente. La organización está evaluando la situación nutricional en otras partes de Chad así como en Malí, Níger, Mauritania y Senegal.
“Es demasiado pronto para conocer la magnitud de la crisis nutricional anunciada, ya que el periodo tradicionalmente más difícil, entre mayo y junio, todavía está por llegar. Pero ya podemos prever que muchos cientos de miles de niños contraerán desnutrición aguda severa, como cada año en esta región”, explica Stéphane Doyon, referente de nutrición de MSF.
En 2010, año de crisis, hubo 330,000 ingresos por desnutrición aguda severa en los programas nutricionales de MSF en Níger. En 2011, aunque se ha calificado como un año de buenas cosechas, los ingresos ascendieron a 307,000. Estas cifras evocan una situación de crisis recurrente.
“Hay que replantear qué se considera una crisis y qué es normal en esta región. Más de 300,000 niños con desnutrición severa, por solo hablar de Níger, es una cifra enorme”, añade Stéphane Doyon. “La respuesta humanitaria de emergencia es necesaria para salvar vidas, pero no puede ser la única solución”.
Acciones a corto y largo plazo
Este año, los gobiernos de seis países de la región están lanzando alertas tempranas desde otoño, lo que ha permitido elaborar un ambicioso plan de respuesta. El plan ya se ha formalizado pero no será fácil ponerlo en práctica: todavía no ha llegado la financiación y el acceso a las zonas más remotas supondrá un verdadero reto. Además, la existencia de focos de inseguridad y de violencia en la región complicará el despliegue de la ayuda. Por otro lado, el acceso efectivo a la atención por parte de la población varía sensiblemente de un país a otro, e incluso de una zona a otra del mismo país. Será mucho más necesaria una movilización excepcional de los agentes de ayuda. Actualmente estos mismos agentes se muestran de acuerdo sobre la necesidad de empezar este año la transición hacia medidas estructurales para combatir la enfermedad.
MSF es una de las organizaciones que trabaja para poner en marcha estrategias a largo plazo de lucha contra la desnutrición. Si en 2012 se dispone a ampliar sus intervenciones en el Sahel cuando las necesidades así lo requieran, los proyectos que MSF lleva a cabo desde hace años en la región, y sobre todo en Níger, Malí, Chad, norte de Nigeria e incluso en Burkina Faso, responden ya al doble objetivo de atender a los niños que corren un mayor riesgo de desnutrición y de buscar nuevos modelos de atención nutricional.
“Nadie tiene aún la solución definitiva, pero ya sabemos que el tratamiento ambulatorio delegando la atención a las madres y la prevención mediante el uso de alimentos especializados a base de leche dan resultados muy prometedores”, asegura Stéphane Doyon. “Nuestro objetivo es participar en la búsqueda de enfoques lo más simples y económicos posibles para poner estas medidas al alcance de todos los niños, integrándolos a medidas de salud básicas como vacunaciones rutinarias o acceso a la atención sanitaria, que ya han demostrado ser eficaces en la reducción de la mortalidad infantil”.
En 2011, más de 100,000 niños con desnutrición severa recibieron tratamiento a través de los programas de MSF en Níger, con tasas de curación superiores al 90%. Más de 35,000 niños recibieron suplementos nutricionales a base de leche en los programas pediátricos de la organización en Níger y Malí.
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| 2|abr|2012 Doble emergencia en Chad por desnutrición y meningitis
 | © Marja Scholten
| | La desnutrición aguda severa en partes del cinturón del Sahel en Chad ha alcanzado niveles de emergencia y requiere una intervención inmediata para salvar vidas e impedir una crisis de salud más profunda. También se necesita una respuesta médica urgente para contener un brote de meningitis que se está extendiendo con gran rapidez por el país.
“Ahora podemos ver claramente que en algunas partes de Chad ya hay tasas muy alarmantes de desnutrición entre la población infantil”, advierte el Dr. Kodjo Edoh, coordinador de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Chad. “Nos preocupa que esta situación pueda estar afectando también a otros distritos del país, e instamos al gobierno chadiano y a las agencias humanitarias a evaluar la situación y actuar de forma inmediata”.
Una evaluación nutricional realizada en febrero por MSF en el distrito de Biltine, región de Wadi Fira, en el este de Chad, reveló una tasa de desnutrición aguda severa del 6,5% entre la población infantil de entre 0 y 5 años de edad, y una desnutrición aguda global* del 24,3% entre el mismo grupo de edad. Son resultados preocupantes porque generalmente febrero es el mes con las tasas de desnutrición más bajas. En agosto y septiembre de 2011, Unicef había detectado en la zona unas tasas de desnutrición severa del 4,6% y del 18% para la desnutrición global. Varios factores han jugado un papel importante en este deterioro: cosechas por debajo de lo normal, plagas y caída en picado de la economía por una reducción de los envíos de fondos desde Libia.
En colaboración con el Ministerio de Salud chadiano, MSF ha iniciado una intervención nutricional de emergencia en la ciudad de Biltine que comprende un centro de nutrición terapéutica intensiva, tratamiento de personas no desnutridas gravemente enfermas y centros de nutrición terapéutica ambulatorios en las zonas colindantes. En otra parte de Chad, en Yao, MSF acaba de iniciar otra intervención con actividades de nutrición ambulatoria e intensiva, atención primaria de salud y vacunación, también en respuesta a altos niveles de desnutrición aguda severa en la región de Bathsa. La organización está evaluando la situación nutricional en las regiones de Hadjer Lamis, Abéché y Ouaddai.
Al mismo tiempo un brote de meningitis meningocócica se extiende por el país: ocho distritos han superado el umbral epidémico de esta enfermedad y otros cuatro están en situación de alerta. En el distrito de Oum Hadjer, al este de Chad, se han registrado ocho muertes y 209 casos hasta la fecha; el umbral epidémico se superó la semana del 12 de febrero. El distrito de Am Timan, en el sureste del país, donde se han reportado 147 casos y ocho muertes, alcanzó niveles epidémicos la semana del 18 de marzo. El número de casos de meningitis en los distritos de Am Dam, Abou Deia, Lere, Dono Manga, Massakory y Bedjondo también ha alcanzado niveles epidémicos.
En respuesta a esta emergencia, MSF está poniendo en marcha campañas de vacunación masivas de meningitis en colaboración con el Ministerio de Salud, primero en el distrito de Oum Hadjer y después en el distrito de Am Timan, donde dará cobertura vacunal a respectivamente 147.928 y 139.404 personas de edades comprendidas entre 1 y 29 años. Para ello se utilizará una nueva vacuna contra la meningitis llamada MenAfriVac, que confiere una inmunidad más larga para un sector más amplio de población que vacunas anteriores. Las personas ya afectadas por la enfermedad en ambos distritos también recibirán atención y tratamiento médico.
MSF trabaja en Chad desde 1981. Actualmente dispensa asistencia médica en Am Timan, Moissala, Massakory y Abéché, y responde a emergencias por desnutrición y epidemias.
- La desnutrición aguda está causada por un desequilibrio importante entre el consumo de nutrientes y las necesidades individuales. En la mayoría de casos, la provocan deficiencias cuantitativas (número de kilocalorías/día) y cualitativas (vitaminas y minerales). La desnutrición aguda se calcula midiendo el peso y la talla del niño, cuya relación se expresa en un z-score. Si el z-score de un niño es inferior a -3, se clasifica como desnutrido severo y si se sitúa entre -3 y -2, como desnutrido moderado. Las dos categorías juntas forman la desnutrición global. El Sistema de Clasificación Integrada de las Fases de Seguridad Alimentaria de la ONU establece un 15% de desnutrición global como umbral de emergencia, es decir, el momento en que es preciso intervenir en la situación de manera urgente.
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