  |  | 5|may|2009 Sur de Sudán: cientos de muertos y miles de desplazados
 | © Brendan Bannon
| | Tras los recientes estallidos de violencia entre grupos étnicos rivales en el estado de Jonglei, los equipos de MSF están tratando a los heridos de ambas partes, asistiendo a los que huyeron de sus aldeas y tratando la desnutrición y el cólera.
Incursiones intertribales entre varios grupos en el estado de Jonglei han escalado en los últimos meses, provocando cientos de muertos y el desplazamiento de miles de personas. Dos brutales enfrentamientos ocurrieron en marzo y abril en los condados de Pibor y Akobo, causando un balance de 600 víctimas mortales, muchas de las cuales mujeres y niños.
El 21 de abril, el personal sanitario de MSF ayudó al personal del hospital de Akobo a tratar a 36 heridos, la mayoría de bala, entre los que había siete niños. Ocho pacientes tuvieron que ser trasladados en avión al hospital de Leer, gestionado por MSF, para ser intervenidos quirúrgicamente.
Casi todos los pacientes nos cuentan que han perdido a miembros de sus familias durante los violentos enfrentamientos. Hemos escuchado historias terribles. Mujeres y niños agredidos y asesinados en sus casas y también niños raptados\", explica el Dr Jonathan Novoa, en Akobo, Coordinador Médico de MSF en el Condado de Akobo. \"Muchos pacientes sufrían múltiples heridas de bala. Un niño de diez años presentaba tres heridas de bala en ambas piernas. Una madre que tratamos había perdido a sus cinco hijos y a su marido. Consiguió escapar con sólo el más pequeño de ellos que había sido alcanzado por una bala en el brazo; ambos sobrevivieron y lograron llegar al hospital. Los heridos y sus familias están traumatizados por los ataques. Sus hogares han sido quemados junto con sus reservas de comida. La gente que consiguió huir no pudo llevarse nada consigo. Huyeron precipitadamente y no pudieron llevarse ni ropa ni utensilios de cocina. Duermen a la intemperie
La Dra. Catherine Van Overloop, coordinadora médica de MSF en el condado de Pibor explica: "Incluso hasta siete días después de los ataques en Lekwongole, seguían llegando personas heridas a nuestra clínica. Habían permanecido escondidas en el bosque, demasiado asustadas para moverse. Temiendo más ataques no se atrevieron a buscar el tratamiento médico que necesitaban con urgencia, por lo que cuando llegaron a nosotros sus heridas estaban todavía más infectadas. La gente tiene tanto miedo aquí. Durante días después de los ataques las mujeres en Pibor temían dejar a sus hijos solos por si se producía otro enfrentamiento repentino y sus hijos resultaban muertos o les raptaban. Les llevaban a todas partes con ellas, a sus espaldas, por si tenían que huir de repente\".
DESNUTRICIÓN ENTRE LOS DESPLAZADOS
Sin acceso a sus tierras de cultivo en sus aldeas, los desplazados son los más afectados por la desnutrición. Desde los ataques de marzo, los pacientes que huyeron de sus aldeas representan más de la mitad (57%) de las 247 nuevas admisiones al programa de nutrición de MSF en Pibor.
Este año, el transporte habitual de raciones de alimentos por parte de otras agencias a Pibor se vio gravemente obstaculizado por la inseguridad. La creciente desnutrición constituye pues una significativa preocupación, dado que tanto la población residente como la desplazada carecen de acceso a fuentes adicionales de alimentos. Tras el marcado incremento de pacientes desnutridos, MSF hizo presión a las Naciones Unidas y al Programa Alimentario Mundial y esta semana 17 camiones con alimentos llegaron para asistir a la población.
Los equipos de MSF trabajan en Sudán desde 1978, proporcionando asistencia médico-humanitaria de emergencia. Además de frecuentes brotes de violencia y ataques, en la región la desnutrición es prevalente, las tasas de mortalidad siguen situándose entre las más altas del mundo, la tuberculosis y el kala azar son problemas persistentes, y brotes de gran magnitud de meningitis, sarampión. cólera y malaria son moneda corriente.
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| 2|may|2009 Sri Lanka: MSF trata a cientos de heridos que llegan de la zona de conflicto
 | © Anne Yzebe/MSF
| | En los últimos días, entre 25,000 y 40,000 personas han abandonado la zona de conflicto, conocida como el Vanni, pero decenas de miles de personas siguen atrapadas en medio de los enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno y los Tigres de Liberación del Eelam Tamil
Este número supone el doble de pacientes atendidos anteriormente en una semana entera. La mayoría de las heridas son provocadas por metralla y minas. Al hospital y los campos gestionados por el gobierno en Vavuniya llegan autobuses llenos de gente de la zona de conflicto. "Los autobuses siguen llegando y descargando cadáveres ya que muchos heridos han muerto por el camino", cuenta Karen Stewart, responsable de salud mental de MSF que trabaja en Vavuniya. Más de 30 heridos murieron durante su traslado al hospital el lunes 20 de abril.
En los últimos días, entre 25,000 y 40,000 personas han abandonado la zona de conflicto, conocida como el Vanni, pero decenas de miles de personas siguen atrapadas en medio de los enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno y los Tigres de Liberación del Eelam Tamil (LTTE, por sus siglas en inglés).
HOSPITAL SATURADO
Pese a esfuerzos de MSF y el personal del Ministerio de Salud, el hospital de Vavuniya está completamente saturado. Sólo en el mes de marzo, el 90% de las 800 operaciones llevadas a cabo por los cirujanos de MSF y del Ministerio de Salud en el hospital de Vavuniya se realizaron a gente herida por balas o metralla. Hay más de 1.200 pacientes y hay capacidad para unos 400. "Es caótico", cuenta Karen Stewart "se han juntado las camas y se ha formado una cama enorme. En vez de tener una persona por cama hay dos. Y hay gente en el suelo, debajo de cada cama. También hay gente fuera, en los pasillos, tumbados en esteras".
A la gente que llega de la zona de guerra se la está ubicando en campos temporales gestionados por el gobierno en Vavuniya. Éstos están llegando a su máxima capacidad rápidamente. Las familias están hacinadas. En ocasiones, una familia entera tiene que vivir en el espacio de un sofá. No hay libertad de movimiento entre los campos y sólo una minoría tiene información sobre sus seres queridos, que podrían estar en otros campos. "Esto" dice Karen "es una de las mayores causas de angustia. Llegan heridos, perdidos y muy delgados y son emplazados en un campo que no pueden dejar y desde donde no pueden llamar a su familia. No tienen comunicación, no tienen nada. Puede haber un matrimonio en dos campos separados y no lo saben".
MSF pide a las partes del conflicto que permitan a las agencies humanitarias independientes a dar asistencia médica a los heridos en el Vanni y a evacuar a los heridos a los hospitales. Decenas de miles de civiles siguen atrapados en la zona de guerra, es responsabilidad de ambas partes encontrar una solución para que los civiles estén seguros y tengan acceso a la asistencia médica.
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