  |  | 21|jun|2011 Haití: los servicios médicos se adaptan a la situación actual
 | © Yann Libessart/MSF
| | Tras el terremoto de enero de 2010, MSF lanzó la mayor operación de emergencia de su historia. Un año y medio más tarde, los proyectos de MSF se van adaptando a los cambios que se producen en el país.
Treinta y cinco segundos. Esto es lo que tardó el terremoto en destrozar la vida de millones de haitianos el 12 de enero de 2010, provocando necesidades médicas enormes y urgentes, y dejando más de 300,000 heridos y a 1.5 millones de personas sin hogar.
Después, en octubre, una epidemia de cólera asoló el país, con 250,000 casos durante los primeros cinco meses. MSF trató a casi la mitad de estos pacientes.
Hoy la epidemia está resurgiendo, justo cuando se avecina la estación de huracanes. En respuesta a esta situación, Médicos Sin Fronteras (MSF) está reorganizando sus servicios en Haití. Las necesidades siguen siendo considerables. En muchos lugares donde trabaja la organización, la atención médica era insuficiente incluso antes de producirse el seísmo.
Cierre de los hospitales de campaña
“El terremoto, que destruyó el hospital de urgencias de MSF en Trinité, acabó con la vida de siete pacientes y de dos de nuestros colegas”, explica el Dr. Pierre Wagner, director de urgencias de MSF. “Los demás enseguida se pusieron a trabajar para ayudar a las víctimas que llegaban de todas partes”.
“Pronto reanudamos nuestro trabajo en tiendas hinchables instaladas en el campo de deportes de una escuela. Allí realizamos más de 16,000 consultas y practicamos 9.000 intervenciones quirúrgicas. Pero es hora de abandonar estas estructuras provisionales; la escuela quiere recuperar sus instalaciones”.
El Dr. Wagner y su equipo están trasladando sus servicios de urgencias de los hospitales hinchables a un nuevo hospital de MSF con capacidad para 170 camas que mejorará el acceso a los servicios médicos gratuitos para los habitantes de vecindarios como Cité Soleil, el barrio marginal más grande de la ciudad. MSF ha dado apoyo al hospital público de Choscal en Cité Soleil desde 2004, pero “vamos a retirarnos de Choscal para que el Ministerio de Salud pueda retomar las actividades”, declara el coordinador general de MSF, Gaëtan Drossart. “También estamos construyendo un nuevo hospital de 114 camas al este de la ciudad”.
En un parque industrial del barrio de Tabarre, 100 trabajadores empezaron a excavar en noviembre del pasado año y montarán una estructura de salud compuesta por 268 módulos, cuya apertura está prevista para otoño de este año.
Adaptarse a una situación cambiante
MSF ofrece atención obstétrica de urgencia a mujeres embarazadas en Puerto Príncipe desde 2006. Incluso antes del terremoto, Haití tenía el nivel más alto de mortalidad materna de todo el hemisferio occidental.
“Nuestra maternidad sufrió importantes daños el 12 de enero”, explica el director médico de MSF, el Dr. Hans Boucher. “Nuestros equipos reforzaron la maternidad del Ministerio de Salud durante casi un año. Mientras tanto, construimos un nuevo centro de urgencias obstétricas que abrió en marzo”.
“No asistimos partos normales porque ya hay bastantes centros para cubrirlos”, añade el Dr. Boucher. “Nos ocupamos de los casos complicados, como los de eclampsia o hipertensión, en los que la vida de la madre o el bebé corren peligro”.
Cuando se produjo el terremoto, los equipos de MSF en el país aportaron ayuda inmediatamente, y enseguida llegaron refuerzos. El personal empezó a trabajar en los barrios más poblados al sur de Puerto Príncipe, convirtiendo una clínica dental en un centro de urgencias de 80 camas, donde se dispensaba principalmente atención pediátrica y quirúrgica. El cierre de esta clínica está previsto para julio, cuando se abrirán hospitales nuevos y más grandes.
En el epicentro
“En Léogane, el epicentro del terremoto, detectamos una gran necesidad de servicios médicos”, dice Gérard Bedock, coordinador de MSF. “El 80% de los edificios había quedado destruido y ninguno de los centros de salud funcionaba”.
MSF instaló un hospital de campaña en Léogane a los pocos días de haberse producido el terremoto. Esta estructura provisional más tarde se amplió: ahora tiene una capacidad de 150 camas y se especializa en obstetricia, pediatría y urgencias. Los casos que llegan ahora ya no están asociados al terremoto. Las instalaciones se han convertido en un hospital comunitario de referencia y MSF tiene previsto traspasarlo al Ministerio de Salud.
Todas las nuevas estructuras de MSF fueron construidos en coordinación con las autoridades de salud haitianas, y su diseño ha tenido en cuenta la posibilidad de terremotos y huracanes.
MSF destinó 150 millones de dólares a sus operaciones en Haití en 2010 y tiene previsto gastar otros 70 millones en 2011. La organización cuenta con aproximadamente 3,000 trabajadores haitianos y 250 internacionales en el país.
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| 16|jun|2011 Acceso a vacunas: ¿se pueden usar los fondos de forma más sensata?
 | © Gwenn Dubourthoumieu
| | El pasado 13 de junio se celebró la Conferencia de la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (GAVI), cuyo fin es ampliar el acceso a nuevas vacunas en países de rentas bajas. La conferencia se centró en la obtención de más fondos, pero no abordó el problema del uso, a veces ineficiente, que se hace de ellos.
En este artículo, Daniel Berman, director adjunto de la Campaña para el Acceso a Medicamentos Esenciales de Médicos Sin Fronteras (MSF), hace una reflexión sobre los mecanismos de financiación de gobiernos y donantes privados a organismos como GAVI, que favorecen a la gran industria farmacéutica en lugar de promover la competencia de nuevos países productores y el desarrollo de productos adaptados a entornos con recursos limitados.
Más dinero, ¿mejor gastado?
La conferencia de la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (GAVI por sus siglas en inglés), celebrada esta semana en Londres, ha sido objeto de elogios por muchos motivos. Uno de ellos, el anuncio de la farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) de que va a vender su vacuna contra el rotavirus a menos de 4.8 dólares americanos por dosis en los países de rentas bajas a través de la GAVI, en lugar de los 13 dólares por dosis habituales.
Pero ¿es éste el mejor precio que GAVI puede conseguir, teniendo en cuenta que parte de sus fondos proceden del erario público de los Estados? Se trata del dinero los contribuyentes, y es legítimo que se hagan preguntas incómodas. Una nueva realidad está surgiendo en el desarrollo y la producción de vacunas. Por ejemplo, los estándares de calidad de los fabricantes de India son equiparables a los de la gran industria farmacéutica, y venden sus vacunas a precios mucho más asequibles.
Vacunas de bajo coste
En marzo de este año, la autoridad reguladora china que aprueba la calidad de las vacunas de este país fue validada por la Organización Mundial de la Salud. Esto significa que, como ya ocurre en India, vacunas de bajo coste producidas en China ahora pueden ser aprobadas para su compra por parte de Unicef, GAVI y otros proveedores de vacunas en el mercado mundial.
MSF compra medicamentos para tratar el VIH a fabricantes indios a precios sustancialmente más bajos que los que ofrecen las grandes farmacéuticas. Los precios recientemente revelados por GSK y por la filial de Johnson & Johnson, Crucell, muestran que estas compañías han estado vendiendo algunas vacunas con recargos de hasta un 180%.
Precios excesivos
Los precios que se cobran por las vacunas neumocócicas para prevenir una enfermedad tan grave como la neumonía muestran la otra cara de la historia en cuestión de precios. GSK y Wyeth/Pfizer están vendiendo estas vacunas a GAVI a través del llamado Compromiso de Mercado Avanzado (CMA), un modelo de financiación que subvenciona a las farmacéuticas para el desarrollo y la producción de nuevas vacunas.
Si para Andrew Witty, director ejecutivo de GSK, se trata de un “mecanismo financiero innovador”, para nosotros se trata más bien de un clientelismo empresarial que resulta escandalosamente caro tanto para los donantes como para los contribuyentes.
Acogiéndose a las subvenciones del CMA, GSK y Wyeth/Pfizer están vendiendo 30 millones de dosis de vacunas neumocócicas cada año a GAVI a 3.2 dólares la dosis. Además del precio por unidad, cada una de estas compañías obtiene un subsidio de más de 223 millones de dólares.
Las vacunas neumocócicas están en el mercado desde el año 2000. Hoy estas dos compañías venden las mismas vacunas contra la neumonía tanto a países ricos como a países pobres. Los subsidios para hacer que la gran industria farmacéutica venda a GAVI no tienen sentido.
Restricciones de patentes
Los proveedores de países emergentes como el Instituto Serum de India han dicho que podrían vender vacunas neumocócicas parecidas a 2 dólares americanos la dosis, una reducción del 40% sobre el precio de GSK y de Pfizer.
En unas declaraciones recientes, el Dr. Suresh Jadhav, director ejecutivo del Instituto Serum, afirmó que si su compañía no hubiera tenido que someterse a las restricciones legales de patentes, la vacuna podría haber estado disponible el año próximo, mientras que ahora no se prevé su salida al mercado hasta 2015.
La transferencia tecnológica y las subvenciones para el desarrollo de productos a proveedores de bajo coste reciben el apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates, pero estas sumas quedan eclipsadas por el subsidio que reciben las grandes farmacéuticas a través del CMA.
Vacunas asequibles
Tememos que asegurarnos de que las nuevas vacunas sean asequibles y puedan ser utilizadas en lo países en desarrollo. Se lo debemos a su población.
Nuevas versiones de vacunas neumocócicas y contra el rotavirus que se venden a GAVI fueron diseñadas inicialmente para su uso en países ricos.
Por ejemplo, la vacuna del rotavirus, que protege contra enfermedades diarreicas, ocupa demasiado espacio en las neveras y sólo puede administrarse a niños menores de 6 meses. Hacer llegar estas vacunas a niños que viven en zonas remotas supone todo un reto logístico.
Proyectos infradotados
Resulta preocupante que los proyectos existentes para desarrollar vacunas adaptadas a entornos con pocos recursos sean tan limitados y estén tan infradotados, a pesar de sus altas tasas de éxito.
Por ejemplo, la nueva vacuna contra la meningitis A, lanzada a finales de 2010 con la ayuda de GAVI y producida por el Instituto Serum, cuesta menos de 48 centavos de dólar la dosis y ha supuesto una revolución en la prevención de brotes de meningitis. La tecnología no es nueva pero, cuando el desarrollo de la vacuna estaba exclusivamente en manos de las grandes farmacéuticas, la población africana se veía privada de ella.
La conferencia del 13 de junio consiguió promesas para paliar el déficit de financiación al que se enfrenta GAVI. El hecho es que la alianza tiene que empezar a pensar en vacunas más asequibles y no sólo desgañitarse pidiendo más fondos. Naturalmente, los gobiernos financiadores tienen que apoyar a GAVI, pero con la condición de que ésta utilice su poder adquisitivo para fomentar la competencia y el desarrollo de productos adaptados.

Lee el informe de la Campaña de Acceso: panorama del acceso y la I&D de vacunas
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| 15|jun|2011 Libia: MSF amplía su apoyo en tiempos de guerra
 | © Mattia Insolera
| | Los equipos están ampliando su asistencia en las ciudades de Misrata, Bengasi y Zintan, en campos de la frontera en Túnez, y en las islas italianas de Lampedusa y Sicilia. De momento, las ofertas de MSF de iniciar actividades en zonas controladas por Gadafi han sido declinadas por el Gobierno.
Siguen los cruentos enfrentamientos en Libia, con la parte este del país controlada por la insurgencia y las fuerzas de Gadafi controlando el oeste. Los combates continúan en torno a la asediada ciudad de Misrata y la situación de los civiles atrapados en el conflicto es cada vez más difícil. La situación de los trabajadores inmigrantes no es mejor: muchos se embarcan rumbo a Europa en condiciones muy inseguras o han huido a campos de refugiados en Túnez donde se enfrentan a más violencia e inseguridad. Médicos Sin Fronteras (MSF), presente en Libia desde el inicio del conflicto, está ampliando sus actividades para dar cobertura médica y humanitaria a una población duramente golpeada por la inseguridad y la violencia.
Difíciles condiciones en Misrata
Mientras siguen los combates en esta ciudad costera del noroeste de Libia, MSF realiza cirugía de guerra y posconflicto en el hospital Abbad, y ha abierto dos quirófanos en el hospital Kasr Ahmed para responder a otras necesidades médicas de la población. En el hospital Ras Tubah, el personal de MSF trabaja codo con codo con personal médico libio, asistiendo unos 15 partos diarios.
MSF ha formado a un equipo de 20 psicólogos que ahora prestan apoyo de salud mental a personal médico y pacientes en cuatro hospitales de Misrata. “Aunque la línea del frente se ha trasladado fuera del centro de la ciudad, la gente todavía se enfrenta a condiciones muy difíciles. Padecen el trauma psicológico de haber vivido muy de cerca intensos enfrentamientos y se encuentran en una situación de asedio. Es inhumano obligar a alguien a vivir en estas condiciones”, declara Renzo Fricke, coordinador de emergencias de MSF en Misrata.
Los cirujanos de MSF han formado al personal médico libio sin experiencia en cirugía de trauma. También se ha ofrecido formación básica a estudiantes de Medicina que se han ofrecido voluntarios para trabajar como enfermeros, ya que la mayoría del personal de enfermería que había en la ciudad era de origen extranjero y ha abandonado el país.
Fuera de Misrata, MSF está prestando apoyo a puestos médicos en la línea del frente que ofrecen primeros auxilios a los heridos antes de referirlos en ambulancia a los hospitales de la ciudad. Este apoyo incluye formación del personal sanitario para aprender a estabilizar a los heridos y donación de materiales médicos y de comunicación.
Bombardeos en Zintan
En esta ciudad del oeste de Libia, un equipo de MSF ha estado prestando apoyo al hospital local y gestionando el flujo de heridos (más de 120 atendidos el mes pasado) tras los enfrentamientos en la región montañosa de Nafusa. La organización también ha impartido formación y suministrado material médico y medicamentos a dicho hospital.
El 27 de mayo, el equipo se vio obligado a evacuar tras repetidos bombardeos, con obuses que cayeron a pocos metros del hospital. Un equipo reducido de dos personas regresó a Zintan el 4 de junio para evaluar la situación y reanudar las actividades médicas. Las condiciones de seguridad siguen siendo muy precarias, con incesantes bombardeos sobre la ciudad y zonas de los alrededores. Los pacientes ingresados en el hospital actualmente están siendo referidos a estructuras médicas en Túnez o en la cercana ciudad libia de Jadu.
Atención psicológica, materna y pediátrica en Bengasi
En el antiguo campo de batalla de Bengasi, MSF se centra en la atención de salud mental para mujeres y niños, así como para el personal sanitario que estuvo trabajando durante los combates en la ciudad. Un psicólogo de MSF está formando a homólogos libios para ayudar a detectar a pacientes con traumas o síntomas asociados, especialmente de depresión.
MSF también está ayudando a la farmacia central a dispensar medicamentos, aunque ahora se necesita menos apoyo porque hay más organizaciones internacionales trabajando en el país.
Fuera de Bengasi, MSF da apoyo a los servicios de atención ginecológica y prenatal en tres puestos situados entre Bengasi y la ciudad de Ajdabiya.
Refugiados en Túnez e Italia
Miles de familias libias han huido de la región montañosa de Nafusa y han cruzado la frontera con Túnez. Desde principios de abril a principios de junio, más de 60,000 libios han buscado refugio a lo largo de la frontera entre Túnez y Libia.
MSF está prestando apoyo a infraestructuras de salud locales para que puedan hacer frente a las crecientes necesidades médicas. El equipo en Túnez también ha organizado clínicas móviles en campos de refugiados en las zonas de Remada y Dehibat, dispensando atención médica y psicológica a la población refugiada. La situación en Dehibat es tensa, con enfrentamientos y bombardeos en toda la frontera tunecina.
En los campos de tránsito de Ras Adjir, situados al norte de la frontera entre Túnez y Libia, casi 4,000 personas, principalmente de África subsahariana, no pueden ser repatriadas debido a la situación en sus países de origen y se enfrentan a un futuro incierto. Desde principios de marzo, MSF gestiona un programa de salud mental en los campos, puesto que muchas personas bien han sido testigos de actos de violencia durante su huida de Libia o los han sufrido en primera persona.
En Shousha, el mayor de los campos, esta prolongada situación ha conducido a un aumento de las tensiones. A finales de mayo, cuatro refugiados murieron cuando un incendio se propagó por el campo. Este incidente fue seguido de violentas protestas por las deficientes condiciones de vida en el campo. Por lo menos dos personas más murieron, muchas más resultaron heridas y dos terceras partes del campo quedaron reducidas a cenizas. El día después de los incidentes, MSF distribuyó alimentos, agua y artículos de primera necesidad a unas 4,000 personas, además de dispensar asistencia médica y psicológica. Aunque la situación en el campo se ha normalizado, reina un clima de miedo y desconfianza, y muchas personas han cruzado la frontera de regreso a Libia arriesgando sus vidas. Desde finales de mayo, MSF está prestando atención primaria de salud a la población del campo de Shousha, concretamente a los refugiados que presentaban heridas asociadas a los recientes incidentes, mientras siguen las quejas debidas a las deficientes condiciones de vida y al hacinamiento en el campo.
En la isla de Lampedusa, MSF se ocupa del triaje de los pacientes en el puerto y de su seguimiento médico en los centros de detención y acogida de la isla. De febrero a mayo, el equipo asistió a casi 12,000 personas que habían huido del conflicto en Libia. La organización también está prestando apoyo psicológico en el centro de acogida de Mineo, en la isla de Sicilia, adonde unos 3,500 migrantes de varias nacionalidades han sido trasladados desde marzo. Además, MSF ha asumido el rol de evaluar las condiciones de vida de los migrantes y el acceso a la atención médica en los centros de detención italianos.
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