  |  | 30|sep|2011 Somalia: el sarampión se suma a la desnutrición, la falta de acceso a la salud y el conflicto
Los equipos de MSF en Somalia se enfrentan a un reto añadido a la ya complicada situación médica y humanitaria de la población. El sarampión agrava el estado de miles de niños desnutridos, y afecta a jóvenes y adultos por falta de inmunización. El bloqueo de las partes en conflicto obstaculiza la puesta en marcha de campañas masivas de vacunación.
Sarampión. Comienza con fiebre, mucosidad nasal y tos. Luego aparece una erupción cutánea. Para niños sin vacunar, puede resultar desastroso. En Somalia, hoy el sarampión es uno de las mayores amenazas para la supervivencia de miles de niños hacinados en campos de desplazados, donde la desnutrición es elevada y las tasas de vacunación bajas.
En Somalia Médicos Sin Fronteras (MSF) opera 13 programas médico-nutricionales. Alrededor de 5,500 niños desnutridos están recibiendo alimentación terapéutica, de los cuales más de 500 están ingresados en ocho centros de nutrición terapéutica intensiva (CNTI). A la desnutrición severa que padecen se suman complicaciones médicas que requieren su ingreso para ser tratados. “El sarampión es una enfermedad infecciosa que se transmite por vía aérea. Las condiciones en los campos atestados son idóneas para la eclosión de epidemias. Los niños desnutridos menores de 5 años son los más vulnerables. Están atrapados en un círculo vicioso en el que la combinación de desnutrición y sarampión debilita todavía más sus defensas y los pone al límite con complicaciones derivadas como neumonía o diarrea. La prioridad en estas emergencias es vacunar de sarampión y tratar inmediatamente todos los casos identificados”, explica Susan Shepherd, nutricionista de MSF.
Aumenta el número de afectados
Los proyectos de MSF en Somalia han detectado un constante incremento de casos de sarampión. Desde enero hasta la fecha se han registrado 3,049. Incluso antes del inicio de la crisis nutricional actual había ya una marcada tendencia al alza de casos. Entre mayo y septiembre se registraron 2,132, lo que supone que en solo cuatro meses se registró el 70% de los casos de sarampión de un año normal.
En el distrito de Hodan, donde MSF ha instalado uno de los tres CNTI que gestiona en Mogadiscio, más del 50% de los niños severamente desnutridos padece también sarampión. Estos niños son aislados del resto para prevenir el contagio.
Los equipos de MSF en el sur del país también han visto brotes de sarampión en Marere, donde trabaja para contener la infección, mientras que el resto de programas en la capital tratan a los afectados a través de sus programas nutricionales terapéuticos y sus servicios ambulatorios. Los equipos de prevención comunitaria de MSF trasladan de inmediato a los pacientes con síntomas de sarampión. La rapidez es vital para iniciar el tratamiento cuanto antes y prevenir la aparición de complicaciones como infecciones respiratorias.
El legado de dos décadas de conflicto interno, la ausencia de desarrollo y el consecuente colapso del sistema de salud en Somalia han supuesto que los niveles de vacunación entre la población sean extremadamente bajos (un 30% según la Organización Mundial de la Salud). Esto explica el preocupante hecho de que MSF también esté tratando a adolescentes y adultos con sarampión en sus programas.
Objetivo: detener la enfermedad
MSF ha vacunado a más de 50,000 niños contra el sarampión aprovechando actividades de promoción de salud comunitaria y campañas de vacunación a pequeña escala. La posibilidad de llevar a cabo campañas masivas de inmunización, que serían la primera opción para evitar brotes epidémicos, es extremadamente complicada en Somalia por la falta de seguridad a la que se enfrentan los equipos médicos. Una vacunación masiva requiere diferentes equipos integrados por al menos 10 personas previamente formadas, equipadas y movilizadas. Todo ello supone un enorme esfuerzo logístico que incluye el imprescindible mantenimiento de la cadena de frío.
Llevar a cabo esto en Somalia hoy en día es extremadamente complicado. Hay que entablar interminables negociaciones con líderes locales, autoridades y grupos armados que controlan regiones enteras del sur y el centro del país, y tratan de imponer sus propias condiciones en aspectos que afectan a la logística, la contratación de personal o hasta al alquiler de vehículos. Todo ello, unido a la violencia del conflicto en el país, convierte a Somalia en uno de los lugares del mundo más complicados para que la asistencia médico-humanitaria llegue a la población local.
MSF trabaja ininterrumpidamente en Somalia desde 1991. En la actualidad presta atención primaria de salud en ocho regiones, con un equipo que alcanza los 1,400 trabajadores somalíes. Apoyados desde Nairobi (Kenia), los programas de MSF en Somalia, facilitan el acceso a servicios de atención primaria, cirugía, tratamiento nutricional, así como apoyo a la población desplazada mediante servicios sanitarios y provisión de agua y saneamiento en nueve proyectos en el sur y el centro de Somalia. MSF también opera en campos de refugiados somalíes en Kenia y Etiopía.
Foto:Dr Unni Karunakara en Somalia. © MSF
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| 30|sep|2011 Suazilandia: nueva sala para tratar a pacientes con tuberculosis resistente a fármacos
La semana pasada, los primeros pacientes infectados con tuberculosis resistente a los medicamentos (DR-TB) fueron ingresados a un nuevo pabellón en el Centro de Salud de Nhlangano, en la región Shiselweni (sur de Suazilandia).
La instalación fue construida por MSF a través de donaciones privadas. El Ministerio de Salud y los equipos de MSF administrarán conjuntamente este nuevo sector del hospital.
Esta nueva ala, específica para tuberculosis resistente, puede atender a un máximo de 30 pacientes. Las normas internacionales para el control de infecciones se han integrado con el uso de ventilación natural. La sala también incluye un laboratorio con tecnología de última generación. Entre las características que MSF se enorgullece en presentar se encuentran el analizador molecular, que detecta la resistencia a medicamentos específicos en menos de dos horas, por lo tanto, permite a los médicos iniciar rápidamente el tratamiento adecuado.
La sala fue inaugurada oficialmente el 20 de septiembre de 2011. La inauguración contó con la presencia del rey de Suazilandia Mswati III, los miembros de su gobierno y su gabinete, así como representantes de la Organización Mundial de la Salud y las ONG asociadas. El evento tuvo lugar ante una multitud de suazis que se reunieron detrás del edificio recién construido.
Tras elogiar las actividades realizadas por las autoridades de Suazilandia en esta lucha contra la tuberculosis y, en particular, la reciente decisión del gobierno de declarar la epidemia como una emergencia, el presidente de MSF, el doctor Abiy Tamrat, mencionó al rey Mswati III sobre las consecuencias de la crisis financiera que afecta a Suazilandia.
" Queremos hacer un llamado para que su gobierno se asegure de tomar todas las medidas necesarias para la adquisición oportuna de suministros y distribución de medicamentos e insumos de laboratorio a las estructuras de salud y a los pacientes. El no cumplir este compromiso impactará directamente en las vidas de muchos y también en nuestras posibilidades para contener con éxito la doble epidemia de TB VIH que afecta al Reino", dijo Abyi Tamrat.
El control de la DR-TB es un desafío cada vez mayor en Suazilandia. Casi el 8% de los casos nuevos de tuberculosis son infecciones resistentes a los medicamentos y el 20% de los casos de tuberculosis en Suazilandia son de pacientes resistentes.
Actualmente hay más de 800 casos de DR-TB tratados en el país y 172 sólo en la región de Shiselweni, donde MSF trabaja desde 2007.
El tratamiento de tuberculosis resistente es muy exigente para los pacientes que deben recibir una inyección diaria durante al menos seis meses y tomar hasta 18 pastillas al día. Los efectos adversos son muchos para los que también se requieren de medicamentos específicos.
Debido a que es humana y prácticamente imposible mantener a los pacientes en el hospital durante meses, esta nueva sala DR-TB resulta complementaria a un enfoque basado en la comunidad. "Para la mayoría de nuestros pacientes más graves, esta es la única oportunidad que tienen para acceder a una buena calidad de atención médica, y muy cerca de su casa en caso de que necesiten hospitalización", explica la Dra. Natalia Tamayo Antabak, jefe médico de la nueva sección.
Desde 2007, los equipos de MSF han enfocado sus esfuerzos en facilitar el libre acceso a servicios integrados de VIH y tuberculosis. En la actualidad, existen 22 clínicas rurales de la región Shiselweni que ofrecen tratamiento para más de 2,000 pacientes cada año. En la región de Manzini, cinco clínicas ofrecen atención descentralizada para estos pacientes.
Foto: Inauguración del Pabellón TB, junto al Rey y el Presidente de MSF (playera amarilla)
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| 29|sep|2011 Italia (actualización): Vacían los barcos y repatrian a los migrantes
La información de última hora indica que los dos barcos han sido vaciados y que en estos momentos están repatriando a los migrantes del barco que estaba en Porto Empedocle.
Todas estas personas han estado durante seis días en estos barcos sin que ninguna organización humanitaria independiente haya tenido acceso a ellos.
Hay que tener también en cuenta que estas personas ya habían estado
previamente detenidas durante días o incluso semanas en Lampedusa, donde nuestros equipos están teniendo también muchas dificultades para acceder.
Debido al acuerdo firmado entre Túnez e Italia, las personas provenientes de Túnez son considerados como inmigrantes ilegales. Es extremadamente difícil para ellos pedir el derecho de asilo en los centros de tránsito. La mayoría son repatriados a Túnez sin obtener ningún tipo de información legal.
Aquellos a los que se les da la oportunidad de hacer la solicitud son transferidos a centros de detención (CIE) donde pueden estar hasta 18 meses. Sin embargo, las personas provenientes de Libia son enviadas directamente a centros abiertos para solicitantes de asilo.
Por ello, desde MSF apelamos a una mayor transparencia en la futura gestión de la acogida de migrantes y refugiados procedentes de Libia y Túnez.
Con información de Francesca Zuccaro, responsable de proyectos de migración de MSF en Italia.
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