  |  | 4|may|2011 Libia: MSF trabaja en dos hospitales de Misrata
 | © Tristan Pfund/MSF
| | Un equipo de 12 personas trabaja en el hospital de Kasr Ahmed, en la sitiada localidad de Misrata, preparando actividades médicas y quirúrgicas, y da apoyo al hospital de Al Hikma. MSF es actualmente la única ONG médica internacional operativa en la ciudad.
Un equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) llegó a Misrata la semana pasada para reforzar el equipo de tres personas que estaba evaluando las necesidades locales. El nuevo equipo de nueve personas (dos cirujanos, dos anestesistas, tres enfermeras, un médico y un logista) salió de Malta en un barco con 12 toneladas de medicamentos y suministros médicos.
Uno de los cirujanos de MSF trabaja en el hospital de Al Hikma en Misrata, la estructura de referencia local para casos quirúrgicos complicados, prestando así apoyo al equipo médico libio que ha estado trabajando sin descanso durante varias semanas.
El resto del equipo está preparando las actividades en el hospital de Kasr Ahmed, situado al este de la ciudad. Inicialmente, el equipo realizará mejoras en las instalaciones hospitalarias, restaurando el quirófano y organizando las salas de recuperación y de hospitalización.
El objetivo es proporcionar atención médica y quirúrgica a una gran parte de la población de Misrata, que ha buscado refugio en esta parte de la ciudad tras huir de los violentos enfrentamientos en las zonas centro y sur, así como a migrantes africanos y asiáticos aislados en la zona del puerto, esperando poder embarcarse rumbo a sus países de origen.
Escasez de instalaciones médicas, medicamentos y suministros
Según la evaluación de nuestros equipos en el terreno, los hospitales de Misrata tienen una capacidad muy limitada –alrededor de 100 camas– y cuentan con pocos recursos para una población de unos 300.000 habitantes.
Además de prestar atención médica, quirúrgica y pediátrica, MSF pretende ampliar el número de camas en el hospital Kasr Ahmed, de las 12 actuales a unas 50, y restaurar el quirófano. También se quiere mejorar el acceso de niños y mujeres embarazadas a los servicios de urgencias, instalando un segundo quirófano y más camas para atención materno-infantil.
Otro equipo de cinco trabajadores internacionales saldrá en breve de Bengasi con destino a Misrata para unirse al personal ya en el terreno. Su objetivo es ofrecer atención toco-ginecológica de urgencia, pediátrica y neonatal en la clínica de Tubah. Compuesto por una comadrona, dos enfermeras, un logista y un psicólogo, este equipo se ampliará con cinco expatriados más (un ginecólogo, un anestesista, un gestor médico, una enfermera de quirófano y un pediatra) que saldrán desde el puerto de Malta rumbo a Misrata junto con 7,5 toneladas más de suministros.
La situación todavía es inestable en la frontera tunecina
A finales de abril, bombas lanzadas por las fuerzas gubernamentales dañaron el hospital de Zintan, situado al sur de la frontera entre Libia y Túnez. Tras estos ataques, el equipo de MSF evacuó a 18 pacientes en ambulancia, prestaron primeros auxilios y estabilizaron a los heridos.
Tropas de Gadafi capturaron a grupos armados de la oposición entre la frontera tunecina y la ciudad de Dehiba. Mientras siguen los enfrentamientos, la mayoría de personas que han buscado refugio al otro lado de la frontera son mujeres y niños, puesto que muchos hombres han regresado a Libia para proteger sus casas o participar en los combates. En Dehiba, las necesidades médicas van en aumento: los centros de salud requieren el apoyo de MSF para la estabilización de heridos y las actividades de cirugía y medicina general. En Ras Ajdir, MSF también presta atención de salud mental a los refugiados en el campo de Choucha y en las comunidades anfitrionas.
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| 4|may|2011 Italia: migrantes africanos se encuentran en condiciones inaceptables
 | © Mattia Insolera
| | MSF urge al Gobierno italiano a que tome medidas y asuma su responsabilidad con los refugiados, solicitantes de asilo y migrantes que están llegando a la isla de Lampedusa, muchos de ellos, procedentes de Libia.
La organización médico-humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) pide una vez más a las autoridades italianas que mejoren drásticamente y de manera urgente las condiciones de acogida de los migrantes y solicitantes de asilo que llegan a sus costas, especialmente mujeres y niños, menores no acompañados y personas que han sido víctimas de la violencia.
Durante el pasado fin de semana, 15 embarcaciones en las que viajaban 2.665 personas llegaron hasta las costas italianas, mientras que 715 personas más fueron rescatadas en alta mar. Alrededor del 75% de dichas embarcaciones transportaban a gente que huía del conflicto armado en Libia, y aún así, lo único que han encontrado estas personas es una respuesta totalmente inadecuada por parte de las autoridades italianas, agravando aún más su sufrimiento.
”A pesar de saber de antemano que con el buen tiempo aumenta siempre el número de embarcaciones que llega hasta las costas, y aunque también sabían que la guerra en Libia inevitablemente obligaría a huir a miles de personas, las autoridades italianas siguen respondiendo de una forma puntual y totalmente inadecuada a sus necesidades”, explica Rolando Magnano, coordinador general de MSF en Italia. ”De hecho, este fin de semana las autoridades no tenían ni ropa seca ni agua para ofrecer a todas aquellas personas que llegaban en estado de shock y con hipotermia. Cientos de personas se han visto obligadas a dormir al raso, mientras que otros muchos se encuentran en centros de detención abarrotados y donde tienen que dormir sobre colchones sucios. Allí ni siquiera tienen suficientes toallas, mantas o jabón. Es algo completamente inaceptable”.
Más personas llegan desde Libia
Las personas que han llegado en los últimos días a las costas italianas se suman a las más de 27,000 que lo habían hecho desde que empezara 2011. Una gran parte de ellas se vieron obligadas a emprender una peligrosa travesía para escapar de los levantamientos y de violencia que afectan desde diciembre de 2010 a los países árabes del norte de África. Y si bien la mayoría de quienes llegaron a principios de año provenían de Túnez, en los últimos meses el número de llegadas desde Libia ha ido en aumento. Muchas de las personas que huyen de Libia son ciudadanos etíopes, somalíes y eritreos que en su día ya habían tenido que escapar de la violencia en sus países de origen, y que en la mayoría de los casos han sufrido también las inhumanas y violentas condiciones de los centros de detención libios.
” Aquellos que llegan de Libia relatan las amenazas y la violencia que han sufrido en los últimos meses. Han sido objeto de disparos o palizas, y son muchos quienes afirman haber visto morir a familiares y amigos ante sus propios ojos”, añade Rolando Magnano. ”Nos han contado las terribles condiciones de los centros de detención de Libia, donde habría hasta 65 personas compartiendo una misma habitación, y donde pueden estar hasta un mes sin recibir agua y bebiendo la del váter. Muchos han visto perecer ahogados a sus familiares durante la travesía por mar rumbo a Italia y, cuando llegan aquí, en lugar de encontrar alivio a su situación, ven aumentar su sufrimiento, su depresión y su ansiedad”.
Las medidas tomadas son insuficientes
El pasado lunes había 1,200 migrantes hacinados en el centro de socorro y primera acogida de Lampedusa, cuya capacidad es de sólo 800 personas. Generalmente, tras pasar unos días en la isla, los migrantes y refugiados son trasladados a nuevos centros de recepción repartidos por toda Italia, tales como los de Kinisia, Manduria, Catalanissetta y Mineo. Según las leyes europeas, Italia tiene el deber de proporcionar un tratamiento prioritario y adaptado a sus necesidades a todos los solicitantes de asilo que han sufrido situaciones de violencia (lo que incluye facilitarles atención médica y apoyo de salud mental). Sin embargo, las medidas tomadas hasta ahora por parte de las autoridades italianas han sido totalmente insuficientes.
Hombres y mujeres no están debidamente separados y las personas reciben muy poca información sobre sus derechos y sobre los procedimientos legales que les amparan. A esto hay que añadir el hecho de que niños y menores no acompañados son confinados en centros que se asimilan mucho a las cárceles, lo que contraviene los derechos de la infancia. Las evaluaciones iniciales de salud mental realizadas por MSF en los centros de acogida subrayan el riesgo generalizado de depresión, ansiedad y desesperación, derivadas en parte del hecho de vivir en unas condiciones inaceptables. “Aquí hay mujeres que dicen tener miedo de dormirse, de cambiarse de ropa o incluso de ir al lavabo porque no las han separado de los hombres”, explica Magnano.
” Mientras en Europa continúan las discusiones políticas sobre el futuro de los migrantes y los refugiados, siguen llegando embarcaciones a las costas italianas y miles de personas siguen sufriendo innecesariamente. Italia tiene que actuar urgentemente, asumir su responsabilidad y asegurar unas condiciones de acogida adecuadas y dignas a quienes siguen llegando a sus costas presas de la desesperación”, concluye Loris De Philippi, director de operaciones de MSF.
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MSF ha publicado un documento informativo
Buscan refugio y no encuentran sino sufrimiento
que documenta las inaceptables condiciones en las que se encuentran actualmente los migrantes, solicitantes de asilo y refugiados en Italia. El documento incluye los relatos de quienes han logrado llegar a las costas italianas y sus testimonios sobre las situaciones de las que han tenido que escapar en el norte de África.
MSF empezó a proporcionar atención médica y apoyo de salud mental a migrantes, refugiados y solicitantes de asilo en Italia en 1999, en respuesta a la crisis de Kosovo. De 2002 a 2009, MSF trabajó en Lampedusa y Sicilia, puntos de llegada habituales de migrantes en pateras.
Desde febrero de 2011, los equipos de MSF se han ocupado de clasificar a pacientes en el puerto militar de Lampedusa y de hacer su seguimiento médico en los centros de acogida de la isla. Durante este tiempo, se han llevado a cabo casi 800 consultas médicas, y distribuido kits de higiene y mantas.
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| 3|may|2011 Sur de Sudán: MSF trabaja para reducir la tasa de mortalidad materna
 | © Q. Sakamaki/Redux
| | En Bahr el Ghazal del Norte, sur de Sudán, donde la mayoría de personas apenas tiene acceso a la atención sanitaria, MSF lleva a cabo un programa de salud materno-infantil. En la maternidad del hospital civil de Aweil, se ha reducido la tasa de mortalidad de un 14% a un 0.6% en tres años.
Sentada en la bulliciosa maternidad del hospital civil de Aweil en el sur de Sudán se encuentra Mary, de 22 años, embarazada de nueve meses y a punto de dar a luz. No es su primer embarazo, pero sí es su primer parto seguro en un hospital. Mary ha estado embarazada en dos ocasiones y las dos veces dio a luz en casa. Ambos partos fueron largos, difíciles y sin ningún tipo de asistencia. En ambos casos, sus bebés nacieron muertos.
Mary está resuelta esta vez a dar a luz a un bebé sano y es por ello que decidió venir al hospital en el que Médicos Sin Fronteras (MSF) gestiona la maternidad. Ya lleva aquí un mes, esperando pacientemente a salir de cuentas.
“Decidí venir al hospital por falta de condiciones en casa”, dice Mary. “Aquí es más seguro. Esperaré aquí hasta que el bebé nazca sin problemas. Seré feliz si logra sobrevivir. Sentí una enorme tristeza cuando mis bebés anteriores murieron, y quiero que éste viva”.
Con acceso gratuito a la atención materna de calidad que presta MSF y que garantiza embarazos y partos seguros, Mary finalmente da a luz por cesárea. “Mary tiene una deformidad en la columna vertebral, y seguramente ni su pelvis ni su columna hubieran podido soportar un parto normal, especialmente si éste hubiera sido en casa”, explica la comadrona de MSF, Janet Fields. “Practicarle una cesárea fue una decisión obligada. Ahora tanto ella como su bebé están sanos y salvos”.
Una de cada siete mujeres muere durante el embarazo o el parto en el sur de Sudán
A pesar de la tragedia de haber perdido a sus dos primeros hijos, la historia de Mary es una historia afortunada. Su insistencia en querer dar a luz en un hospital le ha permitido evitar el alto riesgo que corren las mujeres en el sur de Sudán: una de cada siete muere durante el embarazo o el parto. En una región que todavía se está recuperando de décadas de guerra civil, donde las infraestructuras sanitarias están destruidas o son inexistentes, y donde hay una importante falta de trabajadores sanitarios cualificados, se estima que sólo una cuarta parte de la población tiene acceso a la asistencia sanitaria más básica. Mujeres y niños son los más vulnerables. Muchas parturientas, por ejemplo, tienen que caminar durante horas o incluso días hasta llegar a un centro de salud, debido a la falta de carreteras o de opciones de transporte asequibles. Si consiguen llegar, suele ser demasiado tarde para ellas o para sus hijos.
MSF trabaja en el hospital civil de Aweil, en el estado de Bahr El Ghazal del Norte desde 2008. Es el único hospital en todo el estado que cubre a una población de aproximadamente 750.000 personas. El programa se inició para responder a las necesidades sanitarias de mujeres y niños, y también a posibles emergencias estacionales como brotes de meningitis o malaria y picos de desnutrición. En la maternidad y la unidad de pediatría del hospital, los equipos sanitarios de MSF proporcionan atención sanitaria gratuita de calidad a mujeres embarazadas y niños menores de 15 años.
“En el sur de Sudán la situación es crítica”, afirma Janet Fields. “En zonas remotas, las mujeres suelen tener partos prolongados, y por lo tanto obstruidos, y los recursos para ayudarlas en esta difícil situación son limitados. Ocurren tantas cosas impredecibles antes y durante el parto que es muy importante para la salud de la madre y del bebé disponer de un hospital donde esto pueda gestionarse adecuadamente, con los suministros y el personal adecuado”.
La actual tasa de mortalidad materna en el hospital de Aweil es del 0,6%
Globalmente, se reconoce que las cinco principales causas de mortalidad materna son infecciones, hipertensión, hemorragias, partos obstruidos y abortos inseguros. En el hospital civil de Aweil, la presencia de MSF supone disponer de personal sanitario cualificado, medicamentos y equipamiento adecuado. Las estadísticas de 2010 en este centro revelan que el 93% de los partos fueron normales por vía vaginal. Entre el porcentaje de mujeres que presentaron dificultades, una de las complicaciones más frecuentes fueron las hemorragias posparto.
“Justo ayer, una madre vino con lo que parecía un parto normal,” añade Janet. “Fue rápido, pero a los 30 segundos de haber expulsado la placenta, empezó a sangrar. Ya le habíamos administrado oxitocina, un medicamento que ayuda cuando hay hemorragias, pero como no dejaba de sangrar, inmediatamente le administramos otra medicación en la pierna, le pusimos suero por vía intravenosa y le dimos masajes uterinos. Tardamos mucho en detener la hemorragia, pero finalmente lo conseguimos. Lo que más asusta de esta historia es que esta mujer sin duda habría muerto si hubiera dado a luz en su aldea. La gente que la hubiera podido ayudar allí posee ciertos conocimientos que están muy bien, pero no dispone de la medicación que le salvó la vida. Esta mujer tiene otros cuatro hijos a su cuidado. Sobrevivió porque estaba en el hospital”.
Son muchas las historias como ésta en Aweil, donde gracias a la presencia de personal cualificado y al acceso a medicamentos y equipamiento, muchas mujeres logran sobrevivir. Durante los últimos tres años de trabajo en el hospital, MSF ha ayudado a reducir la tasa de mortalidad materna a un 0,6%. Esta tasa es del 14% en el sur de Sudán, con lo que el impacto del programa y la importancia de que las mujeres den a luz en el hospital no deja lugar a dudas.
Desde que empezó el programa de MSF en 2008, cada vez más mujeres acuden al hospital para controles prenatales y para dar a luz. En 2010, se realizaron más de 37.000 controles, y se asistieron más de 3.000 partos en el hospital civil de Aweil.
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