"Al ser una cirujana ortopédica, mi objetivo es alentar a los pacientes a caminar tan pronto como sea posible para que gradualmente puedan ser autosuficientes."

Jennifer TongCirujana
25.01.2019
Jennifer Tong, una cirujana de Médicos Sin Fronteras (MSF) originaria de Hong Kong, nos comparte la historia de Sunny Boy, un joven palestino al que ayudó a recuperarse de una herida de bala.
 
“Hay un chico de 18 años a quien llamo 'Sunny Boy'. Siempre llega al hospital Al-Awda, en el norte de la Franja de Gaza, con la misma camiseta negra que tiene impresas las palabras 'Sunny Boy'. Y su sonrisa parece agrandarse cada vez que lo veo. Es un huérfano que creció en un orfanato en condiciones subóptimas.
 
Sus dientes no están sanos. Los dos dientes frontales son de color marrón y se encuentran un poco astillados. La atención dental se proporciona de forma privada en la Franja de Gaza, y es cara para la gente.
 

Luchas diarias

 
Israel controla estrechamente la importación de combustible y otros bienes esenciales en la Franja de Gaza. Hay una escasez de electricidad, que es suministrada por Israel, sólo hay un máximo de cuatro a cinco horas por día. Los habitantes no tienen suficiente agua potable, y la que reciben está demasiado contaminada con sal y aguas residuales. El camión cisterna viene cada tres o cuatro días, y las personas acude con cubos y botellas para llevar agua a casa.
 
Esta escena me recuerda aquella época en la que Hong Kong se enfrentó una escasez de agua en los años sesenta. En esos días, el agua potable se suministraba una vez cada cuatro días, cuatro horas cada vez. Las personas en Hong Kong tomaban botellas de varios tamaños para recolectar agua.
 
Cincuenta años después, en Hong Kong disfrutamos del acceso al agua corriente, sin embargo, en la Franja de Gaza es una lucha diaria que la población tenga agua potable.
 

Heridas de bala

 
Sunny Boy participó en una manifestación en la cerca norte que divide a Israel y el territorio palestino el viernes 13 de julio. Le dispararon durante el evento. Sufrió una fractura abierta en el dedo anular izquierdo, una herida de bala en el muslo derecho y una herida de 10 cm en el muslo izquierdo que le atravesó el músculo profundo.
 
 
Inmediatamente realizamos una cirugía de desbridamiento de heridas (para extraer el tejido dañado) para Sunny Boy en el quirófano. Debido a que la herida en el muslo izquierdo era grande y profunda, le recomendamos que acudiera a nuestra clínica ambulatoria para curar las heridas cada dos días para reducir el riesgo de una infección bacteriana.
 

Aprendiendo a caminar

 
Todavía recuerdo claramente lo que sucedió durante la primera sesión de limpieza de las heridas. Sunny Boy no sufrió fracturas por la lesión y debería haber podido caminar con ayuda (un bastón, por ejemplo). Sin embargo, tenía mucho miedo de ver su herida. Estaba tan nervioso que no se atrevió a moverse e insistió en acostarse en la cama. Pidió a sus dos amigos huérfanos que lo levantaran de la cama para colocarlo en la silla de ruedas.
 
Al ser una cirujana ortopédica, mi objetivo es alentar a los pacientes a caminar tan pronto como sea posible para que gradualmente puedan ser autosuficientes.
 
Ese día le pedí a Sunny Boy que caminara solo desde la cama hasta la silla de ruedas que estaba a dos metros de distancia, se podía llegar caminando en siete pasos. Pedí a sus dos amigos que se pararan junto a él y lo alentaran. Por supuesto, los médicos estaban esperando para ofrecerle protección en caso de que se cayera.
 
Después de un poco de apoyo, Sunny Boy dio su primer paso lentamente y algo reacio. ¡Le tomó cinco minutos completar la misión y llegar a la silla de ruedas!
 
Mi amistad con Sunny Boy comenzó con este reto.
 

Un regreso triunfal

 
Dos días después, Sunny Boy llegó solo a la clínica. Estaba tan orgullosa de él, ¡fue como presenciar el regreso triunfal de mi hijo! Incluso si todavía sentía dolor, con un cuidado de las heridas que consumía bastante tiempo, y aunque no podía bañarse solo por sus numerosos vendajes... vi una sonrisa en su rostro.
 
A partir de entonces, cada vez que viene a nuestra clínica me pide que revise la herida en su muslo izquierdo. Luego pide un abatelenguas con crema, para que él mismo pueda humedecer las otras heridas.
 
¡Sunny Boy es un alegre joven lleno de energía positiva! Aunque el camino frente a él es incierto, y su vida pueda estar llena de espinas, siempre mantendrá su sonrisa y se enfrentará de forma positiva a los cambios.
 
¡Vamos, Sunny Boy! ¡Tú puedes hacerlo! ¡Sigue adelante!"