08.10.2018
Hasta ahora, los cientos de desplazados en Pulka, en el noroeste del país, tenían que arriesgar su vida para buscar leña fuera de los enclaves controlados por el Ejército, donde se exponían a asaltos, secuestros y abusos sexuales. Las briquetas bio son una solución de combustible mucho más segura.
 
En los últimos años, la innovación y la tecnología se han convertido en aliados cada vez más fiables para nuestro trabajo. Sobre todo si se trata de prestar asistencia en lugares remotos, de atender adecuadamente a nuestros pacientes en contextos complicados, o de ofrecerles seguridad en países conflictivos donde la violencia es constante.
 
Un ejemplo de ello son las innovadoras briquetas, unos bloques de residuos biológicos prensados que han sustituido a la leña en los campos de desplazados de Pulka y Gwoza, en el noreste de Nigeria.
 
Hasta ahora, los cientos de familias que se refugiaban en estos dos asentamientos tenían que arriesgar su vida para buscar leña fuera de los enclaves controlados por el Ejército nigeriano.
 
Y es que fuera de estos límites, la seguridad es nula. Asaltos, secuestros, abusos sexuales… “He conocido a algunas de las personas que han sido atacadas y sus historias son espeluznantes”, explica Michael Githinji, logista y miembro de la Unidad de Desplazamiento –nuestro equipo responsable de encontrar soluciones en el terreno-. Por ello, las novedosas briquetas son vitales y una innovadora solución para que los desplazados puedan cocinar y calentarse de forma mucho más segura.
 
“Trabajamos en equipo y, aunque de entrada puedan parecer descabelladas, buscamos soluciones eficaces y adaptables. Enseguida me di cuenta que teníamos que buscar una fuente de combustible fiable, renovable y de bajo presupuesto para los campos”, comenta Githinji.
 
Tras ponerse en contacto con varios artesanos locales y analizar los recursos disponibles, Githinji y sus compañeros empezaron a idear varios prototipos hasta que concluyeron que las briquetas eran la mejor opción. Fabricadas a base de residuos biológicos prensados como corteza de caña de azúcar o cáscaras de cacahuete y mezclados con papel, las briquetas permiten hoy que “alrededor de 600 hogares hayan reemplazado la leña y estén replicando el proceso por sí mismas", dice Ana Santos, responsable de la Unidad de Desplazamiento. "Esto mantiene a las personas más seguras", indica.
 
"La iniciativa de las briquetas es un buen ejemplo centrado en el ser humano. El desafío es cómo replicar algo que funciona en un lugar a otro", subraya Silvia Moriana, nuestra directora de Innovación y Transformación en Barcelona, tras señalar que el riesgo de fracaso siempre está presente en todas las iniciativas. "Si no cometes errores, no estás innovando. Tienes que aprender algo en el proceso".
 
A Fadi Adamu, desplazada en Pulka, las briquetas le han mejorado considerablemente la vida. “Ya no hay que ir al bosque a por leña. Cocinamos con las briquetas. Aquí tengo papel, cáscaras de cacahuete y serrín. Se queman las cáscaras, se mezcla el papel con el agua hasta que se reblandece, se le añade el serrín y se empapa con más agua”, detalla.