26.02.2019
Personas no identificadas atacaron el domingo nuestro centro en Katwa, en el este de República Democrática del Congo. Evacuamos a nuestros pacientes y personal, todos ellos a salvo. No es la primera vez que nuestra misión sufre incidentes en el país.
 

Tras un ataque violento a un Centro de Tratamiento de Ébola en Kivu Norte, en la República Democrática del Congo (RDC), que dejó la instalación parcialmente quemada, desde Médicos Sin Fronteras decidimos suspender las actividades en el centro. Esta suspensión limitará gravemente el acceso a servicios médicos vitales.

A las 10 pm del domingo 24 de febrero, un grupo de personas no identificadas incendió uno de nuestros centros de tratamiento de Ébola en la localidad de Katwa, al este de República Democrática del Congo. Después de arrojar piedras a la instalación, incendiaron partes de la estructura y del equipo técnico del recinto. De acuerdo con los informes, el hermano de uno de los pacientes murió mientras intentaba huir de la escena. Las circunstancias exactas de su muerte aún no están claras.

"Este ataque fue traumático para los pacientes, sus familiares y el personal presente en el centro en ese momento", aseveró Emmanuel Massart, Coordinador de Emergencias de MSF en Katwa. "Logramos trasladar a los cuatro pacientes con casos confirmados y a seis con casos sospechosos a centros de tratamiento cercanos, pero este ataque ha paralizado nuestra capacidad para responder en el que ahora es el epicentro del brote".

"Las razones detrás del ataque no están claras, esta violencia es inaceptable. Sabemos que las organizaciones involucradas en la respuesta al Ébola, incluida MSF, no han logrado ganarse la confianza de una parte significativa de la población", explicó Meinie Nicolai, Director General de MSF, quien se encuentra de visita en Kivu Norte. "Todos los involucrados en esta respuesta deben cambiar su enfoque y abordar verdaderamente las demandas y temores de las comunidades".

Los brotes previos de Ébola han demostrado la importancia de obtener la aceptación de la comunidad. Sin la confianza de las comunidades, los enfermos y los muertos permanecen ocultos y los trabajadores sanitarios corren el riesgo de sufrir amenazas o asaltos.

A más de seis meses de que diera inicio el brote de Ébola en las provincias de Kivu Norte e Ituri, la epidemia aún no está bajo control: hay más de 870 pacientes confirmados y más de 540 muertes. Después de algunos éxitos en los esfuerzos por detener la transmisión en los epicentros iniciales del brote, en Mangina y Beni, y en algunos lugares como Tchomia, Mutwanga y Masereka, la epidemia se ha propagado de 4 a 19 zonas sanitarias. Las personas continúan muriendo en la comunidad, se infectan en los centros de salud y la mayoría de los casos nuevos no pueden relacionarse con casos conocidos de Ébola.

Las actividades de MSF en la respuesta al brote de Ébola continúan en Butembo, Bunia, Bwena Sura, Kayna y Biena.