En las próximas semanas, apoyaremos dos nuevos centros de salud en las zonas más afectadas del distrito de Bosso. Además, dada la epidemia de meningitis en curso en el país, vamos a reforzar nuestra vigilancia epidemiológica en colaboración con las autoridades sanitarias de Diffa.

10.05.2015
Con la llegada de miles de personas a la ciudad de Diffa, huyendo de los posibles ataques del grupo armado Boko Haram en las aldeas del lago Chad, MSF ha intensificado su respuesta en la zona para asistir a esta población. Sin embargo, la organización trabaja en la región de Diffa desde el pasado diciembre, asistiendo tanto a población local como a desplazados y refugiados. A continuación, Abdalla Hussein repasa el trabajo de MSF en los últimos meses.
 

¿Por qué decidió MSF empezar a trabajar en Diffa?

El conflicto en el norte de Nigeria con el grupo armado Boko Haram ha provocado que miles de civiles hayan cruzado la frontera para buscar refugio en la región de Diffa, en el sur de Níger. En diciembre de 2014, Naciones Unidas estimó que 150.000 refugiados nigerianos y retornados nigerinos habían llegado a la zona desde el principio de la crisis en mayo de 2013.
 
Dada la proximidad de Diffa con el epicentro del conflicto y la frontera común, y sobre todo después de que Boko Haram ocupara a finales de 2014 ciudades fronterizas claves como Damasak y Malam Fotari, el ambiente de inseguridad ha ido aumentando en el propio Níger.
 
Por esta razón, MSF empezó a trabajar en Diffa el pasado diciembre. Lo primero que hicimos fue responder con el Ministerio de Salud y otras organizaciones médicas a un brote de cólera que duró hasta enero de 2015. Y al mismo tiempo, comenzamos a dar atención sanitaria gratuita tanto a refugiados como a población local.
 
En febrero, varios ataques de Boko Haram en los distritos de Diffa y Bosso provocaron desplazamientos de población hacia el interior del Níger y tuvimos que evacuar durante cinco días. Sin embargo, a partir de finales de febrero, la población empezó a regresar y a día de hoy, la mayoría está de vuelta y nosotros hemos ampliado actividades.
 

¿Cuáles son las principales necesidades de la población?

La gente necesita comida, agua, refugio. ¡Lo básico! También hay necesidades importantes en materia de salud, especialmente en el distrito de Bosso donde el acceso es limitado debido a los riesgos de seguridad y donde el personal tiene dificultades para volver después de los eventos violentos del pasado febrero.
 
Otra de las principales necesidades de la población es el acceso a la atención secundaria. El sistema de derivación es disfuncional por una combinación de factores, que incluyen la distancia, el coste del transporte, la prohibición actual de usar motos –el medio de transporte más común– por el estado de emergencia en vigor en Diffa, y finalmente, la situación de la seguridad en ciertas áreas. Por eso, estamos planeando reforzar la derivación de pacientes graves.
 
Además, la violencia sigue presente, sobre todo en aldeas fronterizas que siguen siendo atacadas y totalmente quemadas. Por ejemplo, las víctimas que huyeron recientemente de Gachager, han sido testigos de acontecimientos deplorables en su aldea, como el asesinato de sus familiares o saqueos.
 
También nos preocupa la situación nutricional en los próximos meses, si los actores de ayuda alimentaria y el gobierno no realizan más esfuerzos para cubrir estas necesidades. Al periodo de escasez de alimentos que se repite cada año hay que sumar la escasez de la producción de alimentos del año pasado en esta región, el conflicto actual y el desplazamiento, los problemas de acceso para llegar a ciertas poblaciones y la prohibición en vigor de los transportes que solían llevar los productos desde Nigeria.
 

¿Qué actividades llega acabo MSF en Diffa?

MSF trabaja actualmente en los distritos de Diffa y Nguigmi, apoyando cuatro centros de salud. Uno de ellos es un centro de salud materno-infantil en la ciudad de Diffa, donde proporcionamos atención de calidad de primer y segundo nivel tanto a desplazados como a la comunidad de acogida.
 
En las próximas semanas, apoyaremos dos nuevos centros de salud en las zonas más afectadas del distrito de Bosso. Además, dada la epidemia de meningitis en curso en el país, vamos a reforzar nuestra vigilancia epidemiológica en colaboración con las autoridades sanitarias de Diffa. También, queremos apoyar a las estructuras de salud existentes durante el pico de malaria de los próximos meses.
 
Por otro lado, el pasado mes de abril también hicimos una distribución de materiales de primera necesidad para 8,700 refugiados y desplazados internos.
 

¿Son continuos los desplazamientos de población en la zona?

Ahora estamos viendo a la población que huye de las islas del lago Chad por el miedo a la violencia en la zona. Durante los meses de marzo y abril, también hubo nuevas llegadas de refugiados a lo largo del río Komadougou. Por ejemplo, en la comuna de Gueskerou (distrito de Diffa) donde trabajamos, se registraron 4,270 nuevos refugiados y retornados desde principios de marzo.
 
La mayoría de los refugiados se queda con la población local, ya que tienen lazos familiares, sin embargo, en algunas otras áreas, como la zona de Bosso, hay refugiados que deben montar sus chozas de forma improvisada allí donde pueden.
 
A diferencia de los campos tradicionales, la forma en que se asientan los refugiados y desplazados internos en esta zona dificulta nuestro trabajo, ya que sus necesidades son menos visibles, y la dispersión geográfica de los asentamientos empeora el acceso a la población más vulnerable.
 
Además, estamos en un punto donde la hospitalidad inicial de la comunidad de acogida se ha agotado por dos razones principales: En primer lugar, la comunidad local tiene cada vez menos que compartir con los refugiados, y en segundo lugar, los problemas de seguridad de febrero han hecho que la población local asocie a los refugiados con Boko Haram. Precisamente por esto, MSF asiste tanto a refugiados y desplazados, como a la población local.