21.06.2018

Texto del 1 de Junio de 2018

¿Qué les sucede a los niños cuando no hay medicamentos eficientes para tratarlos? Nuestro compañero Kyle nos escribe desde Tajikistan para hablarnos de los nuevos tratamientos que brindan esperanza a los jóvenes pacientes con tuberculosis.

"Desde enero de éste año, me instalé en Tashkent, Uzbekistán, trabajando como Director Regional de Abogacía de MSF; cubriendo tanto Uzbekistán como Tayikistán. Ambos programas se enfocan en el tratamiento de la tuberculosis (TB), y particularmente a las formas resistentes a medicamentos de la enfermedad.

En Tayikistán, MSF tiene dos diferentes proyectos de tratamiento para niños: uno en la capital enfocado en la TB y el otro al sur de la cuidad, orientado hacia niños que padecen VIH. Es un trabajo muy importante porque los pacientes más vulnerables del mundo suelen ser los niños.

Por ejemplo, cuando un niño tiene TB puede ser muy difícil diagnosticar la enfermedad. Y una vez que el diagnóstico está hecho, el tratamiento puede llevar mucho tiempo (en algunos casos incluso años) y puede ser un proceso extremadamente doloroso. Como resultado, a menudo los niños no consiguen la atención que requieren.

Un impacto positivo

Por ésta razón, MSF se ha asociado con los trabajadores locales de salud del Ministro de Salud en Tayikistán para desarrollar mejores formas de proporcionar atención a los niños. El impacto de este trabajo puede medirse de muchas formas, pero ninguna más importante que el impacto positivo que puede hacer en la vida de un niño.

Todos los días, vemos y escuchamos historias de nuestros pacientes que lo demuestran. Hace unos cuatro años, en el 2014, una niña llamada Anna, originaria de Dushanbe, enfermó. Sólo unos meses antes, su abuela había muerto a causa de TB ultrarresistente a medicamentos (XDR TB; una forma de la enfermedad muy difícil de tratar) y lo más probable es que Anna contrajo la enfermedad de ella.

Las primeras etapas del tratamiento de Anna no fueron muy prometedoras, y ella iba de tomar el tratamiento a dejar de tomarlo, pasaba del progreso a la recaída. En esta primera etapa, a Anna le resultaba difícil tomar su medicamento debido a los complicados efectos secundarios y porque su tuberculosis se había vuelto más resistente a los medicamentos usados en el tratamiento convencional.

Una fuente de esperanza

Con pocas opciones disponibles, el equipo médico de MSF sugirió que debía empezar un regimen de tratamiento que incluía la bedaquilina –uno de los únicos dos nuevos medicamentos contra la tuberculosis desarrollados en los últimos 50 años-. Parecía ser su única fuente de esperanza, pero Anna y su familia estaban reacios a que tomara el nuevo medicamento porque éste se encontraba en sus primeras instancias de uso.

Finalmente, después de ver el progreso positivo que tuvo su prima usando el mismo medicamento, Anna decidió seguir adelante con el plan. Fue un momento decisivo para ella, pero el tiempo se agotaba.

Parecía que los medicamentos que finalmente lograron marcar la diferencia en casos complicados como el de Anna son la bedaquilina y el imipenem.

Superando los desafíos

La bedaquilina es un nuevo medicamento que muestra resultados prometedores; por su parte, el imipenem sólo se usa en casos donde no hay otras opciones debido a su difícil administración: únicamente se puede administrar por medio de dos inyecciones diarias durante seis meses.

Anna experimentó una variedad de severos efectos secundarios que iban desde inflamación de los nervios hasta el dolor en las articulaciones, náuseas, decoloración de la piel y mareos crónicos. Además de los efectos secundarios, debido a su situación personal, ella no podía quedarse en el hospital. Por lo tanto, necesitaba ir dos veces al día a la clínica para recibir las inyecciones. El proceso implica la inserción de un catéter de plástico en el pecho para facilitar la administración de las inyecciones.

Justo cuando éstas inyecciones estaban a punto de terminarse, sus médicos comenzaron a preocuparse porque sus resultados variaban entre “TB negativo” y “TB positivo”. Bajo un nuevo plan de tratamiento, propusieron que se añadiera la delamanida a sus medicamentos (combinada con la bedaquilina), otro nuevo medicamento contra la tuberculosis.

Sin embargo, esto nunca antes se había hecho en el país y los médicos del Ministro de Salud naturalmente dudaron mucho en emprender un camino inexplorado. Fue solo después de una discusión persistente con el equipo médico, y con base en los resultados exitosos que tuvieron estas combinaciones del tratamiento en Georgia y Armenia, que finalmente aceptaron el nuevo regimen de tratamiento.

Llegando a más pacientes

Para terminar el capítulo más prometedor de ésta historia, Anna se curó de la tuberculosis ultrarresistente a medicamentos en noviembre de 2017.

Esta es una de numerosas historias que demuestran cómo, de muchas formas, el 2017 fue un año emocionante para MSF en Tayikistán. El protocolo pediátrico actualizado de MSF fue adoptado en la  3ª edición de la Guía Pediátrica Nacional Contra la Tuberculosis del Ministerio de Salud. Por primera vez, dos pacientes de pediatría terminaron un regimen de tratamiento corto, y se incorporaron nuevos medicamentos a más pacientes –y esto es sólo para nombrar algunos logros. La relevancia de estos hitos es importante para los programas contra la tuberculosis que gestiona MSF, pero su verdadero valor radica en el impacto que este enfoque en el tratamiento puede tener en pacientes como Anna.