Kariantti KallioAnestesista
04.10.2018

Después de que un conflicto cercano obligó a su equipo de MSF a evacuar un hospital de maternidad en Bangui, República Centroafricana, el anestesista finlandés Kariantti escribe sobre el regreso a la rutina en los días posteriores a los combates.

"Esa noche, los enfrentamientos continuaron durante la noche antes de que finalmente cesaran. Para mi gran alivio, nuestros pacientes y personal se mantuvieron a salvo. Algunos integrantes del personal habían abandonado el hospital, pero la mayoría decidió quedarse, lo que significaba que el recinto podía funcionar durante los intensos enfrentamientos.

A la mañana siguiente, fuimos capaces de volver al hospital nosotros mismos. Encontramos todo tal cual lo dejamos. Incluso Julienne, la paciente que habíamos tratado por una infección, se sentía mejor y su taquicardia se había detenido.

Cambiamos sus vendajes por última vez cuando el ginecólogo pudo cerrar su herida. Esto la hizo extremadamente feliz y ella estuvo cantando por el resto del día mientras esperaba ser dada de alta. Todavía tendría que regresar para que le revisaran la herida y posiblemente necesitaría tratamiento para su hiperglucemia, que es muy difícil de conseguir en Bangui, especialmente ahora.

En los días siguientes, las cosas se calmaron bastante rápido en el distrito PK5 de la ciudad y pudimos reanudar nuestras rutinas diarias. Pronto, los enfrentamientos comenzaron a volverse un recuerdo lejano.

Una cesárea de emergencia

Algunos días después, la mañana comenzó con una cesárea de emergencia. La madre  de 16 años tenía placenta previa, una condición en la cual la placenta se adhiere cerca o sobre la abertura cervical, lo que pone a la paciente en riesgo de sufrir una hemorragia severa durante el parto. Y ella ya había sangrado profusamente.

Además, la bebé estaba en una posición transversal, es decir, se encontraba de costado en lugar de boca abajo dentro del útero. Ella bebé nació débil y pálida, por lo que rápidamente comenzamos a resucitarla. Respondió bien y, en unos pocos minutos, ya estaba mucho mejor y pudo ser trasladada a la sala para observación. Afortunadamente, la joven madre no sangró tanto en la operación y mejoró después de una transfusión de sangre.

Aunque este tipo de incidentes son bastante frecuentes en el Hospital de Castor, mis pensamientos permanecieron con la nueva bebé y la joven madre. ¡Qué manera de ser madre, y a esa edad! Pero, por otro lado, al menos ambos estaban bien.

Un embarazo ectópico

Por la tarde tuvimos que operar a una mujer con un embarazo ectópico: el embrión se había adherido más arriba de lo normal, dentro de las trompas de Falopio.

La mujer ya estaba en su decimocuarta semana de embarazo y el feto y la placenta estaban completamente dentro de su abdomen. El tejido estaba adherido a lo profundo de la pelvis, lo que convertía a esta en una operación técnicamente muy difícil. Siguió sangrando abundantemente durante todo el proceso, pues le salían grandes cantidades de exudado de los tejidos.

Nuestro ginecólogo internacional logró realizar una buena hemostasia, un procedimiento utilizado para detener el sangrado, pero aún así, la hemorragia durante la operación fue de cerca de dos litros. Conseguimos que la paciente obtuviera unas pocas unidades de sangre, por lo que su presión arterial y otros signos vitales comenzaron a estabilizarse.

Continuamos monitoreándola en la sala de recuperación durante algún tiempo después de la cirugía, pues necesitábamos darle una unidad más de sangre porque su nivel de hemoglobina seguía siendo bastante bajo tras la pérdida de sangre.

Más tarde, finalmente se encontró estable y pudimos trasladarla a una sala normal para que pudiera recuperarse de la gran operación. Con el tiempo, ella se recuperó bien."

 

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República Centroafricana: “La guerra no solo tiene que ver con heridas de bala”