04.12.2017
Durante la mañana del 4 de diciembre varios hombres armados irrumpieron en el recinto de Médicos Sin Fronteras en Mweso, en territorio Masisi de la provincia de Kivu del Norte en la República Democrática del Congo. Sometieron a los trabajadores a violencia y amenazas de secuestro antes de saquear el dinero y equipo del recinto. 
 
“MSF condena enérgicamente este nuevo ataque y la violencia que lo acompañó. Esta incursión y exacción contra el personal de una organización humanitaria requiere que se haga todo lo posible para localizar a las personas responsables,” dijo Anna Halford, jefa de misión de MSF en Kivu del Norte. 
 
MSF se vio obligada a suspender su mayor proyecto humanitario en Mweso después del secuestro de dos de sus trabajadores en diciembre de 2015, dejando así a 450,000 personas sin una atención médica gratuita. 
 
MSF reinició sus actividades cuatro meses después, en 2016, cuando se cumplieron las condiciones para que la organización pudiera regresar; incluyendo el arresto de los principales sospechosos de aquel ataque y después de que las autoridades y la comunidad comprendieran que tales incidentes no serían tolerados. 
 
“Una de las condiciones para reiniciar nuestras actividades el año pasado fue que la comunidad local comprendiera que nuestros recintos e instalaciones médicas, además de nuestros medios de transporte y trabajadores, deben ser respetados. Esa es la única forma en que podemos seguir brindando atención médica a la población de Mweso. Me preocupa profundamente que a pesar de los esfuerzos concertados para seguir aquí desde 2015, MSF siga siendo un objetivo de la violencia en Mweso.”
 
Los indicadores de salud de la República Democrática del Congo se encuentran entre los más bajos de todo el mundo, y Kivu del Norte alberga al mayor número de personas desplazadas en la República Democrática del Congo debido al conflicto que ha estado en activo durante los últimos 30 años. Las necesidades médicas en la región de Mweso son urgentes. El año pasado, los equipos de MSF atendieron a 194,047 pacientes, de los cuales 97,282 fueron casos de malaria. También trataron a 5,749 niños con desnutrición severa y brindaron atención médica y condiciones seguras para 6,254 partos.