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"Durante mi estancia en Geneina, me recordé a mi misma que los pequeños cambios pueden dejar grandes resultados, tal como lo había visto en Camerún".

AGHENDIA ALEMNGUEnfermera
01.09.2021
Miles de personas han huido de la violencia en Dafur Occidental. La enfermera Aghendia Alemngu, que ha trabajado con el equipo de MSF en el Hospital Universitario en Geneina, en la capital del estado, nos comparte su experiencia en esta entrada de blog.
 
“Mi primer encuentro con Médicos Sin Fronteras (MSF) fue en mi país de origen, Camerún, en febrero de 2014. Trabajaba para el Ministerio de Salud en el Hospital del Distrito de Garoua-Boulai, en el este de Camerún, cuando hubo una gran afluencia de personas refugiada provenientes de República Centroafricana.  
 

La caja mágica  

 
Nuestras instalaciones se vieron desbordadas rápidamente por las y los pacientes. Trabajaba en la unidad de maternidad, y el número de mujeres que llegaban a dar a luz se disparó. MSF envió un equipo para evaluar la situación y rápidamente estableció un proyecto para apoyar a las personas refugiadas. Allí mismo me dije que tenía que trabajar para la organización en un futuro.    
 
Uno de los problemas a los que nos enfrentamos en el equipo de maternidad fue tratar a bebés prematuros y con peso muy bajo. El equipo de MSF instaló una unidad neonatal con carpas a lado de la unidad de maternidad. Las y los bebés prematuros se mantienen en incubadoras, que les ayudan a mantener una temperatura adecuada para su desarrollo y proporcionen un ambiente que reduzca el riesgo de infección. MSF introdujo lo que se conoció como “La caja mágica”: una incubadora construida localmente, hecha con mantas térmicas, madera y papel de aluminio.  
 
 
 

Geneina 

 
Las “cajas mágicas” salvaron muchas vidas, e hicieron que me diera cuenta de que no siempre se necesita mucha tecnología para marcar la diferencia. Pequeños cambios adaptados a la realidad médica, pensamientos creativos y un enfoque estratégico pueden ser transformadores. Lo observé de primera mano en el Hospital Universitario de Geneina, Darfur Occidental, donde acabo de terminar mi misión. 
 
Geneina, la capital del estado de Dafur Occidental, se ha visto afectada por conflictos intercomunitarios durante varios años, el más reciente en enero y abril de este año. Miles de personas han tenido que escapar de la violencia, dejando atrás sus hogares y sustento. 
 
Las necesidades en este lugar son enormes. Incluso en el mejor de los casos, las personas sufren escasez de alimentos y malas condiciones de agua y saneamiento. La atención médica es escasa y cara, por lo que muchas personas dependen de remedios tradicionales.  
 
MSF apoya al hospital de Geneina desde mediados de mayo, donde se ha enfocado a capacitar al personal en aspectos como el triaje, la planificación ante casos de víctimas en masa y medidas de prevención y control de infecciones. También gestionamos clínicas móviles que visitan los “sitios de reunión”, áreas donde ahora viven personas que han tenido que huir de la violencia.
 

Niños y niñas con desnutrición 

 
He pasado mi tiempo en la sala de desnutrición del hospital, trabajando con el Ministerio de Salud para atender a niños y niñas menores de cinco años con esta enfermedad. 
 
Hemos visto un aumento en los casos  de desnutrición, El padre de uno de los niños me dijo que antes de que la inflación se disparara, se podía comprar comida para la familia con 100 o 200 Libras sudanesas. Ahora eso es imposible. Muchos de los padres y madres me dijeron que el trabajo es precario y deben tomar decisiones difíciles sobre en qué gastar su dinero y cuándo comer. Muchas de las familias pasan hambre o consumen una dieta pobre en nutrientes. 
 
La madre de otro niño bajo nuestro cuidado admitió que se encuentra en una situación igualmente imposible, me contó que después de perder su esposo en el último conflicto, conseguir comida se convirtió en una lucha constante. Algunos días ella tenía que dejar a los niños en la cama y trabajar cargando ladrillos, solo para juntar algo de dinero para comprar algo de comida.  
 

Pequeños cambios, grandes resultados 

 
La sala para casos de desnutrición con capacidad de 51 camas, donde tratamos casos complicados, está en un 85-90% de su capacidad. Ahora que la temporada de lluvia está por llegar, es probable que aumenten los casos de malaria y la diarrea aguda, lo que significa que más pacientes necesitarán recibir la atención que necesitan en nuestras salas.  
 
A veces podemos sentirnos abrumadas por los desafíos de una tarea. Pero durante mi estancia en Geneina, traté de recordarme a mi misma que los pequeños cambios pueden dejar grandes resultados, tal como lo había visto en Camerún.  
 
En Geneina, vi lo motivado que está el personal médico y de enfermería del hospital, todas estas personas están ansiosas por desarrollar sus habilidades y mejorar la atención médica en un entorno difícil. Trabajamos juntos y juntas para preparar las habilidades, e identificar nuevos caminos para trabajar en beneficio de las personas que atendemos. 
 

Protegiendo a las y los pacientes  

 
Al final de mi misión, puedo ver una mejora en la higiene, el saneamiento y el control de infecciones, así como en la documentación de archivos de nuestros y nuestras pacientes. Son cambios importantes porque ayudan a prevenir y controlar infecciones (comúnmente llamadas infecciones “nosocomiales”). Si bien pueden parecer pequeñas, son vitales para proteger a pacientes, cuidadores y personal de salud. Eso incluye pacientes como la niña de 18 meses que atendimos en la sala de desnutrición. No podía comer por las lesiones que tenía en la boca, pero luego de 13 días en la sala había mejorado lo suficiente para darle el alta. Ahora está siendo atendida en el departamento para pacientes ambulatorios para un seguimiento continuo. 
 
Mi estancia en el hospital me recordó que un viaje de 1,000 kilómetros comienza con un primer paso, y nunca debemos subestimar lo importante la importancia de ese primer paso".