06.01.2018
En la aldea de Opytne, al este de Ucrania, las personas viven sin acceso a atención médica o medicamentos esenciales.
 
La aldea se encuentra en la primera línea del frente en el territorio controlado por el gobierno de Ucrania, cerca del destruido aeropuerto de Donetsk, ahora en la autoproclamada República Popular de Donetsk.
 
Sin transporte y aislados por el mal tiempo, estos aldeanos, en su mayoría ancianos, no tienen más remedio que vivir con el estrés constante del conflicto en la región. Los bombardeos cercanos generan ansiedad y depresión agudas, además de cortar el acceso a la atención regular de padecimientos crónicos como la enfermedad cardiovascular, la hipertensión y la diabetes.
 
En respuesta, el equipo de una clínica móvil de Médicos Sin Fronteras, formado por un médico, una enfermera y un psicólogo comenzó a brindar atención primaria de salud y consultas psicológicas a los aldeanos a partir del 14 de diciembre, utilizando el hogar de un residente como base de operaciones.
 
"Sin acceso a un médico habitual, los habitantes de Opytne practican el autocuidado, se miden la presión arterial y se automedican", dijo Myriam Berry, coordinadora de terreno de MSF para el Oblast (provincia) de Donetsk. "Como no hay carretera, no hay automóviles en la aldea y los residentes caminan varios kilómetros para llegar a Avdiivka [una ciudad cercana] a través del campo".
 
El equipo de MSF encontró residentes que viven en edificios parcialmente destruidos y que dependen de organizaciones no gubernamentales internacionales para obtener alimentos, calefacción y electricidad. Pero a pesar de estas condiciones, muchos residentes son reacios a abandonar sus hogares y huir.
 
"La proximidad de la línea del frente pone a la población bajo estrés diario debido el sonido cercano de los bombardeos", dijo Berry. "Es, con mucho, la peor situación de desesperación que he visto en nuestro proyecto desde que llegué en mayo de 2017. De los diez pacientes que ya hemos evaluado, la mitad tenía una presión arterial que superaba los 200, lo que indica el estrés constante bajo el que viven”.
 
"Habíamos tratado de acceder al pueblo durante dos meses después de nuestra evaluación inicial", dijo Berry. Opytne solo es accesible a través de un estrecho camino de tierra a lo largo de la línea del frente, con otras entradas posiblemente minadas o restringidas por el ejército ucraniano.
 
"Entre los problemas de seguridad y el mal tiempo, que convierte el camino en un lodazal, luchamos para poder llegar. Ahora nuestro objetivo es evaluar a todos los residentes que necesitan atención médica y proporcionarles medicamentos que durarán dos meses, en caso de que tengamos problemas para acceder nuevamente".

 

 

MSF gestiona clínicas móviles para las personas más necesitadas de asistencia sanitaria y apoyo psicológico en 28 localidades del oblast de Donetsk, con cuatro equipos basados ​​en Mariupol y Kurakhove. La mayoría de los pacientes que reciben apoyo de las clínicas móviles de MSF son mujeres mayores de 50 años que padecen enfermedades crónicas.
 
Para abordar el efecto del conflicto sobre la salud mental, los psicólogos de MSF llevan a cabo sesiones de asesoramiento individual y grupal y educación sobre salud mental, ofreciendo técnicas de afrontamiento para quienes viven en el área del conflicto, así como para profesores y personal médico.