07.12.2018
Por: Alex Dunne – Oficial de Asuntos Humanitarios de MSF en Yemen
 
"Algunos días, mientras me preparo para ir a trabajar aquí en Sana’a, escucho el grave sonido de los aviones de combate de la coalición liderada por los Emiratos Árabes Unidos (SELC) volando en el cielo. Mientras preparo mi café y planeo la jornada laboral que se avecina, los pilotos están ocupados con su propia rutina matutina: atraviesan el cielo y frecuentemente lanzan bombas que sacuden el suelo bajo mis pies.
 
Desde la escalada del conflicto actual en 2015, las instalaciones sanitarias de Médicos Sin Fronteras (MSF) han sido golpeadas por ataques aéreos en repetidas ocasiones, con consecuencias mortales y que han cambiado las vidas de los pacientes, el personal y las comunidades que dependen de los servicios brindados por las instalaciones. El personal de MSF ha sido detenido y baleado. Se colocó un dispositivo explosivo en uno de nuestros hospitales, y en el ataque quizás más atroz, un grupo de hombres armados ingresó en uno de los hospitales apoyados por MSF y dispararon a un paciente mientras estaba acostado en la mesa de operaciones. Milagrosamente sobrevivió.
 
Recientemente tomamos la difícil decisión de cerrar uno de nuestros proyectos en la gobernación de Ad Dhale, en el sur de Yemen. La decisión se tomó después de una serie de problemas de seguridad, que culminaron en un ataque dirigido a la casa de nuestro personal y un ataque posterior a un hospital apoyado por nosotros varios días después.
 
Lejos de ser únicos, estos incidentes simplemente son ejemplos adicionales que permiten ver cómo a las poblaciones más vulnerables de Yemen se les niega la ayuda vital que necesitan.
 

Las necesidades médicas en Yemen

 
MSF aumentó significativamente su trabajo en Yemen ante la escalada del conflicto. A la fecha, hemos tratado a unos 110,000 pacientes de cólera, hemos asistido los partos de casi 60,000 bebés y brindado atención médica a más de 800,000 pacientes en las salas de urgencias. Hemos estado respondiendo a las necesidades de la población lo mejor que podemos, pero la brecha médico humanitaria que existe en el país es enorme, incluso en comparación con otros conflictos a los que hemos respondido.
 
Al trabajar en todo el país, y en ambos lados de las líneas del frente, los problemas médicos que observamos son un resultado directo o una consecuencia de este conflicto brutal y poco reportado.
 
Desde que comenzaron los enfrentamientos, el sistema de salud pública en Yemen se ha derrumbado. Las instalaciones médicas públicas tienen un suministro extremadamente limitado de medicamentos, y los salarios para el personal sanitario, en su mayoría, no se han pagado desde agosto de 2016. Es difícil comprender la magnitud de la crisis, pero imagina que el Ejecutivo de Servicios de Salud (HSE) no puede pagar a su personal durante casi tres años, al hacerlo podrás visualizar mejor el estado actual de la atención médica en Yemen. Y la atención médica es solo uno de los servicios esenciales de los que depende la población para sobrevivir, uno que ha sido degradado por el conflicto.
 
Esta degradación está teniendo un impacto devastador en la salud de los 27 millones de habitantes de Yemen y es el resultado del conflicto en curso, el embargo, los ataques contra las instalaciones médicas y una economía que ha sido empujada hacia una caída libre, tanto por fuerzas internas como externas.
 
Como resultado, las consecuencias médicas del conflicto que presenciamos en nuestros hospitales no son normales, pero son relativamente predecibles en tal situación. Vemos un resurgimiento de enfermedades mortales que pueden prevenirse con vacunaciones (cólera, sarampión y difteria), una brecha monumental en la atención materna y pediátrica, una hambruna aguda y la necesidad urgente de un aumento en la atención para los pacientes heridos de guerra.
 
Todo esto sin siquiera considerar la falta de capacidad para tratar adecuadamente enfermedades no transmisibles y crónicas que requieren tratamiento como el cáncer, la diabetes y la diálisis. En MSF solo podemos controlar y tratar estas enfermedades lo mejor que podemos a lo largo del país.
 
Si bien estos resultados son comparables a los que presenciamos al trabajar en otras zonas de conflicto, la magnitud de su impacto se ve agravada por el menosprecio práctico del Derecho Internacional Humanitario por todas las partes en el conflicto en Yemen.
 

La necesidad por una escalada masiva de la ayuda humanitaria.

 
Es necesario que haya un aumento masivo en la calidad de la atención médica primaria independiente en Yemen. Lo hemos estado pidiendo durante los últimos tres años, pero aún no somos testigos de las mejoras necesarias en el terreno.
 
Lo que sí vemos es que los actores humanitarios se enfrentan a obstáculos para desarrollar su trabajo, por parte de todas las partes involucradas y en todos los niveles. Las organizaciones que operan en Yemen a menudo se ven limitadas por obstáculos "administrativos" al evaluar ubicaciones y brindar asistencia en muchas regiones de Yemen. Esto resulta en una incapacidad para monitorear y evaluar adecuadamente el impacto de sus programas a lo largo del país.
 
MSF también se enfrenta todos los días a estos desafíos: en la importación de medicamentos que salvan vidas, la obtención de visas de entrada y salida, y en la seguridad de los movimientos de nuestro personal médico humanitario. Sin embargo, a pesar de estos riesgos, estamos haciendo todo lo posible para brindar atención médica vital para salvar vidas en el país.
 

Un dilema humanitario 

 
Otro dilema al que nos enfrentamos en Yemen es que las principales partes involucradas en el conflicto (Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos y el Reino Unido) son también los principales donantes de asistencia humanitaria a través de las Naciones Unidas, que proporcionaron aproximadamente el 71% de la asistencia en 2018. 
 
Bombardear hospitales con una mano y escribir el cheque para reconstruirlos con la otra, distorsiona la percepción y la seguridad de las organizaciones humanitarias y de socorro independientes en Yemen, como nosotros. Los Estados no vinculados a este conflicto deberían aumentar aún más su financiación humanitaria para responder a esta crisis."

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