09.02.2018
Sana’a/Ámsterdam – Las vidas de los pacientes con insuficiencia renal están en riesgo porque los centros de diálisis en Yemen luchan por seguir funcionando, declaró la organización médico humanitaria internacional Médicos Sin Fronteras (MSF). 
 
Desde que comenzó el conflicto el Yemen, cuatro de los 32 centros de diálisis han sido obligados a cerrar. Los centros restantes están quedándose sin suministros vitales, limitando así su capacidad para brindar a los pacientes un tratamiento ininterrumpido. Mientras tanto, los pacientes luchan para viajar a los centros que siguen en funcionamiento y pagar su tratamiento. 
 
Los pacientes con insuficiencia renal dependen de máquinas para limpiar su sangre, una función que comúnmente realizan los riñones. Estos pacientes normalmente asisten a sesiones de diálisis tres veces a la semana, pero en todo Yemen esto se ha reducido a dos sesiones semanales, lo que ha causado un aumento de los efectos secundarios, una disminución de la calidad de vida y potencialmente, puede provocar la muerte.
 
“La mayoría de los pacientes con insuficiencia renal normalmente no tienen la fuerza física o el dinero para viajar y recibir su tratamiento,” dice Djoen Besselink, jefe de misión de MSF en Yemen. “Incluso si pueden llegar a un centro que siga en funcionamiento, es posible que no puedan pagar el tratamiento. Una cifra significativa de pacientes de diálisis son empleados del gobierno que no han recibido sus salarios en 18 meses. Sus posibilidades de acceder a este tratamiento vital son escasas.”
 
Mukbil, quien tiene 35 años y padece insuficiencia renal, vive desde hace meses en el estacionamiento de un hospital para evitarse los gastos traslado. “No tengo dinero para viajar de mi casa al hospital para cada sesión,” comenta Mukbil, “así que decidí quedarme aquí, en el estacionamiento.”
 
Saber, de 24 años, puede pagar la diálisis sólo porque su suegra vendió todas sus joyas para financiar su continuo tratamiento. “La enfermedad me está derribando y mis seres queridos están sufriendo,” comenta. 
 
“La situación de los pacientes con insuficiencia renal es sólo un ejemplo de las consecuencias que tiene la guerra sobre la población yemení,” dice Besselink. “Los medicamentos y suministros se están agotando, los trabajadores sanitarios no han recibido un salario en 18 meses, los hospitales están luchando para funcionar y muchos han sido alcanzados por los ataques aéreos o tiroteos, así que se han visto obligados a cerrar, incluidas las instalaciones de MSF. Las necesidades médicas son enormes y la situación es precaria”.
 
En los últimos dos años, de forma gratuita, MSF ha importado más de 800 toneladas de suministros para diálisis y realizó más de 83,000 sesiones de diálisis para alrededor de 800 pacientes. Sin embargo, MSF no puede cubrir las enormes necesidades en el país y hace un llamado a otras organizaciones para que intervengan y ayuden a los más de 4,400 pacientes con insuficiencia renal que necesitan tratamiento urgentemente. 
 
MSF es una organización médica internacional que brinda atención médica vital con base en la ética médica. Los equipos de Médicos Sin Fronteras actualmente trabajan en 11 gobernaciones de Yemen y apoyan a más de 23 instalaciones médicas.