Las epidemias de cólera se desarrollan en zonas de riesgo que incluyen los barrios peri-urbanos, donde la infraestructura básica no está disponible, así como campamentos para desplazados internos o refugiados, donde las necesidades mínimas de agua potable y saneamiento no se cumplen.
 
Si bien la enfermedad ya no constituye un problema en los países que cumplen con las normas mínimas de higiene, continúa siendo una amenaza en casi todos los países en desarrollo. La cantidad de casos informados a la OMS en 2006 aumentó dramáticamente y alcanzó el nivel de finales de la década de 1990. Se notificaron en total 236.896 casos en 52 países, y entre ellos 6311 muertes, un incremento general del 79% respecto de la cantidad de casos notificada en 2005 (1). 
 
En el 2017 MSF trató 143,100 pacientes con cólera.
 

¿Qué es? 

El cólera es una infección intestinal aguda muy contagiosa que afecta a niños y adultos transmitida por el bacilo del cólera, el Vibrio cholerae. La transmisión se produce por contaminación fecal-oral directa y por ingestión de agua y alimentos. A diferencia de otras enfermedades diarreicas, el cólera pueda matar a un adulto saludable en unas horas. Las personas con inmunodeficiencia, como los niños desnutridos o personas que viven con el VIH tienen un mayor riesgo de muerte si están infectados por el cólera (1).
 
Las personas afectadas desarrollan la enfermedad muy rápidamente y a veces de forma fulgurante. Si no se trata, nada menos que una de cada dos personas podrían morir. Con el tratamiento apropiado, la tasa de mortalidad debería permanecer por debajo del 1% (1).
 
El Vibrio colérico ataca con gran rapidez el sistema digestivo. En lugar de jugar su papel de absorción, el intestino expulsa el agua contenida en el cuerpo bajo forma de violentas diarreas y vómitos que puede llegar a los 20 litros al día. En función de la evolución de la enfermedad, el estado de deshidratación puede ser, leve, moderado o severo.
 

¿Cómo se diagnostica? 

El diagnóstico es esencialmente clínico. El análisis de laboratorio puede confirmar la presencia de la bacteria responsable del cólera.
 

¿Cómo se trata? 

El cólera es una enfermedad fácil de tratar. El tratamiento consiste en compensar las pérdidas de agua y de los principales oligo-elementos para evitar la deshidratación.
 
En el caso de deshidratación leve y moderada, utilizamos sales de rehidratación que se administran al enfermo por vía oral. En los casos graves de adultos, a veces es necesario poner una perfusión de 10 a 15 litros de solutos por persona en el primer día. En estos casos el ingreso hospitalario es indispensable. El uso de antibióticos puede ser necesario en algunos casos.
 
A pesar de la rapidez de la aparición de los síntomas y de su gravedad, la recuperación del paciente es espectacular.
 
Más allá del tratamiento médico, la lucha contra esta enfermedad muy contagiosa exige la aplicación de medidas de higiene muy estrictas en las estructuras de hospitalización así como también fuera de éstas. Las medidas de control y prevención incluyen, además, garantizar un suministro adecuado de agua potable.
 
MSF ha desarrollado kits de tratamiento del cólera para proporcionar asistencia rápida en situaciones de epidemia.
 

MSF y el cólera

 
Un brote de cólera requiere una intervención inmediata ya que la enfermedad puede propagarse con gran rapidez.
 
La primera parte de nuestra respuesta consiste en aislar a los enfermos en centros de tratamiento del cólera (CTC) con el fin de darles atención médica urgente y al mismo tiempo contener el brote. Instalamos los CTC en zonas aisladas dentro de centros de salud ya existentes o en estructuras independientes; en todo caso, siempre habilitamos los CTC lo más cerca posible del foco del brote.
 
Además, habilitamos puntos de rehabilitación oral en toda el área afectada, donde proporcionamos tratamiento a los enfermos leves o moderados; estos emplazamientos también nos permiten identificar rápidamente a los pacientes más graves y trasladarlos a los CTC.
 
Romper el círculo de contagio requiere también el despliegue de medidas de promoción de la higiene: nuestros equipos lanzan campañas de sensibilización y distribuciones de jabón y de agua potable, y se implican también si es necesario en actividades de agua y saneamiento,  rehabilitando o construyendo letrinas, e identificando las fuentes de agua contaminadas para proceder a su potabilización.
 
Nuestra respuesta puede ser inmediata gracias a los kits de tratamiento del cólera, con los que podemos instalar rápidamente en cualquier lugar del mundo un CTC dotado con todo el material y medicamentos necesarios. En 2015, tratamos a 32.600 pacientes de cólera en países como Haití, Níger, Nigeria, República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Etiopía y Camerún, en muchos de estos casos en poblaciones de desplazados y refugiados.
 
 
 
 
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(1) WHO Fact sheet Nº 107. Nov 2008. Cholera.
 

Retos:  

Hasta la fecha, la vacunación contra el cólera sólo se ha hecho en periodos pre y post-epidémicos.
Uno de los retos es implementar la vacunación en el marco de una epidemia como medida para controlar la diseminación de la enfermedad en las fases iniciales de los brotes. Las vacunas disponibles en la actualidad requieren ser probadas en situaciones reales de asistencia médica humanitaria ya que existen en presentaciones que requieren dos dosis, lo que dificulta la implantación logística y el seguimiento de los pacientes.