En México, MSF brinda atención médica y de salud mental a migrantes y refugiados en su camino hacia el norte y a víctimas de violencia en algunas de las ciudades más peligrosas del país.

CIFRAS CLAVE

  • 23,500 consultas externas 

  • 8,710 consultas individuales de salud mental 

 

 

 

Nuestros equipos trabajan en las fronteras del sur y el norte de México y en varios puntos intermedios, y ofrecen apoyo médico, psicológico y social a las personas que emprenden la peligrosa ruta migratoria desde Centroamérica hacia Estados Unidos. Además, en el estado de Guerrero y en la ciudad fronteriza de Reynosa, también asistimos a las vulnerables comunidades locales y a las víctimas de la violencia física y la violencia sexual.

 

El peligroso viaje al norte

Miles de personas procedentes del Triángulo Norte de Centroamérica –El Salvador, Guatemala y Honduras– atraviesan México todos los años; la mayoría de ellas huyen de la violencia y la pobreza en sus países de origen. Lejos de encontrar seguridad y protección en México, estas sufren una gran violencia: secuestros, extorsión, trato inhumano, abuso, agresión sexual y torturas, a manos de grupos delictivos que actúan con total impunidad, especialmente en las ciudades fronterizas. La restrictiva política migratoria del Gobierno de Estados Unidos y las restricciones de asilo, sumadas al refuerzo de la frontera, han agravado la crisis.
 
Si bien los flujos migratorios eran similares a los de los años anteriores, en 2018 nuestros equipos observaron un aumento en la cantidad de mujeres, niños y familias que intentaban hacer una ruta que tradicionalmente emprendían los hombres. 
 
En Tenosique, uno de los puntos de partida principales de la ruta mexicana, brindamos asistencia médica, psicológica y social a crecientes cantidades de personas vulnerables en el refugio La 72. Tenemos otro equipo, que ofrece servicios similares, en la Casa del Migrante de Coatzacoalcos (Veracruz), donde todos los días paran cientos de personas antes de seguir hacia el norte.
 
La mayoría de los problemas de salud que atendemos son el resultado de los penosos viajes: problemas respiratorios, infecciones de la piel, lesiones en los pies, traumatismos por caídas... Muchas de ellas también han sufrido alguna clase de violencia física, sexual o psicológica. En 2018, instalamos otra clínica móvil junto a las vías ferroviarias en Coatzacoalcos, para cubrir las necesidades de quienes esperaban para subir a los trenes.
 
En la Ciudad de México, dirigimos un centro terapéutico especializado para víctimas de violencia extrema o de trato cruel, inhumano o degradante, bien en su país de origen o en la ruta. En 2018, atendimos a 52 personas, a las que ofrecimos, además de atención médica y psiquiátrica o psicológica, un refugio seguro que les garantiza hospedaje, comida y terapia ocupacional. Además, realizamos derivaciones a otras organizaciones para asistencia social, asesoramiento legal y empleo.
 
En febrero, traspasamos a las autoridades locales las actividades de apoyo médico, psicológico y social que habíamos mantenido en un refugio de Guadalajara el año anterior.
 

Zonas fronterizas de Tamaulipas

En Reynosa, una ciudad que lleva más de una década atormentada por la violencia, continuamos ofreciendo atención médica, psicológica y social. Dirigimos una clínica fija y enviamos equipos itinerantes a varias partes de la ciudad, incluyendo a dos refugios para migrantes. En 2018, nuestros equipos también comenzaron a trabajar en un centro de recepción en la frontera con Texas, para atender a quienes acababan de ser deportados desde Estados Unidos 
 
En septiembre, otro equipo con especialistas en promoción de la salud, salud mental y trabajo social, comenzó a trabajar en el centro de recepción para personas deportadas y en dos refugios para migrantes en Matamoros, ciudad industrial en la frontera con Estados Unidos.
 
A finales de octubre, comenzamos a brindar apoyo psicosocial en la Casa Amar y la Casa Nazareth, dos refugios en Nuevo Laredo, otra de las ciudades más peligrosas de México. También ofrecemos atención médica en la Casa Nazareth.
 
 
 

Estado de Guerrero

Ampliamos nuestras actividades en las regiones Norte, Centro y Tierra Caliente (estado de Guerrero), donde las violentas guerras territoriales entre productores rivales de opio y marihuana afectan a comunidades enteras, las aíslan e impiden que reciban atención médica. En colaboración con el Ministerio de Salud, dirigimos clínicas móviles en 26 comunidades afectadas, para ofrecer atención médica, psicológica y humanitaria a las víctimas de violencia, tratamiento de enfermedades crónicas y salud sexual y reproductiva.
 
Desde 2016, también hemos estado brindando salud mental y atención psicosocial a víctimas de violencia en Ciudad Renacimiento, Progreso, Zapata y Colonia Jardín, los barrios más violentos de Acapulco. En diciembre, redujimos nuestras actividades para centrarnos en las víctimas de la violencia sexual en el hospital de Renacimiento, en colaboración con el Ministerio de Salud. Sin embargo, nuestro equipo sigue vigilando la situación de salud y está preparado para responder a cualquier emergencia.

Respuesta a emergencias

En enero, un conflicto territorial obligó a miles de personas de las comunidades del municipio de Chenalhó (Chiapas) a huir al vecino Chalchihuitán. Enviamos un equipo de ocho personas para dar atención médica y organizar consultas de salud mental individuales y en grupo. Fueron atendidas unas mil personas.
 

 

En diciembre, también enviamos a un equipo de emergencias para asistir a miles de migrantes y refugiados varados en la ciudad fronteriza de Tijuana. Además de consultas médicas y psicológicas, organizamos actividades de agua y saneamiento para mejorar las condiciones de higiene en los refugios.

 

Nº de trabajadores en 2018: 188 | Gasto: 5,2 millones € | MSF trabajó por primera vez en este país en: 1985 | msf.org/mexico | @MSF_Mexico