La TCNE ofrece a los pacientes en el estadio dos de la enfermedad del sueño un tratamiento nuevo mejorado. Sin embargo, todavía no es el ideal porque requiere inyecciones y personal de salud cualificado. La DNDi sigue estando comprometida a investigar más para conseguir innovaciones que respondan a las verdaderas necesidades de estos pacientes olvidados.

Bernard PécoulDirector Ejecutivo de la DNDi (Drugs for Neglected Diseases Initiative)

¿Qué es? 

La enfermedad del sueño o tripanosomiasis humana africana se transmite por la picadura de la mosca tsé-tsé. Más del 90% de los casos los causa el parásito Trypanosoma brucei gambiense (T.b.g.), causando graves trastornos neurológicos.
 
Durante la primera fase de la enfermedad, las personas tienen síntomas no específicos, como fiebre y debilidad general. En esta fase, la enfermedad es difícil de diagnosticar pero relativamente fácil de tratar. La segunda fase llega cuando el parásito alcanza el sistema nervioso central. Las personas infectadas empiezan a mostrar trastornos psiquiátricos o neurológicos, como falta de coordinación, confusión o convulsiones. También pueden tener dificultad para dormir durante la noche y vencerles el sueño durante el día.
 

¿Cómo se diagnostica? 

Para detectar la tripanosomiasis es necesario hacer una serie de pruebas parasitológicas y serológicas en sangre que a veces se complementan con punciones de los ganglios linfáticos.
 
En algunos casos, también es necesario hacer una punción lumbar, extraer líquido cefalorraquídeo y determinar en qué fase de la enfermedad está el paciente para darle el tratamiento más adecuado. El diagnóstico es complejo, requiere material específico y personal formado.
 

¿Cómo se trata? 

En la fase uno de la enfermedad se utiliza pentimidina, un medicamento que se administra por vía intramuscular durante siete días y en régimen ambulatorio. El tratamiento es poco tóxico y bastante eficaz.
 
El mejor tratamiento para la fase dos es una terapia combinada de nifurtimox oral y eflornitina intravenosa, conocida como TCNE. En 2009, la Organización Mundial de Salud incluyó la TCNE en la lista de medicamentos esenciales. Antes de que existiera esta nueva opción de tratamiento, la mayoría de pacientes eran tratados con eflornitina monoterapia (que debe administrarse cuatro veces al día por vía intravenosa durante 14 días) o melarsoprol (un derivado del arsénico, muy tóxico y cada vez menos efectivo). La TCNE es un tratamiento tan eficaz como la monoterapia con eflornitina, con la ventaja de que requiere muchas menos inyecciones y menor tiempo de hospitalización (sólo siete días).
 
Actualmente, la TCNE se utiliza en la mayoría de países endémicos para tratar la fase dos de la enfermedad. En algunos países, como República Centroafricana, aunque el tratamiento se usa en el terreno, los protocolos nacionales todavía no se han adaptado a esta realidad.
 

¿Por qué olvidados?

Históricamente la enfermedad del sueño ha golpeado las zonas rurales más pobres de África, donde los debilitados sistemas sanitarios y la inestabilidad política han dificultado el control epidemiológico y tratamiento de los enfermos.
 
Aunque la enfermedad se llegó a controlar en los años sesenta, a finales de los setenta, y debido en gran parte a los conflictos, volvió a expandirse por África.
 

MSF y la enfermedad del sueño

Desde 1986, MSF ha sido una organización pionera en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad del sueño, principalmente en zonas de guerras. Entre 1986 y 2010, MSF ha hecho las pruebas de la enfermedad a 2,8 millones de personas y ha tratado 51.000 casos en siete países (Uganda, Sudán del Sur, República Centroafricana, República del Congo, República Democrática del Congo, Chad y Angola).
 
Hemos sido pioneros en el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad, principalmente en zonas de guerra o alta inestabilidad. Lanzamos nuestros primeros programas en 1986 y desde entonces hemos examinado o realizado las pruebas a casi tres millones de personas y tratado a más de 56.000 en países como República Democrática del Congo, República del Congo, República Centroafricana, Sudán del Sur, Uganda, Chad y Angola.
 
El primer paso es encontrar a los enfermos: en las zonas donde la enfermedad está presente, en colaboración con los Ministerios de Salud, organizamos campañas de despistaje: son pruebas o exámenes clínicos que se hacen sistemáticamente a un grupo determinado de población, incluso a las personas que no presentan síntomas. Cuando el diagnóstico se confirma, los enfermos en la fase II son ingresados para su tratamiento en nuestro hospital, ya que la NECT necesita perfusión intravenosa a cargo de personal especializado.
 
En la actualidad, además de diagnosticar y tratar a estos pacientes en nuestros proyectos, nos concentramos en la formación del personal de los Ministerios de Salud y en labores de incidencia política para mejorar los programas nacionales de lucha contra la THA. Además, desde nuestros centros logísticos en Europa, nos encargamos del suministro y distribución de todos los medicamentos contra la enfermedad del sueño que se utilizan hoy en todo el mundo; este programa se realiza en colaboración con la OMS, y con las farmacéuticas Sanofi y Bayer, que los fabrican y proporcionan gratuitamente.
 
En 2017, MSF hospitalizó para su tratamiento a 90 pacientes con enfermedad del sueño.