MSF tiene una larga historia en dar respuesta a brotes epidémicos de cólera, meningitis, sarampión, malaria y otras enfermedades infecciosas que se propagan rápidamente y que si no se tratan, pueden ser mortales.

Una epidemia se produce cuando una enfermedad contagiosa se propaga rápidamente en una población determinada, afectando simultáneamente a un gran número de personas durante un periodo de tiempo concreto. En caso de propagación descontrolada, una epidemia puede colapsar un sistema de salud, como ocurrió en 2014 con el brote de Ébola en África occidental, considerado el peor de la historia. Los países más afectados fueron Sierra Leona, Liberia y Guinea.

En este momento (marzo de 2020), desde Médicos Sin Fronteras estamos trabajando para responder a varias epidemias. Por ejemplo, la peor epidemia activa de sarampión del mundo en República Democrática del Congo, que se declaró en junio de 2019 y ya ha matado a más de 6,000 personas solo en ese país. Otro ejemplo, es el coronavirus COVID-19, de alcance mundial.

Durante la década pasada, desde MSF nos hemos involucrado en el tratamiento de las devastadoras pandemias de VIH/Sida y de tuberculosis (TB), que es la principal causa de muerte en las personas con VIH/Sida.

También tratamos enfermedades como el kala azar, la enfermedad del sueño y la enfermedad de Chagas. Todas ellas afectan en gran medida a las poblaciones más pobres del mundo, y hasta el momento, hay pocas opciones de tratamiento eficaz.

Además, desde MSF tratamos y abogamos por las personas que sufren de formas tuberculosis resistente y multirresistente a los medicamentos, que requieren regímenes de tratamiento prolongados y difíciles.
 

En MSF creemos en llevar asistencia médica de la más alta calidad posible a nuestros pacientes. A través de nuestra Campaña de Acceso, trabajamos para mejorar los métodos de diagnóstico y tratamiento para las enfermedades que afectan desproporcionadamente a las personas más pobres del mundo, así como para hacer llegar con urgencia medicamentos de segunda línea para el creciente número de pacientes que desarrollan resistencia a los medicamentos de primera línea.

Médicos Sin Fronteras también ha llamado la atención sobre la necesidad de formulaciones pediátricas apropiadas para los niños con VIH/Sida, y sobre los métodos de diagnóstico y tratamiento para la tuberculosis, para la cual no han habido prácticamente nuevos avances desde 1960.

En 1999, MSF co-fundó la Iniciativa de Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi, por sus siglas en inglés), que reúne a investigadores, médicos y compañías farmacéuticas con el objetivo de explorar formas alternativas de desarrollo de medicamentos, poniendo las prioridades de investigación y desarrollo en las necesidades de los pacientes en lugar de las ganancias.
 

En 2007, la DNDi y la compañía farmacéutica Sanofi-Aventis lanzaron el ASAQ, un tratamiento para la malaria eficaz y fácil de usar. Más recientemente, MSF y DNDi trabajaron para desarrollar e implementar el primer nuevo tratamiento viable para la enfermedad del sueño en un cuarto de siglo, una terapia combinada de nifurtimox-eflornitina (NECT), y actualmente están trabajando para encontrar y probar clínicamente un nuevo fármaco para el tratamiento de la enfermedad de Chagas.
 

En los últimos años, Médicos Sin Fronteras ha respondido a epidemias de sarampión en varios países (especialmente en África central y occidental), a un brote de dengue en Honduras, a brotes de kala azar en Sudán del Sur y en otros lugares, y a un extenso brote de cólera en Haití, donde la organización trató a más del 60 por ciento de todos los casos que se presentaron en el país.

También ha trabajado en la frontera entre Guinea y Burkina Faso, donde los equipos mostraron la eficacia del uso de vacunas contra el cólera después de que los brotes habían comenzado. MSF también ha apoyado a los gobiernos de Níger y Malí, en la implementación y el uso de una nueva vacuna contra la Meningitis A, de bajo costo y de mayor duración.

Cuando estalló la epidemia de Ébola en África occidental en marzo de 2014, comenzando una epidemia que ha reclamado más de 10.000 vidas en un año, MSF lideró el esfuerzo de la respuesta humanitaria internacional. Desde el comienzo de la epidemia, MSF ha admitido a más de 8.100 pacientes, entre los cuales alrededor de 4,960 fueron confirmados por Ébola. Más de 2,300 pacientes han sobrevivido.

 

Además,  en Médicos Sin Fronteras trabajamos en la sensibilización sobre los riesgos de epidemias mediante formación y acciones preventivas. La colaboración con gobiernos y autoridades locales es una condición para llevar a cabo las actividades y mejorar la situación rápidamente. La labor de testimonio como apoyo a la acción médica, como en el caso del VIH/sida, también es clave a la hora de buscar responsabilidades, entender las motivaciones políticas y organizar respuestas efectivas.