“Lo que veo hoy en día es lo mismo que vi en 1991: personas desesperadas que dejaron su país sumido en la guerra para llegar a un campo de refugiados donde las condiciones de vida están muy por debajo de lo digno.”

Abubakar Mohamed MahamudCoordinador de Terreno en Dadaab, Kenya

Hechos

· Actualmente hay más de 21,3 millones de refugiados en todo el mundo.

· Los desplazados internos no están definidos como refugiados porque no han huido de su país de origen.

· Actualmente hay alrededor de 40,8 millones de desplazados internos en todo el mundo.

· Los países que más albergan refugiados son Turquía, Pakistán y Líbano. 

· El 53% de refugiados en el mundo proviene de 3 países: Siria, Afganistán, Somalia.

Desde sus comienzos hace más de 40 años, los refugiados han sido uno de los principales grupos poblacionales asistidos por Médicos Sin Fronteras (MSF). 
 
65,3 millones de personas están actualmente huyendo de conflictos o persecuciones en todo el mundo. Ya sea debido a su raza, religión o nacionalidad, los hogares de estas personas no son lugares seguros para vivir y sus gobiernos no les proporcionan protección.
 
MSF trabaja en todo el mundo para proporcionar a los Refugiados y las Personas Desplazadas Internamente (PDI) con todo lo que necesitan, desde la atención psicológica hasta la nutrición para salvarles la vida. MSF establece hospitales en muchos campos de refugiados, ayudamos a las mujeres a dar a luz de forma segura, vacunamos a los niños a prevenir las epidemias y proporcionamos acceso al agua potable.
 

Refugiados

Los conflictos armados y otras situaciones de inestabilidad a menudo causan grandes movimientos poblacionales: las personas escapan de la persecución y la violencia. Un refugiado es un civil que, al no recibir más protección de su gobierno, cruza la frontera nacional en busca de refugio.
 
Hoy en día hay más de 21,3 millones de refugiados, muchos de ellos viviendo en campos de refugiados. Estos se encuentran a menudo desbordados y las condiciones de higiene, alimentación y seguridad son precarias. Hay escaso acceso a la atención sanitaria y riesgo constante de contraer enfermedades contagiosas que pueden ser letales; en algunos casos sufren de desnutrición a causa de una alimentación insuficiente.
 
Un refugiado es una persona que “debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o – a causa de dichos temores – no quiera acogerse a la protección de su país; o que careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o – a causa de dichos temores– no quiera regresar a él”, de acuerdo a la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados (Fuente: ACNUR).
 

Ley internacional

Los refugiados están protegidos por el derecho internacional. El Alto Comisionado de las Naciones Unidad para los Refugiados (ACNUR) es el responsable de asegurar que los refugiados tengan derecho a solicitar asilo, a recibir asistencia - alimentos, vivienda, atención médica - a la protección contra la violencia y a lograr una solución duradera a su situación.

Sin embargo, algunas políticas están diseñadas para disuadir a los refugiados de buscar asilo: desde políticas que toleran su procesamiento inadecuado o simplemente el rechazo de los refugiados.

Además de proporcionar asistencia sanitaria para los refugiados, creemos que es igualmente importante hablar sobre estas políticas.

 

El campo de refugiados más grande del mundo

Cuando los países no proporcionan refugio, los refugiados se ven obligados a hacer frente a los impactos en la salud que tiene la vida en campamentos insalubres. Con una población de 460,000 - más o menos el mismo tamaño que Bradford - el campo de refugiados de Dadaab, en Kenia, es reconocido como el más grande en el mundo, y uno de los más peligrosos.
 
Hoy en día, Dadaab ya no es un refugio. A medida que más gente llega desde Somalia, devastada por la guerra, los campamentos superpoblados se están convirtiendo en un hogar permanente donde las personas se enfrentan a brotes de enfermedades como el sarampión y el cólera, y a crisis nutricionales cíclicas.
 
Abubakar Mohamed Mahamud, coordinador de terreno de MSF, ha trabajado en Dadaab durante más de 20 años. "La crisis en Somalia no se va a acabar pronto", dice. "La historia se repite y esto es un problema de nunca acabar."
 
"Lo que veo hoy es lo que vi en 1991: gente desesperada que ha huido de su país devastado por la guerra, dejando todo atrás, sólo para terminar en un campamento donde las condiciones de vida están por debajo de lo que es humanamente digno.”
 
A raíz de la sequía en el Cuerno de África en 2011, una oleada de personas huyeron de Somalia en busca de seguridad, alimentos y atención médica, lo que agrava la ya difícil situación de los refugiados en Dadaab.
 
Dentro de Dagahaley, uno de los cinco campamentos de Dadaab, los equipos de MSF han triplicado la capacidad mediante la creación de un centro de nutrición de emergencia con más de 200 camas, mientras que el gestiona un hospital de 100 camas para la atención materna, pediatría, urgencias y asistencia médica general.
 
 

Desplazados internos

Mientras que los desplazados internos a menudo huyen de sus hogares por motivos similares a los refugiados (conflictos armados, violaciones de los derechos humanos, desastres naturales) técnicamente, no son refugiados. Los desplazados internos no han cruzado una frontera internacional para encontrar refugio y, por tanto, permanecen legalmente bajo la protección de su propio gobierno, a pesar de que el gobierno sea a menudo la causa de su huida.
 
Hoy en día, hay alrededor de 40,8 millones de desplazados internos en todo el mundo. Alrededor de tres cuartas partes de todos los desplazados internos son mujeres y niños.
 
A pesar de la ley internacional exige la protección de los civiles en los conflictos, las mujeres y los niños son a menudo blanco deliberado de las partes en conflicto, como parte de su estrategia.
 
Y, si bien existen programas para proporcionar atención médica y quirúrgica a estas víctimas, la gran mayoría no recibe la atención que necesita porque viven en regiones en las que el sistema de salud se ha derrumbado y donde es demasiado peligroso para las agencias de ayuda independientes para operar.