En los últimos años, la respuesta internacional a la pandemia del sida ha mejorado notablemente. Sin embargo, los tratamientos todavía están lejos del alcance de las personas que los necesitan.
 

¿Qué es? 

El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) se transmite a través de la sangre y los fluidos corporales, debilitando gradualmente el sistema inmunológico –entre 3 y 10 años– hasta producir el síndrome de inmunodeficiencia adquirida o SIDA. A medida que el sistema inmunológico se degrada, pueden aparecer infecciones oportunistas como candidiasis, neumonía y varios tipos de tumores. Algunas infecciones pueden tratarse, mientras que otras son letales. La más común y mortífera es la tuberculosis. Muchas personas viven sin síntomas durante años y sin saber que son portadoras del virus.
 
En el caso de los niños, la situación es especialmente preocupante. Se estima que nueve de cada 10 niños con VIH/sida no pueden acceder a los medicamentos antirretrovirales que pueden salvarles la vida. La mitad de ellos morirá antes de cumplir los dos años si no recibe tratamiento.
 
 

¿Cómo se diagnostica? 

El diagnóstico de la infección del VIH se basa en la detección de anticuerpos del virus en el suero sanguíneo. En el caso de los bebés, que pueden tener anticuerpos de la madre, hay que hacer otro tipo de pruebas más complejas.
 
Para hacer el seguimiento de los pacientes infectados, hay que controlar regularmente el nivel inmunitario del paciente, comprobando el número de células infectadas (linfocitos CD4). Este control permite determinar en qué fase de la enfermedad se encuentra el paciente y decidir si debe empezar o no el tratamiento antirretroviral (ARV).
 

¿Cómo se trata? 

Actualmente no existe cura para el sida, pero las combinaciones de medicamentos antirretrovirales (ARV) ayudan a combatir el virus y permiten a las personas afectadas vivir más años y más sanas, al frenar la rápida degradación inmunológica. La toma de estos medicamentos se simplifica cuando vienen combinados en una sola pastilla (dosis fijas combinadas).
 
Los programas integrales de VIH/SIDA de MSF incluyen actividades educativas y de sensibilización para que la gente sepa cómo prevenir la propagación del virus, distribución de condones, pruebas del VIH con asesoramiento antes y después de las mismas, tratamiento y prevención de infecciones oportunistas, prevención de la transmisión del virus de madres a hijos, y provisión de ARV a pacientes en estadios clínicos avanzados de la enfermedad.
 

Retos:  

Hacer llegar las pruebas diagnósticas y medicamentos existentes a los niños que los necesitan, mientras se desarrollan herramientas más adecuadas para su uso pediátrico. Fortalecer las cadenas de aprovisionamiento y financiación para evitar la interrupción de los tratamientos. Reducir el coste de los tratamientos de primera y segunda línea mejorados. Simplificar el tratamiento de la coinfección de VIH y tuberculosis.
 
 

MSF y el VIH

 
Somos una de las organizaciones pioneras en el tratamiento del VIH en países sin recursos. Nuestros primeros proyectos de tratamiento se remontan al año 2000, en Tailandia: allí demostramos, frente al discurso imperante entonces, que a pesar de todas las dificultades, diagnosticar y tratar el VIH en países pobres es posible. En 2017, nuestros equipos, conjuntamente con los Ministerios de Salud, proporcionaron tratamiento antirretroviral de primera y segunda línea a 216,600
 
Además del diagnóstico, tratamiento y pruebas de carga viral, nuestros proyectos de VIH incluyen tratamiento y prevención de las infecciones oportunistas, actividades educativas y de sensibilización (a través de grupos de pacientes que se ayudan mutuamente), asesoramiento y apoyo psicológico, y distribución de preservativos
 
Por otra parte, dado que la mayoría de los niños con VIH contrajeron el virus durante el embarazo, el parto o la lactancia, proporcionamos tratamiento para la Prevención de la Transmisión de Madre a Hijo (PTMH): consiste en administrar ARV a la madre durante el embarazo, el parto y la lactancia, y al bebé justo después de nacer.
 
En todos estos ámbitos, apostamos por la simplificación y la descentralización del diagnóstico y el tratamiento con el fin de que estén lo más cerca posible de las casas de los afectados. Por ejemplo, hemos implantado la estrategia de traspaso de tareas, con el fin de que actividades antes reservadas solo a los médicos puedan ser realizadas por otro personal sanitario, como la iniciación del tratamiento.