01.07.2014

El 58% de los migrantes centroamericanos atendidos por Médicos Sin Fronteras (MSF) en México ha sufrido uno o varios episodios de violencia a lo largo de su ruta, sobre todo robos, extorsiones y asaltos.

El 73% de ellos tiene la idea de llegar a Estados Unidos y la mayor parte, viaja en el tren de mercancías que atraviesa el país, conocido como La Bestia, según una encuesta de la organización médico-humanitaria elaborada entre julio de 2013 y febrero de este año entre la población atendida. Aproximadamente la mitad son hondureños, seguidos por guatemaltecos y salvadoreños

"En su tránsito, la población migrante está expuesta a situaciones de violencia como asaltos, robos, violencia sexual contra mujeres y menores, extorsiones y secuestros", denuncia Marc Bosch, coordinador de MSF en México. "Esta violencia tiene que ver básicamente con la presencia de organizaciones criminales a lo largo de la ruta", añade.

La violencia no solo es uno de los principales obstáculos que los migrantes hallan en su camino, sino que en muchos casos está en el origen de su decisión de migrar.

"Salí de mi país por amenazas de las pandillas. Yo no he salido por pobreza, sino por la seguridad de mi vida, y estoy pidiendo la condición de refugiado aquí en México", cuenta Miguel Ángel Reyes, un salvadoreño de 62 años.

El 42% de los migrantes atendidos por MSF provenientes de El Salvador y el 32% de los migrantes provenientes de Honduras expusieron algún motivo relacionado con la violencia como factor determinante para tomar la decisión de migrar. Se trata de una población vulnerable que necesita protección legal.

"Además de la asistencia médica, que es lo que brinda MSF, es necesario articular otro tipo de respuestas, que pasan por buscar alternativas y medidas para garantizar la protección de la población migrante", expone Bosch. "Hablamos de la agilización del proceso de concesión de visas humanitarias, lo cual reduciría la vulnerabilidad de la población en tránsito, así como de dar facilidades para obtener el estatus de refugiado, tanto en México como en Estados Unidos", propone.

Ambos mecanismos están ya contemplados en la legislación mexicana y los tratados internacionales, pero su aplicación en la práctica está lejos de cubrir las necesidades de la mayor parte de la población migrante afectada por la violencia, cuya prioridad es seguir adelante con el trayecto y en muchos casos alcanzar Estados Unidos.

Aunque el perfil predominante de los migrantes sigue siendo el de varón centroamericano de entre 18 y 25 años, MSF ha observado un aumento de mujeres, que suponen un 13% del total, y de menores (9%).

"A pie de vías, MSF hace intervenciones de salud primaria y salud mental, buscando tratar a los migrantes que han sido víctimas de violencia, con especial interés en los más vulnerables, en este caso menores, menores no acompañados y mujeres", explica Bosch.

MSF tiene proyectos en varios puntos del sur y el centro de México por los que pasan grandes flujos de población centroamericana, ya que en las rutas hacia el norte los migrantes se tienden a dispersar y es más difícil atenderlos. La encuesta fue elaborada a partir de 396 cuestionarios y se refiere a pacientes tratados en el centro y en el sur, por lo que las conclusiones no se pueden extrapolar al conjunto de la población migrante o a la situación en la frontera con Estados Unidos.

Durante el año 2013, los equipos realizaron 11,323 consultas médicas y de salud mental a la población migrante centroamericana en tránsito por México. 1.389 pacientes fueron atendidos por traumatismo y otros 837 fueron atendidos en las consultas individuales de salud mental.
 

Médicos Sin Fronteras en México actualmente lleva a cabo diferentes proyectos de atención médico-humanitaria en el país: Desde 2011, trabaja para mejorar el acceso a la atención médica y psicológica a lo largo de la ruta migratoria en Ixtepec (Oaxaca), Tierra Blanca (Veracruz) Bojay (Hidalgo), y Huehuetoca y Lechería (Estado de México). En 2013 comenzó un proyecto en coordinación con las autoridades sanitarias del estado de Tamaulipas, para mejorar la atención de emergencia y estandarizar los protocolos de atención en el Hospital General de Nuevo Laredo, mediante la reorganización de algunos servicios, entrenamiento especializado y aporte de algunos insumos y equipos médicos. Desde 2014 MSF apoya la implementación de un programa de atención a la enfermedad de Chagas en el Municipio de San Pedro Pochutla, en el estado de Oaxaca, bajo la modalidad de acompañamiento técnico, con un énfasis importante en la capacitación del personal sanitario de la Secretaría de Salud del Estado.
Además, MSF en Honduras lleva a cabo un proyecto médico humanitario para atender las consecuencias médica de la violencia.

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