02.04.2014

Deben intensificarse la prevención y tratamiento para detener la epidemia.

Las actividades para contener la epidemia de sarampión que afecta a N’djamena, la capital de Chad, deben incrementarse lo antes posible, según alerta la organización médico-humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF). A pesar de que recientemente se llevó a cabo una campaña de vacunación por parte del Ministerio de Salud, los pacientes continúan acudiendo a los hospitales y centros de salud en los que MSF se encuentra presente, con 2511 casos registrados desde principios de enero.

MSF urge a las autoridades de salud chadianas para que aumenten sus actividades en respuesta a la epidemia y que reinicien vacunaciones, mejore el tratamiento de la enfermedad en los hospitales y asegure el abastecimiento de medicamentos en los centros de salud.

“Sin una respuesta apropiada a la epidemia, muchos más pacientes corren el riesgo de morir de una enfermedad que se debería prevenir sin problemas”, explica Jerome Alin, coordinador general de MSF en Chad. “Por lo general, tras una campaña de vacunación deberíamos registrar un descenso de los casos de sarampión, pero todavía estamos atendiendo a un número significativo de pacientes, aunque la campaña finalizó hace cuatro semanas”.

Los datos médicos de las salas de aislamiento de los hospitales muestran que la mayoría de los pacientes afectados no fueron vacunados. La semana pasada, el 80% de los pacientes atendidos por MSF no habían sido inmunizados.

MSF está colaborando provisionalmente con el ministerio de Salud de N’djamena en los hospitales Unión y Libertad y en siete centros de salud. Hasta el momento los equipos han tratado a más de 1765 pacientes con sarampión. MSF planeaba prolongar esta colaboración hasta finales de esta semana. Debido al elevado número de casos que llegan a los hospitales, MSF extenderá este apoyo hasta finales de abril.

MSF está cada vez más preocupada por la afluencia de nuevos pacientes, procedentes de barrios de la periferia de la ciudad. “Idealmente debería repetirse una nueva campaña, con el objetivo de llegar a estas áreas más alejadas”, explica Alin.

Además, existe una falta grave de medicamentos en los centros de salud. A pesar de que existe disponibilidad de las medicinas para el sarampión en la capital, no se han despachado a los lugares donde se encuentra la población afectada. En la actualidad es únicamente MSF la que distribuye estos medicamentos.

“Hay que priorizar que los medicamentos y el equipo médico lleguen de inmediato y regularmente a los centros de salud”, dice Alin. “Cuando finalicemos nuestro apoyo a estos centros, son las autoridades de salud locales las que deben demostrar su capacidad para facilitar el tratamiento gratuito de esta enfermedad”.

En los barrios del norte de la capital MSF también está luchando contra la epidemia, en concreto en el distrito Massakory de Hadjer Lamis. La organización ha iniciado una campaña de vacunación de un mes para 42.000 niños entre 6 y 59 meses. Hasta ahora en la zona se han registrado 193 casos y MSF ha tratado a 112 en el hospital de Massakori.

El sarampión

El sarampión, una enfermedad muy contagiosa y que puede ser letal, se transmite mediante expectoraciones, estornudos o contacto personal. De complicarse, puede generar problemas oculares, deshidratación, deficiencias proteínicas e infecciones respiratorias. Con menores defensas, los niños desnutridos son los más vulnerables frente a esta enfermedad. Si la mayoría de los enfermos se recobran en dos o tres semanas, puede llegar tener una letalidad de entre el 5 y el 20%, debido a complicaciones como la diarrea, deshidratación, encefalitis e infecciones pulmonares.

MSF en Chad

MSF trabaja Chad desde hace treinta años y mantiene programas en Abéché, Am Timan, Massakory, Moissala y Tissi. MSF ha abierto recientemente dos proyectos de emergencia en Bitoye y Sido para refugiados de la República Centroafricana. Los equipos móviles en el sur de Chad (área de Am Timam) también evalúan las condiciones de salud de aquellos ciudadanos que se han visto obligados a regresar del país vecino por el conflicto.