01.12.2013

La historia de un bebé prematuro en Siria.

“Era la única comadrona el día que la madre de Sedra* vino al hospital de MSF en Siria,” explica Amanda Godballe, una comadrona danesa de MSF. “Estaba sólo de seis meses pero se puso de parto. Era su primer embarazo: dos niñas mellizas. No hubo forma de detener el parto pues ya llevaba muchas horas con contracciones. En nuestro hospital teníamos muy pocas posibilidades de poder cuidar a bebés prematuros. No teníamos pediatras, ni incubadoras, ni medicamentos parar tratar a bebés tan prematuros. Y como era la única comadrona en el hospital ese día tuve que ingeniármelas como pude, especialmente porque sabía que con casi total seguridad tendríamos que reanimar a los bebés para estabilizarles hasta trasladarles a un hospital plenamente equipado al otro lado de la frontera, donde era posible dispensarles la atención que necesitaban.”

“Pedí a mi colega, una enfermera belga, que me ayudase en la sala de partos, aunque jamás había asistido un parto antes. Pero en esta situación, ¡unas manos inexpertas eran mejor que nada! Al mismo tiempo tenía a mi querida colega siria ayudándome como traductora.”

“Las niñas nacieron rápidamente. La primera, Sedra, nació al revés seguida por su hermana que también venía al revés. Pesaban ambas 1. 200gr aproximadamente. Conseguimos estabilizar a Sedra razonablemente bien con la ayuda de una mascarilla de oxígeno y con un radiador eléctrico la mantuvimos caliente. Lamentablemente, su hermana no respondió tan bien y murió solo 30 minutos después de nacer. Sedra fue trasladada a la frontera, en una de las ambulancias de MSF, junto con su madre. Y allí estaba yo, en el asiento trasero de una ambulancia con un ser humano minúsculo y muy vulnerable con pocas probabilidades de sobrevivir. En la frontera tuvimos que esperar. Cuando llegaron los sanitarios les entregué el pequeño fardo a través de la verja, y regresé a nuestro hospital esperando que todo fuese bien.”

Continuación de esta historia
En septiembre, el logista de MSF, Mario Travaini, que estaba trabajando en el mismo hospital provisional en Siria, conoció a Sedra y a su madre cuando visitaron el hospital para recoger el certificado de nacimiento de Sedra y dar las gracias al personal. En la foto Sedra aparece con la comadrona noruega Mali Ibrahhimi.

“Resulta conmovedor escuchar como están al cabo de un tiempo,” dice Amanda, ahora de vuelta en Dinamarca. “Sedra está bien a pesar de un parto duro seguido de 24 horas en una incubadora. Son experiencias como éstas las que dan un sentido a lo que haces. Haces lo que puedes con los recursos que tienes a tu disposición, muy limitados, pero incluso este gesto puede ayudar a cambiar las cosas a mejor.”
 

  • nombre ficticio