02.08.2012

Un equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) está acondicionando a marchas forzadas un centro de tratamiento de Ébola en el hospital de Kagadi, al oeste de Uganda, para evitar la propagación del virus. Esta es solo una parte de la respuesta global al brote, que incluye medidas de control y protección de la población, así como del personal sanitario.

Apenas 72 horas después de su llegada, el equipo de emergencias de la organización médico-humanitaria ha limpiado y desinfectado el hospital de referencia del distrito de Kibale, situado en la localidad de Kagadi, epicentro de la epidemia, y está terminando de poner en marcha un centro de tratamiento con capacidad para 30 personas. Los pacientes con síntomas siguen llegando y, a día de hoy, unas 24 personas (entre ellas, dos casos confirmados por análisis de sangre) permanecen ingresadas en una estructura habilitada dentro del recinto del hospital. Alrededor de este centro, MSF ha aplicado medidas de control para evitar más infecciones, ha instalado tiendas de campaña para que el personal médico pueda cambiarse y trabajar sin riesgo de contagio, y ya ha empezado a formar al personal sanitario del Ministerio de Salud ugandés en las medidas de protección para evitar el contagio y poder trabajar de la forma más cómoda posible.

“Normalmente, construir un centro de tratamiento de Ébola lleva entre siete y diez días”, explica el coordinador de agua y saneamiento de la emergencia, Henry Gray, quien constata la rapidez con la que se están aplicando las medidas de control para frenar la epidemia: “Estamos reforzando y mejorando el centro para cuidar mejor a los pacientes y evitar que se produzcan contagios”.

El personal médico que atiende a los ingresados es el que está más expuesto a contraer el virus de esta enfermedad que se transmite a través de los fluidos corporales, pero con las nuevas medidas en marcha, entre ellas, el uso de material y trajes de protección, se espera poder dar una buena atención a los pacientes y atajar el brote. Este fue declarado por las autoridades de Uganda y la Organización Mundial de la Salud (OMS) el pasado 28 de julio, un mes después de que se diera el primer caso. El Ébola tiene síntomas parecidos al de otras enfermedades, lo que no solo contribuyó a demorar su detección sino a que se propagara.

En Kagadi, MSF dispone ya de un equipo de 26 personas, formado por epidemiólogos, sanitarios y logistas expertos en agua y saneamiento, muchos con una valiosa experiencia en brotes de Ébola y de otras fiebres hemorrágicas. Este conocimiento permite intervenir en epidemias como la actual, garantizando la calidad de las actividades médicas y de control de infecciones.