15.11.2010

MSF pide a las autoridades de Kenia y a las agencias internacionales de ayuda que aseguren una asistencia humanitaria apropiada fuera del campo de Dagahaley

Un mínimo de 700 familias somalíes viven actualmente en inaceptables condiciones en asentamientos temporales fuera del campo de refugiados de Dagahaley, en Kenia, después de haber huido de la guerra en su país. Su situación se ha deteriorado todavía más en los últimos días con el comienzo de la época de lluvias. MSF pide a las autoridades de Kenia y a las agencias de ayuda internacionales que lleguen a un acuerdo para asegurar una asistencia humanitaria apropiada.

“Durante los últimos cuatro meses, cientos de familias han vivido en refugios improvisados en tierra de nadie, esperando ser reubicados en un campo adecuado”, afirma Joke Van Peteghem, coordinador general de MSF en Kenia. “Las necesidades de estas personas son enormes dadas las difíciles situaciones que han tenido que soportar. Con el inicio de la temporada de lluvias, debemos actuar inmediatamente”.

Las fuertes lluvias de los últimos días en Dagahaley han inundado la zona donde se establecieron estas familias, empeorando las ya de por sí difíciles condiciones de vida de los que no pudieron encontrar refugio dentro del campo. Miles de refugiados, muchos de ellos mujeres y niños, huyen cada mes de la guerra en Somalia y cruzan la frontera con Kenia después de un peligroso trayecto a pie. Actualmente, estas personas se enfrentan a una alarmante escasez de comida, agua y saneamiento, y alojamiento adecuado, mientras los campos de refugiados están desbordados y no pueden aceptar más refugiados. Aunque ya se ha identificado un lugar donde se podrán alojar los somalíes que llegan hasta Kenia, la reubicación se ha retrasado.

Para asistir a esta población, MSF ha llevado a cabo exámenes médicos a los refugiados y ha referido a las personas que lo necesitaban a sus estructuras de salud. Además, MSF ha proporcionado materiales para construir refugios y, junto con otros actores, garantiza el suministro de agua.

“Estamos en un callejón sin salida. Hemos distribuido plástico para hacer refugio a las nuevas familias de refugiados pero no es suficiente, sobre todo ahora que la temporada de lluvias ha comenzado. Hacemos un llamamiento a las autoridades de Kenia y a las agencias internacionales de ayuda para facilitar su traslado inmediato a un alojamiento adecuado”, concluye Joke Van Peteghem.

Daghaley es uno de los tres campos de refugiados que se establecieron en la década de los noventa alrededor de Dadaab, en Kenia, para albergar a los refugiados somalíes. Estos campos, previstos para 90.000 personas, acogen actualmente a 300.000. Desde marzo de 2009, MSF trabaja en el campo de Dagahaley donde ofrece atención médica, incluyendo cirugía y servicios de salud materna, en un hospital de 100 camas. Además, la organización trabaja en cuatro centros de salud donde proporciona atención prenatal, salud mental y vacunación.