06.12.2011

Médicos Sin Fronteras (MSF) continúa prestando atención médica y psicológica a migrantes, desplazados y reclusos en las ciudades de Trípoli y Misrata. Se prevé que la demanda de servicios de salud mental aumente en los próximos meses. La atención temprana a los traumas asociados a la guerra y la violencia es la única forma de impedir que se perpetúen y sean más difíciles de tratar.

Necesidades apremiantes
En Trípoli, MSF todavía trabaja en cuatro campos que acogen a un total de 4.000 migrantes de origen africano y desplazados internos procedentes de Tawarga, ofreciendo atención básica de salud y apoyo psicológico a nivel individual y de grupo. Cada día, tres enfermeras y dos psicólogos hacen la ronda en los campos, dispensando atención sanitaria básica.Desde el mes de septiembre pasado, más de 200 pacientes han recibido apoyo psicológico individual y se han organizado 33 actividades de grupo en estos campos, cuyos habitantes siguen siendo objeto de robos, asaltos e intimidaciones. Muchos de ellos presentan signos de depresión, problemas de sueño, ansiedad o estrés postraumático.
Tanto en Trípoli como en Misrata, MSF ofrece formación sobre reacciones psicológicas asociadas a la guerra a 20 psicólogos libios. Aunque en Libia se organizan formaciones de salud mental, el país no dispone de un sistema formativo apropiado y los médicos locales se encuentran desbordados por los muchos casos de trastornos psicológicos asociados al conflicto que acuden a ellos.

Escuelas y cárceles
Misrata es una ciudad en la que toda la población ha vivido atrapada por el conflicto durante más de seis meses. En las cárceles, MSF atiende a los heridos y ofrece servicios de cirugía, entre ellas injertos de piel y tratamiento de fracturas. En las cuatro últimas semanas, MSF ha hecho cerca de 2.000 curas y realizado 40 operaciones de traumatología o plásticas en Misrata.
Uno de los componentes de las actividades de salud mental en Misrata consiste en un enfoque comunitario, implicando a asociaciones de mujeres. El objetivo del programa es prestarles asistencia psicológica directa o formar a estas mujeres para que puedan crear sus propios grupos de apoyo e identificar y referir a personas que requieran atención psicológica individual.
Desde que empezó el programa, más de 450 pacientes han sido objeto de seguimiento individual y se han organizado cerca de 100 grupos comunitarios terapéuticos diferentes que han recibido formación básica de salud mental.

MSF trabaja en Libia desde el 24 de febrero, con programas en Bengasi, Trípoli, Misrata, Zintan, Yefren, Sirte y Zawiya, y en la frontera con Túnez. La organización también coordinó la evacuación por mar de 135 pacientes de Misrata a Túnez durante el conflicto y ha realizado un total de 12.000 consultas médicas.