03.07.2011

Desde el primer brote en el norte del país, el cólera ha afectado a varias provincias y ya hay algunos casos en la capital, Kinshasa. Si la epidemia se propaga por la ciudad, las consecuencias podrían ser desastrosas para sus más de nueve millones de habitantes.

El pasado 24 de junio las autoridades de la República Democrática del Congo (RDC) declararon oficialmente que tres nuevas provincias se están viendo afectadas por una epidemia de cólera que, hasta la fecha, ha afectado a 2,787 personas, acabando con la vida de 153 en varias localidades a orillas del río Congo. La epidemia empezó en marzo en la ciudad de Kisangani, al norte del país. Desde allí se propagó a otras dos provincias hasta llegar a las afueras de la capital, Kinshasa, donde el 20 de junio se reportaron los primeros casos. Médicos Sin Fronteras (MSF) ha abierto varios centros de tratamiento de cólera (CTC) a lo largo del río.

En Kisangani (provincia Oriental), punto de partida de la epidemia, MSF trató a más de 1,000 pacientes entre abril y mayo. En la ciudad de Bolobo (provincia de Bandundu), actual foco de la epidemia, MSF ha abierto un CTC de 70 camas donde entre el 13 y el 26 de junio trató a 639 personas, de las cuales 16 fallecieron. En Mbandaka (provincia de Ecuador) se han registrado 84 casos y 9 muertes en las últimas dos semanas. Desde el 27 de junio, MSF está atendiendo a los pacientes en el hospital general de referencia, mientras espera a que finalice la construcción de un CTC de 50 camas dentro del recinto hospitalario.

En la periferia de Kinshasa, donde ya se han reportado 13 casos, MSF está a punto de abrir un CTC para tratar a los afectados por la enfermedad y para que sea un centro de formación de todo el personal sanitario y no sanitario implicado en la respuesta al brote epidémico en la capital. La organización trabaja en coordinación con el Ministerio de Salud para identificar las zonas con necesidades más urgentes.

Evitar la propagación en la capital
“Kinshasa es el puerto de embarque de miles de personas que se desplazan cada día por el río Congo. Si la epidemia arraiga con fuerza, las consecuencias para la población de la capital podrían ser desastrosas”, advierte Luis Encinas, coordinador de MSF en el país. “Es absolutamente imprescindible que se adopten medidas masivas de prevención de inmediato: reforzar la vigilancia epidemiológica, controlar la propagación de la enfermedad y dar tratamiento a todas las personas afectadas”, añade.

Los tres principales factores que contribuyen a la expansión del cólera están presentes actualmente en Congo: alta densidad de población urbana, falta de higiene y escaso acceso al agua potable. La presencia confirmada de la enfermedad en varios lugares también es determinante: “Todas las condiciones parecen propicias para que se agrave la epidemia”, afirma Laurence Sailly, coordinadora médica de MSF en el país. Y añade: “Para evitarlo, la gente tiene que seguir sin falta unas buenas prácticas de higiene, como lavar la comida minuciosamente y lavarse las manos con frecuencia, particularmente antes de comer o en el momento de preparar los alimentos. Cualquier persona que presente síntomas de cólera, diarrea abundante y/o vómitos, debe dirigirse inmediatamente a su centro de salud más cercano”.

El cólera es una infección intestinal aguda causada por la bacteria vibrio cholerae que se encuentra en entornos insalubres. La diarrea y los vómitos que provoca causan rápidamente una deshidratación severa que puede acabar con la vida de las personas afectadas. El tratamiento es sencillo y efectivo si se inicia a tiempo. Consiste en restituir el agua y los electrolitos como el sodio y el potasio que el organismo ha perdido, mediante la administración de sales de rehidratación por vía oral o, en los casos más graves, por vía intravenosa.

En Congo, un país donde el sistema de salud se tambalea, este brote se ha declarado justo en el momento en que hay varias emergencias médicas importantes, en particular una epidemia de sarampión que está haciendo estragos en varias provincias.