MSF pide al Consejo de Seguridad de la ONU que renueve por al menos un año la resolución que permite la ayuda transfronteriza en el noroeste de Siria

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El noroeste de Siria alberga a más de dos millones de personas internamente desplazadas
El noroeste de Siria alberga a más de dos millones de personas internamente desplazadas. La mayoría han sido desplazadas por la guerra y el conflicto en varias ocasiones y permanecen en campos para población desplazada en condiciones de vida muy precarias. Siria, noviembre de 2021. © MSF

ACTUALIZACIÓN – 10 DE ENERO DE 2023

 

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas renovó el lunes 9 de enero la resolución transfronteriza sobre Siria (RCSNU 2642) y la prorrogó durante seis meses con el fin de permitir que continúe el suministro de ayuda humanitaria al noroeste del país.

Según nuestro coordinador general para Siria, Francisco Otero y Villar, “la decisión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de renovar la resolución transfronteriza y mantener abierta Bab al Hawa es un paso crucial y esencial. Evitará una interrupción repentina del suministro de ayuda a los 2,4 millones de personas que dependen de ella mensualmente en el noroeste de Siria”.

“Sin embargo, hacerlo solo durante seis meses es insuficiente y preocupa. Esta renovación a corto plazo de la resolución transfronteriza del CSNU ya ha creado en el último año brechas para las organizaciones que operan en el noroeste de Siria. También ha limitado su capacidad de trabajar en proyectos y soluciones a largo plazo para responder a las necesidades humanitarias de la población”, subraya.

Por ello, “seguimos pidiendo un apoyo continuado y mayor para satisfacer las crecientes necesidades en el noroeste de Siria, así como medidas para garantizar la sostenibilidad de la ayuda humanitaria”.


 

 

Médicos Sin Fronteras (MSF) hace un llamado al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que renueve y prorrogue la resolución transfronteriza sobre Siria (RCSNU 2642) durante al menos 12 meses, con el fin de permitir que continúe el suministro de ayuda humanitaria al noroeste de Siria.

“Resulta crucial mantener el flujo de ayuda y detener la crisis humanitaria permanente al tiempo que pedimos un apoyo continuo y reforzado para responder a las crecientes necesidades”, recalca Francisco Otero y Villar, coordinador general de MSF para Siria. “Millones de personas tendrán menos acceso a alimentos, agua y atención sanitaria si el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no renueva la resolución o si lo hace por menos de 12 meses. El fracaso a la hora de mantener este salvavidas humanitario provocará muertes evitables”.

En la actualidad, Bab Al-Hawa es el único paso humanitario abierto hacia el noroeste de Siria, en la frontera con Turquía. Para los 4,4 millones de personas que viven en esta zona de Siria, la ayuda transfronteriza sigue siendo vital, ya que no hay a la vista ninguna alternativa viable para hacer llegar ayuda a esta área. 2,4 millones se benefician directamente de los suministros que entran a través de este paso cada mes.

Tras 12 años de guerra, las necesidades de ayuda humanitaria y atención médica en el noroeste de Siria superan lo que proporcionan las organizaciones humanitarias, incluso con el mecanismo transfronterizo en funcionamiento. La prolongada crisis económica, las hostilidades y la disminución generalizada de la financiación humanitaria a lo largo de los años están debilitando la capacidad de las organizaciones para satisfacer las necesidades de la población, en particular las alimentarias y sanitarias.

Un brote de cólera, que se extiende por Siria desde septiembre y pone en peligro la vida de miles de personas, es la ilustración más reciente de la crisis. Si se produjera una escalada de los combates en el norte del país, se produciría una nueva afluencia de personas desplazadas que  llegarían hacia al noroeste aumentando la carga humanitaria en la región.

En julio, el Consejo de Seguridad renovó la resolución solo por seis meses, tras numerosas rondas de debates después de que Rusia vetara una renovación de un año. Lamentablemente, esta votación crucial sobre Siria se ha convertido en una herramienta de negociación política. La resolución volverá a someterse a votación el 10 de enero de 2023, y es posible que se cierre el último punto de entrada de ayuda humanitaria al noroeste del país.

Si se cierra Bab Al-Hawa, los mecanismos de financiación de muchas organizaciones humanitarias de la zona se complicarán aún más. También pondrá en peligro la continuidad de la prestación de ayuda en el noroeste de Siria. Muchas organizaciones humanitarias internacionales y locales que operan en la zona dependen de fondos comunes vinculados a la resolución transfronteriza. La amenaza siempre latente de que no se renueve la resolución transfronteriza en el Consejo de Seguridad ya crea lagunas para las organizaciones que trabajan en la región. Además, la capacidad de responder a las emergencias también está vinculada a la continuidad de la financiación. A pesar del deterioro de la situación sanitaria y de los más de 1,8 millones de personas internamente desplazadas que viven en campos y emplazamientos informales —el 80 %, mujeres, niñas y niños —, las organizaciones no gubernamentales siguen teniendo dificultades para cubrir la financiación que necesitan.

De no renovarse la resolución, la capacidad de las organizaciones humanitarias para prestar ayuda en el noroeste de Siria se vería considerablemente afectada. Esta incertidumbre en torno a la reorganización del acceso al noroeste de Siria aumentará la presión sobre la respuesta humanitaria actual y afectará a la escala y la calidad de la asistencia médica ofrecida. La mayor parte de los suministros humanitarios de MSF al noroeste de Siria en 2022 han entrado por Bab Al-Hawa.

“Cambiar la forma en que hacemos llegar la ayuda a la región tiene un coste, y repercutirá en la manera en que responden otras organizaciones”, explica Francisco Otero y Villar. “El rechazo de la renovación se traduciría en el cierre de los hospitales porque no tendrían fondos para pagar a sus trabajadores, y las clínicas y centros de salud carecerían de medicamentos básicos como la insulina”.

Hasta la fecha, el paso fronterizo de Bab Al-Hawa sigue siendo la forma más rápida, eficaz, transparente y económica de hacer llegar suministros de ayuda al noroeste de Siria.

“La prestación de asistencia médica imparcial debe garantizarse allí donde se necesite”, afirma Otero y Villar. “No hay elección. Bab Al-Hawa debe permanecer abierto”.

Para más información sobre la resolución transfronteriza de Siria, consulta el documento de junio de 2022 ‘Access to healthcare in northwest Syria at risk over potential border crossing closure’.

 

Crossline: La ayuda humanitaria procedente de las zonas controladas por el gobierno sirio —conocidas como operaciones crossline— no constituye una alternativa viable. Desde el establecimiento de una ruta alternativa a través de las zonas controladas por el Gobierno de Damasco con la resolución 2585 del CSNU en julio de 2021, el volumen de ayuda enviado a través de esta ruta al noroeste de Siria constituye solo el 1,3% del volumen enviado a través del paso de Bab Al-Hawa.

Si las operaciones crossline acabaran siendo la única solución, esto podría suponer una presión política para las organizaciones humanitarias sobre dónde podrían operar y a qué grupos de personas podrían ayudar. Si estallan los combates, el acceso de la ayuda humanitaria a través de esta ruta podría peligrar.

 

La respuesta de MSF

En el noroeste de Siria, desde Médicos Sin Fronteras brindamos apoyo a cinco hospitales, incluyendo una unidad para personas con quemaduras, además de a quince centros de atención primaria. Además, asistimos a cinco puntos médicos, dos centros de enfermedades no transmisibles y once clínicas móviles que atienden a más de 185 campos de personas desplazadas.

MSF también realizamos actividades de Agua, Saneamiento e Higiene en 112 campos para personas desplazadas en todo el noroeste, junto con vigilancia epidemiológica basada en la comunidad en unos 40 campos en Idlib y Afrin.

Además, MSF estamos contribuyendo a la respuesta de emergencia al brote de cólera que se declaró en el norte de Siria el 10 de septiembre mediante el desarrollo de la capacidad de los trabajadores sanitarios, el tratamiento de pacientes en instalaciones especializadas y la implementación de actividades de prevención a nivel comunitario para limitar la propagación.

Desde 2016, MSF hemos enviado 8,513 metros cúbicos (el equivalente a llenar casi 3,5 piscinas olímpicas) de ayuda humanitaria al noroeste de Siria —tanto a través de canales humanitarios como comerciales—por un valor de más de 31,2 millones de euros.

El 91% de esta ayuda ha consistido en equipos médicos y artículos esenciales para el apoyo a las instalaciones sanitarias de Idlib, Alepo y las zonas circundantes, donde casi 2,9 millones de personas siguen desplazadas y 4,1 millones requieran asistencia, según cifras de la ONU.

Estas actividades en el norte de Siria fueron posibles gracias al mecanismo de ayuda transfronteriza que garantiza la disponibilidad de ayuda médica vital en el país.

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