12.04.2019
En Mozambique, el ciclón Idai arrasó con la ciudad portuaria de Beira y los distritos circundantes, durante la noche del 14 de marzo. Los fuertes vientos e inundaciones que desató el ciclón se cobraron la vida de al menos 602 personas en el país y dejaron a muchos más heridos. Miles de hogares, escuelas y centros de salud, así como infraestructura esencial, fueron dañados o destruidos. Muchas familias quedaron sin hogar y sin acceso confiable a refugios, agua potable, electricidad o alimentos.
 
A medida que la tormenta que iba a convertirse en el ciclón Idai cobró fuerza sobre el océano al este de Mozambique, el equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Beira comenzó a prepararse para lo peor. Los medicamentos se apilaron en los estantes para que no fueran destruidos por las inundaciones, y se colocaron bolsas de arena alrededor de los contenedores de suministros para mantenerlos seguros y secos. La farmacia, el almacén, las oficinas y las viviendas estaban preparadas por si acaso.
 
“Le pedimos a nuestro personal en Mozambique que tomara las mismas precauciones en sus hogares; que apilaran sus pertenencias en lo alto de los estantes, que protegieran las ventanas e hicieran planes para evacuarlas en caso de que fuera necesario. Pero realmente ninguno de nosotros tenía idea de lo que se avecinaba", explicó Gabriele Santi, coordinadora de proyecto de MSF en Beira.
 
Las noticias de la devastación comenzaron a aparecer días después, cuando se restableció parcialmente el servicio de telefonía móvil. Solo entonces, el equipo internacional de MSF, que había sido evacuado de Beira solo para quedar atrapado por las inundaciones en Chimoio, a unos 200 kilómetros de distancia, comenzó a recibir mensajes enviados por sus compañeros de equipo durante el ciclón. Un integrante del equipo había pasado la noche sobre una mesa de plástico con toda su familia porque las aguas de la inundación entraron a través de su casa, el techo de otro voló completamente, y un tercero estaba atrapado en la capital, Maputo, temiendo que su familia en Beira hubiera muerto.
 

 
Tan pronto como el aeropuerto de Beira reabrió sus puertas el 16 de marzo, MSF envió a un equipo de emergencia desde Maputo para asegurarse de que nuestro personal estuviera bien y evaluar las necesidades de la comunidad en general; y desplegó rápidamente a personal médico y logístico adicional, además de enviar suministros desde Maputo, Bruselas y Dubai. 
 

El miedo de un brote de cólera generalizado

 
Durante muchos años, los residentes de Beira han sufrido brotes de cólera que se presentan hacia el final de las temporadas de lluvia. Dado el daño estructural al sistema de agua y las inundaciones masivas provocadas por el ciclón Idai, esta vez fue casi inevitable un brote. Al saber esto, el 21 de marzo MSF comenzó a trabajar rápidamente con el Ministerio de Salud para aislar y atender a los pacientes con casos sospechosos de cólera en dos centros de salud de la ciudad.
 
“Al principio, tratábamos hasta 200 pacientes al día en una sola unidad de tratamiento del cólera", relata Quezia Monteiro, especialista en enfermedades infecciosas de MSF, que normalmente gestiona una clínica avanzada de tratamiento a VIH en el Centro de Salud de Munhava, pero trabajó durante varias semanas como parte de la respuesta ante el cólera de MSF. 
 
“En esos primeros días, el área de triaje estaba constantemente llena de personas que se habían desmayado debido a la deshidratación. Nuestras enfermeras trabajaron sin parar, buscando las venas de los pacientes, asegurándose de que cada uno de ellos tuviera la rehidratación que necesitaba para salvarse. Los más afectados fueron, como siempre, los más vulnerables: niños, mujeres embarazadas y ancianos. Nuestros pacientes más enfermos también tenían VIH, así que necesitaban tratamiento para ambas enfermedades ".
 
Para cuando el brote de cólera en Beira se declaró oficialmente el 27 de marzo, tres centros de tratamiento de cólera especialmente diseñados con una capacidad combinada de aproximadamente 350 camas, en adición a las dos unidades de tratamiento de cólera en uso en aquel momento, estaban siendo construidas por MSF y el Ministerio de Salud. Luego se instalaron unidades más pequeñas en la remota ciudad de Buzi, Dondo, Mafambisse, Matua y Tica, en la carretera entre Beira y la ciudad de Chimoio. Estos centros fueron diseñados no solo para atender a los pacientes existentes, sino también para prepararse para un posible aumento exponencial en los nuevos pacientes que contrajeran cólera.
 
 
"El cólera es muy infeccioso y puede propagarse increíblemente rápido en un área urbana sobrepoblada como Beira", explica Anja Wolz, coordinadora de emergencias de MSF en Beira. “Junto con el Ministerio de Salud, planeamos tener al menos 350 camas disponibles rápidamente y poder hacerlas llegar hasta 1,000 si es necesario. Teníamos que prepararnos para lo peor, sabiendo que si hacíamos las cosas correctamente, y en colaboración con la comunidad, era probable que lo peor nunca llegara nunca”.
 
Los equipos de MSF y del Ministerio de Salud han tratado, hasta el momento, a más de 3,400 pacientes de cólera en la región afectada por la inundación.
Agua potable, la clave para la salud
 
Las autoridades locales en Beira se apresuraron a concentrar su energía en restaurar el suministro de agua potable. Aunque esta decisión salvó innumerables vidas en la ciudad, el agua potable no llegó a todos los residentes de Beira. Por ello, para complementar el agua suministrada por las autoridades, MSF instaló una unidad de tratamiento de agua en Chingussura, un suburbio al norte de Beira. Nuestras instalaciones brindan hasta 7,500 litros de agua limpia por hora para el centro de salud local y la comunidad local.
 
Los equipos de agua y saneamiento de MSF también están trabajando en las áreas afectadas por las inundaciones para deshacerse del agua de las inundaciones en los pozos poco profundos, desinfectar las fuentes de agua infectadas y asegurarse de que las áreas de mayor riesgo tengan el cloro que necesitan para mantener su agua potable segura.
 

Sobreviviendo al ciclón, un mes después

 
Ahora, un mes después del ciclón, la vida ha vuelto a la normalidad en Beira de muchas maneras. Las calles están llenas de pequeños quioscos que venden bebidas frías, ropa y comestibles. En algunos vecindarios, unos cuantos tejados sueltos y árboles que fueron despojados de sus hojas son los únicos recordatorios de la destrucción que el ciclón Idai llevó a la ciudad. Sin embargo, en otras zonas, especialmente en los asentamientos informales que se encuentran en toda la ciudad, las casas permanecen completamente destruidas y es imposible vivir en ellas, mientras que sus residentes luchan por encontrar comida o refugio, y no pueden acceder a la atención médica y otros servicios.
 
Durante la última semana, los cuatro centros de cólera gestionados por MSF y el Ministerio de Salud de Beira han tratado, en conjunto, a alrededor de 100 pacientes nuevos por día. Muchos de los pacientes también viven con VIH, así que tienen un sistema inmunológico comprometido y una recuperación más lenta. Debido a esta disminución en las cifras, MSF está reduciendo el número de camas disponibles, que era 350, a alrededor de 150 y, de ahora en adelante, solo funcionarán un centro de tratamiento y una unidad de tratamiento de cólera.
 
"No estamos listos para decir que hemos superado este brote porque todavía están llegando nuevos pacientes", explica Anja Wolz, coordinadora de emergencias de MSF en Beira. “Por lo que vemos, el número de casos sospechosos de cólera va en la dirección correcta. Gracias a la campaña de vacunación y la enorme respuesta de la comunidad, creemos que pronto podremos controlar este brote".
 
Sin embargo, no hay tiempo para la complacencia, pues todavía están surgiendo nuevos casos de cólera. Fuera de Beira, MSF atiende a los pacientes en las unidades con capacidad de 20 camas que se prepararon para tratar el cólera en Dondo y Tica; y en una instalación de 12 camas en Buzi. Además, MSF ha preparado dos unidades de tratamiento en Matua y Mafambisse, en caso de que se presente un brote.
 
MSF también brindó apoyo logístico, técnico y de planificación al Ministerio de Salud para realizar una campaña de vacunación contra el cólera en Beira, Dondo, Buzi y el distrito de Nhamatanda. Los equipos de MSF fueron responsables de ayudar a garantizar que las vacunas se almacenaran y transportaran correctamente, que éstas llegaran a los sitios de vacunación a tiempo, y que los equipos tengan todo lo que necesitan. Hasta el momento, casi 750,000 personas han recibido la vacuna.
 

Una respuesta enfocada a la comunidad

 
En cualquier brote, trabajar con la comunidad para explicar la enfermedad y ayudar a las familias a protegerse de ella es absolutamente esencial. En Beira, los equipos de promoción de la salud de MSF dirigen grupos de teatro callejero y van de puerta en puerta para informar a las personas sobre cómo pueden protegerse contra el cólera y cómo pueden acceder a la atención médica en caso de enfermarse.
 
"Después de un desastre de esta magnitud, no sólo se trata de tener una buena estrategia, sino también buenos modales", asevera Gabriele Santi. "Queríamos mostrar a la comunidad que estábamos aquí y buscando formas de ayudarlos después de la tormenta".
 
 
Al mismo tiempo, nuestro equipo de alcance médico ha establecido puntos de rehidratación oral en Beira para brindar a los residentes soluciones de rehidratación oral para evitar una deshidratación grave, y los servicios de una enfermera para ayudar a las personas con casos sospechosos de cólera u otras enfermedades graves cerca de sus hogares. Las personas que necesitan ser hospitalizadas son transferidas a uno de los centros de tratamiento de cólera por medio de la red de ambulancias para referencias de MSF, que son coordinadas por un centro de atención telefónica designado. También se están realizando clínicas móviles en los asentamientos informales que se encuentran lejos de los centros de salud.
 
Estos equipos comunitarios también están aprovechando la oportunidad para establecer un sistema de vigilancia que pueda detectar rápidamente casos de malaria y desnutrición. Ambos podrían emerger como problemas serios durante las próximas semanas y meses, dada la gran cantidad de agua estancada y la enorme destrucción de cultivos que dejó el ciclón Idai. En Nhamatanda, por ejemplo, actualmente se ha informado sobre un aumento en el número de pacientes con malaria. Por esta razón, MSF ya está realizando evaluaciones sobre seguridad alimentaria y está comenzando a distribuir mosquiteros y kits de higiene en aldeas y pueblos difíciles de alcanzar en la región afectada por la inundación.
 

Más allá de la destrucción de Beira

 
Las aldeas y los pueblos costeros de las provincias vecinas de Manica y Sofala (que incluyen a Beira) se vieron muy afectadas por las inundaciones y vientos que azotaron a la región durante las semanas previas, mismos que se convirtieron en el ciclón Idai.
 
En Buzi, al sur de Beira, más de siete metros de agua de las inundaciones envolvieron a la ciudad. Muchos residentes lo perdieron todo. Para ayudarles a recuperarse, MSF estableció una unidad de tratamiento del cólera y está ayudando a rehabilitar el centro de salud. Nos estamos enfocando en los servicios de maternidad, que permitirán a las madres de Buzi dar a luz de manera segura, y al departamento de pacientes ambulatorios, para que las personas puedan acceder de nuevo a una atención médica de rutina, que incluya el tratamiento del VIH.
 
 
MSF ha distribuido artículos de higiene clave a alrededor de 5,000 familias de Buzi para ayudar a prevenir la propagación de enfermedades transmitidas por el agua como el cólera, y también ha brindado educación y asesoramiento a miembros de la comunidad para ayudarles a comprender cómo el trauma del ciclón y las inundaciones podría estar afectándolos psicológicamente. 
 
"La importancia de la atención médica es innegable, pero la dignidad también es un punto clave", explicó Joaquim Guinart, Coordinador de Proyectos de MSF en Buzi. “En los días posteriores a la distribución de jabones y soluciones de cloro, todas las casas tenían ropa limpia. Una mujer me dio las gracias y me dijo que no había podido lavar su ropa en las tres semanas posteriores al ciclón ".
 
Al oeste de Beira, en Dondo, donde MSF también gestiona un centro de tratamiento del cólera, familias enteras están enfermando. Esto es común, pues el cólera se propaga a través de alimentos y agua contaminados, y es una muestra de que se necesita hacer más trabajo en la comunidad para educar a las familias sobre la importancia de la higiene.
 
"Durante un brote de cólera, una familia que come junta se enferma junta", dice Esperanza Santos, Coordinadora de Emergencias de MSF en Dondo. "Afortunadamente, los casos en Dondo se concentran en áreas específicas y nuestros equipos de agua y saneamiento ya están viendo cómo pueden hacer que las fuentes de agua sean seguras".
 
MSF cuenta actualmente con más de 185 empleados internacionales y 800 empleados nacionales de Mozambique que trabajan para responder a la emergencia causada por el ciclón Idai.
 
Más allá de estos proyectos, MSF está trabajando para combatir el actual brote de VIH en Mozambique, y tiene proyectos para atender a las poblaciones más afectadas por este brote, entre quienes se incluye a las personas que ejercen el trabajo sexual, hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, consumidores de drogas y pacientes con VIH o TB avanzados y coinfecciones de hepatitis, tanto en Beira como en Maputo.