Haití: La escasez de combustible, agua y transporte amenaza la atención médica

A medida que aumentan las tensiones y el conflicto armado en la capital de Haití, la escasez de combustible, transporte público y agua potable está poniendo en riesgo a pacientes y a las instalaciones médicas, incluyendo aquellas gestionadas por Médicos Sin Fronteras.

A medida que aumentan las tensiones y el conflicto armado en la capital de Haití, la escasez de combustible, transporte público y agua potable está poniendo en riesgo a pacientes y a las instalaciones médicas, incluyendo aquellas que gestionamos desde Médicos Sin Fronteras (MSF), por lo que hoy pedimos que se realicen entregas de combustible a las instalaciones médicas de la ciudad.

A pesar de que MSF hemos estado reduciendo continuamente nuestro consumo de energía a través de medidas de emergencia, nuestro hospital de traumatismos y quemaduras, ubicado en Tabarre, se vio obligado a reducir sus actividades médicas la semana pasada para tratar solo a pacientes con afecciones potencialmente mortales. Tanto el hospital de Tabarre como nuestro centro de emergencias en Turgeau se quedarán sin combustible para los generadores del hospital en tres semanas a menos que se entreguen nuevos suministros. El de nuestro centro de emergencia en Cité Soleil se agotará en dos semanas y media.

"Las instalaciones médicas en Puerto Príncipe enfrentan los mismos desafíos: no tienen combustible, electricidad ni atención médica", dijo Jean-Gilbert Ndong, coordinador médico de MSF. "Todos debemos tener entregas regulares de combustible".

En el hospital de Tabarre, desde MSF estamos instalando paneles solares para reducir aún más la demanda sobre los generadores de energía. La escasez de combustible también impide que muchos integrantes del personal consigan transporte para llegar al hospital para trabajar. Con medios de transporte limitados, los equipos se adaptan constantemente para que el personal médico principal pueda llegar a las instalaciones médicas y regresar a casa una vez terminada su jornada.

Casi todos los establecimientos de salud públicos y privados en Puerto Príncipe han detenido o limitado las admisiones para recibir sólo a casos críticos, o han cerrado sus puertas debido a problemas similares. Es posible que haya más cierres a medida que continúa la escasez de combustible.MSF normalmente deriva pacientes a otras instalaciones médicas cuando es necesario, pero esta actividad es cada día más difícil.

 

"Hace poco llegó una paciente con dificultad respiratoria a nuestro centro de emergencia en Cité Soleil, donde estabilizamos a pacientes para derivarles a centros médicos", explicó Ndong. "La estabilizamos y comenzamos el procedimiento para la derivación, pero fue rechazada en cuatro centros médicos diferentes a los que solemos derivar a nuestros pacientes. Habían detenido las admisiones por falta de combustible. Finalmente, fue admitida en la quinta instalación a la que contactamos".

La escasez de combustible está afectando a otros bienes y servicios esenciales. Los precios de los alimentos han aumentado considerablemente y el suministro de agua está en peligro. La agencia nacional de agua de Haití, DINEPA, anunció el domingo que carece de combustible para seguir bombeando agua potable a numerosas zonas de la capital. Más de 265,000 personas viven en Cité Soleil, una de las áreas que se enfrenta a la escasez de agua, según cifras oficiales.

"Las instalaciones médicas, pacientes e integrantes de la comunidad necesitan agua potable", afirmó Ndong. "Si perdemos el suministro de agua en estas áreas, probablemente veremos un aumento en las enfermedades transmitidas por el agua y otras necesidades médicas urgentes; y las instalaciones médicas corren el riesgo de cerrar completamente".

Las necesidades médicas siguen siendo muy elevadas. Nuestro centro de emergencias en Turgeau ahora recibe diariamente a varias mujeres en trabajo de parto, a pesar de que no es un hospital de maternidad, porque otros hospitales han limitado sus servicios. Al mismo tiempo, las y los pacientes pueden estar demorando su búsqueda de atención médica debido a las dificultades en la ciudad. La clínica de MSF en Delmas 33 para sobrevivientes de violencia sexual y de género ha atendido a menos pacientes en las últimas semanas, y quienes llegaron dijeron que tuvieron que caminar durante horas por la ciudad capital porque no había transporte público disponible.

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