05.05.2017
Para combatir la enfermedad, la rapidez es esencial, incluso en las zonas más remotas, donde llegamos a pie, en piragua y en moto. Desde noviembre, hemos vacunado a 675,000 niños y atendido a 14,000 pacientes en cinco provincias del país.
 
Actualmente, nuestros equipos en República Democrática del Congo (RDC) colaboran con el Ministerio de Salud en su lucha contra el sarampión.
 
Nos enfrentamos a una situación grave que exige un esfuerzo de respuesta significativo. El tiempo es esencial para todos los implicados: nuestra organización, las autoridades congoleñas y otros socios. Necesitamos reaccionar de forma rápida y decidida para evitar la propagación de esta enfermedad altamente contagiosa”. Explica explica Jeroen Beijnsberger, nuestro coordinador general en Kinshasa, la capital.
 
Para garantizar una cobertura eficaz de inmunización (la vacunación del 95% de los niños de 6 meses a 14 años), los equipos deben cubrir incluso las zonas más remotas. En un país tan grande como República Democrática del Congo, que además carece de infraestructura vial, esto puede significar viajar cientos de kilómetros en moto, cruzar ríos en piraguas o caminar durante días a través de la inhóspita espesura.
 
 

Seis días a pie

 
“Para llegar a la aldea de Yalombe, tres compañeros y yo tuvimos que caminar durante seis días, entre ida y vuelta, por el bosque húmedo tropical del parque nacional Lomami. Dormíamos al aire libre en medio del bosque y teníamos que racionar nuestros víveres. Recorrimos 120 kilómetros a través de la alta vegetación, cubierta de hormigas que a menudo se nos metían en la ropa interior. A veces no teníamos más remedio que saltar sobre viejos árboles caídos que bloqueaban nuestra ruta. Todo eso fue necesario para llegar a un pueblo en el que nuestros equipos debían vacunar a más de 1.600 niños”, relata Daniel Cibangu, enfermero de uno de nuestros equipos que ahora mismo trabaja en la provincia de Maniema.
 
En países como éste, la logística puede ser particularmente difícil en las regiones más peligrosas afectadas por la presencia de grupos armados, como Kivu Sur y Tanganyika.
 

La vacunación es la mejor arma

 
Además de las campañas de inmunización, prestamos atención médica a los pacientes con sarampión, principalmente niños menores de 10 años, y proporcionamos tratamiento ambulatorio de los síntomas, con especial atención a los niños desnutridos que padecen sarampión, ya que resultan particularmente vulnerables.
 
“Cuando el sarampión llegó a nuestra aldea, murieron muchos niños, especialmente cuando sus padres recurrían a la medicina tradicional. Pero los que se apresuraron en acudir a los centros de salud consiguieron salvar a sus hijos”, explica Mwayuma Ramazani en el hospital general de referencia de Kindu en la provincia de Maniema, donde su hijo fue hospitalizado debido a complicaciones del sarampión. "Me dijeron que MSF estaba allí para ayudar, así que cuando a mi hijo comenzó a subirle la fiebre decidí llevarlo al centro de salud. Cuando llegamos al centro, el equipo móvil nos trasladó al hospital”, recuerda.
 
 
“En Manono, en la provincia de Tanganyika, solo en enero se hospitalizó a cerca de 900 niños. La desnutrición sigue planteando un problema: los niños desnutridos están débiles y son particularmente susceptibles a diferentes enfermedades, incluido el sarampión”, recuerda Gaudia Storni, nuestra coordinatora en el terreno.
 
Desde noviembre de 2016, nuestros equipos velan por más de 14,000 niños en las provincias en las que trabajan. Según las estadísticas oficiales, en los últimos años, República Democrática del Congo ha obtenido algunos éxitos en la lucha contra la enfermedad. El número de casos cayó más del 95% entre 2011 y 2015[1].
 
Sin embargo, el país también ha sufrido grandes epidemias de sarampión: entre 2011 y 2013, un brote afectó a 300,000 niños, de los cuales 5,000 murieron [2]. En ese momento, se vacunó a 13 millones de niños para combatir la enfermedad, de los cuales tres fueron a cargo de nuestra organización. En 2017, se desencadenó una nueva epidemia con más de 13,000 nuevos casos notificados. Sin embargo, para que exista la esperanza de eliminar el sarampión en 2020, será necesario llevar a la práctica los sólidos compromisos internacionales de vacunación asumidos por la OMS, la Conferencia de Ministros Africanos de Salud y los diferentes asociados [3].
 
Desde hace 35 años y con el apoyo del Ministerio de Salud, trabajamos en República democrática del Congo (RDC) en once provincias prestando asistencia sanitaria a las víctimas de conflictos y violencia, a las personas desplazadas o a las víctimas de epidemias o pandemias como el VIH/Sida.
 
Además, nuestros equipos de respuesta a emergencias están listos para responder en todo el territorio en caso de que se presente un brote de alguna enfermedad contagiosa, desastre natural o conflicto.
 

La enfermedad del sarampión

 
El sarampión puede ser una enfermedad muy grave, particularmente para los niños menores de cinco años. Esta enfermedad viral se propaga a través de la transmisión oral (por ejemplo, tos y estornudos) y es una de las enfermedades más contagiosas. Afecta principalmente a los niños, y causa fiebre y erupciones. Existe un riesgo grave de complicaciones, como infecciones de oído, neumonía, diarrea, desnutrición o encefalitis (inflamación del cerebro). Estas complicaciones pueden provocar convulsiones, ceguera, daño cerebral o incluso la muerte. En algunas situaciones inestables, el sarampión puede resultar mortal en más del 7% de los casos si los pacientes no reciben tratamiento.
 
No existe tratamiento para el virus del sarampión. En su lugar, se tratan los síntomas del paciente y se previenen complicaciones adicionales. Este tratamiento sintomático es sencillo y se basa en el uso de paracetamol, antibióticos, pomadas oculares y vitamina A para prevenir complicaciones oftálmicas. Puede requerir ayuda nutricional, ya que el sarampión es un factor de riesgo grave en la desnutrición.
 
La mejor manera de disminuir el riesgo de mortalidad asociado al sarampión es reforzar la prevención mediante la inmunización.
 
 
 
[1] Las estadísticas se obtuvieron en diciembre de 2016 de la base de datos de la OMS sobre enfermedades que se pueden prevenir gracias a la vacunación.
 
 

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